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La calidad de la democracia es inversamente proporcional a los dineros que insumen las campañas electorales. En la democracia liberal burguesa, la competencia electoral, que se dirime con campañas publicitarias que venden a los candidatos como si fueran mercancías y las agencias ponen en juego sus creatividades para encontrar los mejores eslóganes, requiere de fabulosas sumas de dinero. Quien logra disponer de más cantidad del vil metal es quien mayores posibilidades tiene de movilizar recursos que le permitan llegar a mayor cantidad de electores y convencerlos. Ya se sabe que son una minoría los que reparan en los programas y propuestas (que por experiencia, también se sabe son de ocasión en un alto porcentaje y si no, vayan de muestra las promesas de Macri). La mayoría vota en función de la experiencia que ha tenido con tal o cual gobierno, por simpatía ancestral con tal o cual partido (por la camiseta, aunque le pongan un burro de candidato) o por la persistente campaña publicitaria que le taladra el entendimiento. A estas características del sistema electoral hay que agregarle el no poco menos efectivo sistema de compra de votos, o el fraude, que también requiere sus dinerillos, o la logística necesaria para movilizar a candidatos y electores, llevar a cabo actos u otras acciones propagandísticas.
En nuestro sistema, una parte de ese dinero es puesta por el Estado, pero es un mínimo en el caso de las fuerzas más importantes. El grueso proviene de aportantes privados y es una
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IMG_8697«… influyó en mí la idea de reflejar un modelo sindical que hoy ha desaparecido o se encuentra a cuentagotas en el universo gremial del país. Ver a los dirigentes sindicales varias veces millonarios, accionistas de empresas, personajes de la farándula televisiva o del deporte, o peor: sentarse a considerar propuestas lesivas para los trabajadores o dialogar de rodillas con los dueños del capital, y ahora del gobierno, sin poner condiciones, abandonando a los trabajadores a su suerte, resignarse sin luchar, defendiendo negocios personales o intereses corporativos o ir a «aprender» en reductos neoliberales, como el coloquio de IDEA, fue el acicate que faltaba para ponerme en un trabajo febril que interrumpí pocas veces.
Me movió, asimismo, la nueva realidad de los trabajadores que dejaron hace rato de constituir el «movimiento obrero», categoría política que tiene como condición la identificación con un conjunto de ideas que define un modelo de país y que, por más de medio siglo, fue hegemonizado por el peronismo. Nunca tanto como hoy, buena parte de los trabajadores estuvieron tan colonizados por las ideas de las clases dominantes, taladrados sus cerebros por los medios hegemónicos que machacan hora tras hora, minuto tras minuto, para hacerles creer que también son burgueses y que la grieta es un invento del kirchnerismo, que la lucha de clases es un «sofisma», como supo decir un general de la última dictadura. Trabajadores convertidos en consumidores frenéticos, individualistas y pendientes del progreso material, que sepultaron la solidaridad y las aspiraciones de cambio social. Que han convertido en «derecho» lo que siempre fueron herramientas de explotación de las patronales, como las prolongaciones de jornada y las horas extras. ¡Cuánta sangre derramó el movimiento obrero por las ocho horas de trabajo, y hoy luchan por trabajar más! Y lo peor: muchos terminan votando a sus verdugos.
Afortunadamente, hay reservas. Hay gremios que luchan. Y, tal vez, la realidad dura que se viene haga recapacitar a otros. Para ellos va este libro, con la esperanza de que no bajen los brazos.»
                                                   (Fragmento de «Razones, propósitos y camino recorrido»
                                                    de Un Gremio Imbatible-Editorial Tinta Libre-2018)
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Desde este espacio hemos apoyado la candidatura de Petro en las últimas elecciones presidenciales en Colombia y señalado sus similitudes con el kirchnerismo y en ese sentido con sus virtudes y límites (El “kirchnerismo” colombiano ante una posibilidad histórica); también señalabamos que la realidad del neoliberalismo colombiano y su rol de ariete del imperialismo norteamericano en latinoamérica -que Duque va a profundizar- era un modelo a seguir por Macri en la Argentina (Colombia en la ruta distópica del macrismo) y que la posibilidad de resistirlo, enfrentarlo y derrotarlo exige como condicion la organización y movilización popular (El pueblo en la calle, condición para la unidad y el fin del ciclo neoliberal). En esta entrevista que Mario Hernández le hace para el sitio digital «Rebelión» a Renán Vega Cantor, profesor de la Universidad Pedagógica Nacional (Bogotá-Colombia) se abordan desde una perspectiva crítica estos temas. Y aunque hasta ahora no he reproducido artículos de otros blogs, esta entrevista me parece importante por las coincidencias sobre los conceptos vertidos y la autoridad de quien los emite, así que ahí va.

Colombia ha dado un salto al pasado

Mario Hernández
Rebelión

M.H.: Contános cuál es tu balance y visión de esta segunda vuelta presidencial en Colombia donde triunfa el candidato de la derecha, el candidato de Uribe.

R.V.C.: Lo que puedo decirles es

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El contundente triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales mexicanas andrxs_manuel_lxpez_obrador_inicia_su_campaxa_rumbo_a_la_presidencia_de_mxxico_2018.jpg_1834093470-«el presidente más legitimado en la historia de México»- destronando al sempiterno, corrompido y desgastado PRI y al derechista PAN, ha despertado expectativas y esperanzas no solo en el pueblo azteca sino en toda Latinoamérica. Con promesas de equidad social, lucha contra la corrupción, prioridad a los intereses nacionales e intervención estatal en la economía, ha generado una movilización de masas sin precedentes y la preocupación y reacción de quienes detectan el poder real, lo que le ha valido ya un atentado a su vida en el que sucumbió su chofer. Evidentemente las clases dominantes están dispuestas a recurrir a cualquier método para impedir no ya un proceso revolucionario sino ni siquiera el mínimo recorte a sus privilegios.

El mismo método de represión y muerte están utilizando en Colombia contra los líderes y lideresas sociales, muchos de los cuales apoyaron la candidatura a presidente de Gustavo Petro cuando el líder de Colombia Humana hizo una elección histórica para un referente de izquierda. Las cifras son aterradoras. Según la Defensoría del Pueblo son más de 280 desde el 2016 y mas de 50 en lo que va del año. Los muertos se han incrementado desde la desmovilización de las FARC, y la pelea por el territorio y las actividades económicas legales e ilegales encuentran seria resistencia en los campesinos y organizaciones sociales, y por ello son reprimidos y asesinados por sicarios movilizados por el entramado de narcos, paramilitares, empresarios inescrupulosos y el propio estado colombiano. Pero el pueblo colombiano no se rinde y la respuesta es la movilización en repudio a las muertes que bajo la consigna de «Nos están asesinando» llenó las plazas del pais y del exterior. Tal demostración obligó a Iván Duque, el electo presidente a pronunciarse también, aunque todos saben que su jefe y mentor Alvaro Uribe es socio de algunos de los sectores implicados en sabotear el proceso de paz. Al igual que en México es el pueblo movilizado el protagonista que irrumpe como única garantía de revertir años de desigualdad, injusticia y represión.

Parece ser el común denominador en Latinoamérica. También se movilizó el pueblo de Ecuador ante la persecución judicial de Rafael Correa por parte del tránsfuga de Lenín Moreno, como también lo hacen los trabajadores y demás sectores populares de Brasil por la libertad de Luiz Inácio Lula Da Silva que sigue liderando las encuestas y que de ser puesto en libertad-cosa que podría ocurrir de un momento a otro si la presión popular continúa-sería de nuevo presidente de su país.

En Argentina ocurre otro tanto. El plan de saqueo del país y entrega de la soberanía, que cada vez castiga mas a los sectores populares, ya no se puede sostener con el aparato de la mentira y se recurre progresivamente a la represión y a la muerte. La agresividad de las clases dominantes que están liquidando la economía nacional y entregando el país a la voracidad del capitalismo internacional, ya se anota con presos políticos, asesinatos a sangre fría, represión salvaje y persecución política. La democracia comienza cada vez más a ser una mascarada y el estado de derecho una ficción. También en el país de los globos amarillos hay un liderazgo que cada vez resurge con mas fuerza. Cristina Fernández ya supera en las encuestas a cualquier candidato del macrismo y la movilización popular se acrecienta con los despidos, con la inflación, el aumento de la pobreza, y la liquidación de las políticas sociales. El último paro general fue un plebiscito contundente y el hecho de que se empiece a alumbrar otra conducción sindical para confrontar con el gobierno es un hecho auspicioso y es un requisito para unificar y canalizar la protesta social, que es constante, y que se va a llevar puestos a los dirigentes si no se ponen a la cabeza.

Lo cierto es que más allá de todas las manifestaciones de unidad para enfrentar electoralmente con éxito a cambiemos en el 2019, el nivel de especulación política todavía es elevado y dificulta cualquier acuerdo alrededor de un programa que resuma las aspiraciones populares. Todavía el futuro se juega en las calles; en Argentina y en todo el subcontinente. Lo que ocurra en México, Colombia, Ecuador, Venezuela, Brasil, Argentina y otros, dependerá de la capacidad de organización y movilización popular. Hoy las calles y plazas están gritando y no deberán silenciarse para resistir, recuperar el poder y sostenerlo para que no haya vuelta atrás.

Alberto Hernández

Para La Idea de Cruz del Eje (julio de 2018)

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Buenos Aires, 20 de diciembre de 2001. Barricada formada en la Diagonal Norte a metros de la Plaza de Mayo en las primeras horas de la tarde, antes de la caída del presidente De la Rúa. NO ARCHIVAR / Uso autorizado Únicamente para la difusión de la muestra 19 y 20, a realizarse en diciembre de 2011 por ARGRA FOTO EDUARDO LONGONI/ FOTOTECA ARGRA

Los repudiables hechos de Juárez Celman, donde la policía de la provincia de Córdoba arrasó con las familias, niños, mujeres embarazadas y caserío del Parque Esperanza, expusieron con toda crudeza de que lado está el gobierno de Schiaretti. Al más puro estilo Bulrrich, afianzó con represión y sin atisbo de disculpas ni autocríticas la sociedad que lo une al modelo macrista que solo cierra de esta forma la brecha cada vez más profunda entre ricos y pobres.

Ni siquiera algunos guiños vergonzantes, como el de dar libertad a sus diputados para votar el proyecto antitarifazo – que sabía que iba a ser vetado- pero que antes habían votado la reforma jubilatoria, pueden disimular su alineación incondicional al proyecto del presidente y su tirria antikirchnerista.

¿Cual va a ser el juego electoral y las aspiraciones del gobernador? Todavía no se han puesto en evidencia pero sí sus políticas y declaraciones que lo separan cada vez más de cualquier alianza con el kirchnerismo cordobés que reunió un nada despreciable 10% de votos. Su identificación con el macrismo en nada ayuda al sector del Frente Córdoba Ciudadana que trabaja por una alianza con UPC.

Por su parte el reaparecido De la Sota que ha empezado a recorrer el espinel, toma distancia del schiarettismo- su esposa, la diputada Nazario ha tenido en la cámara una postura diferente, apoyando los proyectos de la oposición- ha tomado contacto con “el cristinismo” (y con la propia Cristina) pero no está claro si no representan dos caras

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Después de «Flores robadas de los jardines de Quilmes» el Turco Asís nunca fue santo de mi devoción, pero hace unos días lanzó una tajante definición con la que acuerdo de pe a pa: «el peronismo unido pierde». Seguramente no le damos el mismo significado, pero también estoy convencido de que es así y que todos los que apuestan a la unidad del peronismo – algunos tempranamente abandonaron el kirchnerismo detrás de esta consigna- están abonando un camino de derrota frente al macrismo.

Si las mayores posibilidades de que haya 2019- al decir de Rodríguez Saá- están en expresar, en una alternativa electoral, la unidad que el pueblo está gestando en la calle alrededor de la defensa de los derechos, la expresión resultante del peronismo debería ser capaz de convocar y articular un frente de esa amplitud. No parece un objetivo posible si la unidad peronista termina cerrando en una alternativa de centro derecha o lo que es lo mismo – y tal como lo define el propio Asís- en un peronismo «perdonable» que no asuste al gran capital. Tal como es la que se pergeña en ese ámbito que se reunió en estos días en Entre Ríos, entre los que se perfila como candidato el autodefinido “peronista- macrista” Urtubey que sueña con un peronismo «competitivo», que en criollo significa que es capaz de ganar elecciones pero sin proponerse afectar la matriz de distribución del poder y la riqueza. La pata imprescindible del bipartidismo del sistema que necesita “halcones” y “palomas”.

Tal vez –si todos aceptaran las

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Obviamente, el título de la nota es un gancho y las comparaciones son odiosas -y mucho más en este caso- pero lo cierto es que el movimiento que lleva como candidato a la presidencia a Gustavo Petro, ex alcalde de Bogotá y ex M19, y que hoy encabeza las encuestas en todos los escenarios, es lo más parecido al kirchnerismo que se ofrece, como alternativa electoral en Colombia, salvando las distancias, los contextos y los condicionantes históricos. El cierre de las heridas de un conflicto armado de más de medio siglo- que aun no finiquitó-; las demandas de los distintos sectores que integran el país con uno de los mestizajes más variopintos del mundo; la presencia de la violencia del narcotráfico y el paramilitarismo y la corrupción política que ha desprestigiado las instituciones, generando apatía en un electorado -que no tiene obligación de votar- establecen umbrales más bajos y elementales desde los cuales proponerse un quiebre histórico a los más de treinta años de neoliberalismo en el país. Ese sentido común construido por años y en el que la prensa hegemónica ha tenido y tiene un papel fundamental, obligan a despegarse de todas las estigmatizaciones y los encasillamientos. Por ello el candidato toma distancia de la izquierda y la derecha y de las frecuentes imputaciones de castrochavismo, o de su pasado guerrillero, que parecen no importarle a los jóvenes y sectores más humildes entre quienes cosecha los más fuertes apoyos. Sus propuestas y sus

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habitantes de calle

Cae el sol en Bogotá bañando con reflejos ocre los cerros que bordean esta megalópolis de nueve millones de habitantes, y a tres mil ciento cincuenta y dos metros, sobre el de Monserrate, empiezan a verse los destellos de las luces de la basílica que lo corona. Sobre sus laderas el lucerío de las viviendas me hacen pensar que las estrellas se han depositado sobre la tierra. Es una postal mágica que se repite en cada rincón de este país de geografía cautivante y pródiga.

Pero la magia acaba cuando la ciudad comienza a desperezar su lado ominoso, oscuro, peligroso; particularmente en la zona sur; en el norte donde están los ricos, es diferente. Los personajes de la noche entran en actividad y es hora de andar cuidando por donde se transita, mirando por sobre el hombro, para todos lados, escudriñando cada ser humano que se aproxima y mucho más si andan en grupos. Es también cuando empiezan a deambular zombies harapientos, barbudos, quemados por el sol, con la pelambre engrasada y dura. Van con sus bolsas al hombro, revisando los residuos, juntando material reciclable. Son sombras fantasmales, que andan en silencio. Son los miserables del capitalismo salvaje que impera en el segundo país más desigual de América Latina y séptimo a escala mundial, según el Banco ídem, donde la fortuna de las cinco personas mas ricas, equivalen al 12,5% del PBI. Los “desechables” como los llaman algunos en su aporofobia, viven en la calle. En el caño de la calle 6ª, cientos de ellos. El desagüe en ocasiones incrementa su caudal

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El mundo del trabajo ha cambiado sustancialmente en los últimos cincuenta años. La incorporación de los acelerados avances tecnológicos a la producción, fue expulsando mano de obra y aumentando la tasa de explotación de los trabajadores. Para dar un ejemplo, tomemos el caso de Renault: en la época del Cordobazo tenía doce mil trabajadores entre obreros, empleados administrativos y técnicos, y producía 45.000 vehículos al año (promedio 1959-1970); hoy con dos mil trabajadores y más de treinta robots, produce en promedio 54.000 (promedio 1971-2015) que si contabilizamos solamente los últimos años ese promedio se eleva a entre 100.000 y 120.000 vehículos anuales. Esta evolución se dio en general en casi todo el sector manufacturero, incrementándose los trabajadores del sector terciario y aquellos de producción de tecnología que requiere poca mano de obra y altamente especializada.

De la mano de estas transformaciones también se ha ido operando un cambio en la conciencia de clase de los trabajadores y una fragmentación sobre la base de una notable desigualdad de ingresos. La pérdida de la percepción del carácter explotador de la empresa capitalista, que ha ido reemplazando sistemas productivos, agresivos para la salud y la vida de los trabajadores, por otros altamente sofisticados y más amigables, que requieren mano de obra calificada y en buena parte

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Los spot televisivos de las distintas fuerzas políticas que aspiran

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a ocupar bancas en el congreso, están impregnados de una importante dosis de duranbarbismo. Esto es, decir frases sin sentido, no hablar de política, sacar del medio los temas duros, las grietas, los problemas sociales. Poner en el centro la imagen. Hablar de lo bien que nos va a ir si no nos peleamos, si lo hacemos juntos. Ningún contenido. Mentiras. Cinismo. Lo lamentable, para los que algo pensamos, es que este virus ha impregnado el discurso electoral de casi todas las fuerzas políticas de Córdoba, al menos en lo que a spots televisivos se refiere.

Lo de Cambiemos y Baldassi, no se puede criticar porque son los creadores del estilo. Hay que reconocerles que entendieron como taladrar científicamente los cerebros de millones de electores. Los demás, debieron imitarlos. Vale la pena desmenuzar cada frase y cotejarla con la realidad. “Cambiar es aceptar la realidad para poder transformarla” Verdad de perogrullo, pero que para ellos quiere decir que los derechos y el nivel de vida ganados con el Kirchnerismo eran una fantasía que obstaculizan el funcionamiento de la economía. “No volver a los atajos de siempre, salir del sálvese quien pueda”, pero volvemos a las políticas neoliberales; de la generación del 80; de los años 30; del 55; del 76; del menemismo; todas las que fomentaron el individualismo y el sálvese quien pueda. ¿Pensar en todos? Hasta ahora solo en los ricos. “La

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violencia no es el camino, respetar al que piensa diferente” Pero reprimen obreros que luchan, te machacan la cabeza cuando protestas, echan periodistas que les molestan. ¿y Milagro Sala y Santiago Maldonado? Diría Minguito: ¡Qué decí tri tri! “Somos mejores cuando nos juntamos, el esfuerzo lo hacemos juntos”, etc. Verso. ¿nos juntamos quienes con quienes? Se juntan los dueños de la plata y el esfuerzo lo hacemos los demás. “Que el futuro te vuelva a entusiasmar”. Cinismo puro. Pero parece que la imagen – la imagen es todo-de buenito de Baldassi garantiza el éxito de este tipo de mensaje. Al menos se esta viendo en los votos.

Los que se llevan el aplauso del jurado son los de UPC, en verdad los mejores alumnos del ecuatoriano. “Si votamos a Martín Llaryora ¿votamos en contra de Macri?, No. votamos a favor de Córdoba.” Esta claro que no van a hacer oposición. Lo que surge sin lugar a confusión de las declaraciones del propio Schiaretti. En criollo significa que van a votarle las leyes que necesita Macri a cambio de beneficios para Córdoba, como si a los cordobeses no nos afectaran las políticas de ajuste y privatistas del gobierno nacional. Apela al Cordobesismo y le echa la culpa de todos los males que aquejan a la provincia, a los porteños. Solo falta, atento al desenlace del cisma catalán, que propongan la independencia de Córdoba. Lo de diputados “capaces y preparados” que nos representarían, nos trae el recuerdo de Cavallo, hoy con el macrismo, y se nos paran los pocos pelos que tenemos.

Se sabe que García Elorrio, ha hecho de la denuncia a la corrupción, un caballito de batalla en su paso por la función legislativa y suponemos que, en alguna medida, su exhortación a que es bueno que exista alguien que controle al poder tiene que ver con eso. De todas maneras es el único que apela a los que se quedaron durmiendo en lugar de ir a votar. De propuestas ni hablar. Para que modelo de país va a legislar, ni noticias.

Otro que no dice nada, se contradice y habla vaguedades pero que quiere “…ser tu voz en el congreso, la voz de la gente de bien” es Beto Beltran. Va por Primero la Gente y también quiere que a Macri le vaya bien. Contradicción: para el neoliberalismo no es primero la gente sino sus negocios.

La izquierda trotskista es la que se sale del Tao Te Kin duranbarbista aunque no abandonan algunos vicios. En primer lugar el Frente de Izquierda que propone a la eterna Liliana Olivero, dirige como siempre su discurso a los trabajadores y pone centro en la denuncia de la política de flexibiliación laboral. Un aspecto nodal y preocupante de la politica del macrismo. Su discurso es creíble en tanto se sustenta en una práctica consecuente, pero apela a una mentira al decir que el kirchenrismo también votó las leyes de ajuste, metiendo a todos en la misma bolsa. Es Macri o ellos. Si fuera así estaríamos en el horno.

El otro trotskismo, la Izquierda al Frente por el Socialismo, también va al meollo en su campaña. Contra el macrismo, apela a sumar, sin andar tirándole aliados al enemigo. Plantea la necesidad de enfrentar la represión, resultado inevitable del ajuste que se ejecuta desde el gobierno. Y hace mención imprescindible a Santiago Maldonado. No esta mal. De todas formas si Duran Barba tiene razón son pocas sus posibilidades.

Por último, Córdoba Ciudadana, la fuerza que emergió de las PASO como la reinvención del Kirchnerismo cordobés y que alimentó expectativas de crecer en votos para octubre, difunde un spot a cargo de Pablo Carro que generan dudas sobre sus destinatarios.

Se conoce que es de origen laburante y que reivindica la universidad publica y por lo tanto habría que inferir que va a defender esos intereses, pero no dice nada concreto sobre como sería eso. Luego hace una apología de la resignación porque “tenemos que pelearla siempre”. ¿Como se entusiasma a alguien si por delante solo hay sacrificio y lucha? Informa que se propone construir un frente amplio y plural, ¿para que? ¿a quienes está invitando? No se sabe. El final llega con una frase que parece haber sido sacada del manual de Durán Barba. “Hay que cambiar y juntos podemos hacerlo”. “Tenemos mucho en comun” ¿quienes con quienes? Si no fuera porque su imagen va asociada a la de Cristina, nadie, por este spot, sabría donde esta parado Pablo Carro. Ni una señal para los cesanteados, los pobres e indigentes, los jubilados, los desencantados de la política o para combatir la corrupción. Ni un tiririto para los peronistas que aun creen que el PJ va a hacer oposición o los radicales que añoran a Alfonsín (padre). Había para elegir, pero al parecer se ha optado por dirigirse a los universitarios en un intento por ¿recuperar el electorado escotista?. Falta ese piripipí que muestre que Córdoba Ciudadana tiene lo mejor de la década ganada y que va por más. Como lo está haciendo Cristina que suma e ilusiona.

Por estas pampas, pobre, todo muy pobre.

Alberto Hernandez

Para la Idea de Cruz del Eje. Octubre 2017

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