¿En qué quedó aquello de que «el peronismo será revolucionario o no será» y de que es «el hecho maldito del poder burgués» como dijera John William Cooke ? Hoy está reducido a un partido domesticado y parte del sistema que alguna vez se propuso transformar. Si no retoma su carácter movimientista, disruptivo, cimentado sobre las «organizaciones libres del pueblo» está condenado a ser sepultado por la historia, como ésta lo ha hecho con el radicalismo – que de radical ya no le queda nada- y otros movimientos populares de latinoamérica. Ya lo decíamos en un artículo titulado La trinchera tiene solo dos lados. Los tibios son instrumentos del imperialismo. En el mismo sentido escribe Marcelo Bianco en Tiempo Argentino, replicado por Resumen Latinoamericano y del Tercer Mundo.
Argentina. No nos quedamos en el 45: John William Cooke y el barro del peronismo actual
Por Marcelo Bianco, Tiempo Argentino, 19 de septiembre de 2026.
Se cumplen 58 años de la muerte del hombre al que Perón nombró su único heredero político. En un juego contra el tiempo, qué pensaría hoy el «Bebe» Cooke de la disputa entre Cristina y Kicillof, de la CGT, de los gobernadores peronistas aliados de la Casa Rosada y de La Cámpora. Considerado demasiado marxista por buena parte del peronismo e insoportablemente peronista para casi toda la izquierda, su figura sigue incomodando, tal como a él le hubiera gustado.
18/09/2026
La relación entre Juan Domingo Perón y John William Cooke no se puede explicar desde la lógica boba de la obediencia partidaria o la fascinación carente de crítica del militante hacia su líder, sino desde una profunda e infrecuente mezcla de afecto filial, respeto intelectual y audacia compartida. Eran, en apariencia, dos mundos distantes: el conductor pragmático, estratega del equilibrio y de formación militar, frente al cuadro volcánico, el joven abogado de trinchera que devoraba a Sartre en tiempo real y que estaba convencido de que la teoría marxista era un arma cargada de futuro para el peronismo.
Fue en el escenario desolado del exilio y la clandestinidad posterior a 1955 cuando ambos se reconocieron como piezas indispensables. Cooke admiraba en Perón la genialidad inédita de haber despertado la conciencia de las masas trabajadoras. El General, por su parte, encontraba en el «Bebe» la honestidad necesaria y el coraje incorruptible para mantener encendidos los motores de la resistencia del movimiento.
Esa devoción mutua quedó blindada en el epistolario Cooke-Perón, textos desde la cárcel de uno al exilio del otro, que no eran simples reportes de situación sino un laboratorio donde se interpelaban con una libertad absoluta. El «Bebe» era el único que se animaba a discutirle de igual a igual al General, criticando a los sectores moderados y disparando contra quienes añoraban una negociación pacífica con la oligarquía e intentaban domesticar a los compañeros para -en caso de ser necesario- ofrecer la doctrina como prenda de paz a los poderes fácticos.
«El peronismo es más que un partido. No lo disuelven por decreto ni lo amansan por intimidación. No llamamos a ninguna aventura desesperada. Llamamos a la lucha, que comienza por esclarecer las conciencias, proclamar las verdades y hablar por los que callan cuando se deba orientar a las masas», advertía Cooke con precisión. Y su diagnóstico era implacable: «Los pactos políticos entre facciones adversas son siempre de mala fe, aunque sean convenientes». Su pensamiento era claro: la única forma de lealtad real al conductor y a la base trabajadora era la profundización del proceso de justicia social.
En aquellas cartas, Cooke insistía en que el derrocamiento del peronismo en manos de la Fusiladora no había sido un simple tropiezo institucional, sino la prueba de que la burguesía nacional andaba floja de voluntad histórica para continuar el camino comenzado en el 45. El Viejo, lejos de ofenderse por los planteos de su pupilo, lo cobijaba con un cariño paternal.
Por todo eso, el documento de 1956 en el que Perón nombró a Cooke como su único heredero y representante total, fue el mayor acto de fe y confianza que el líder del movimiento popular más grande de la Argentina depositó jamás sobre los hombros de un militante.
Escribió textual el General: «Por la presente autorizo al compañero doctor Don John William Cooke, actualmente preso por cumplir con su deber de peronista, para que asuma mi representación en todo acto o acción política. En este concepto su decisión será mi decisión y su palabra la mía. En él reconozco al único jefe que tiene mi mandato para presidir a la totalidad de las fuerzas peronistas organizadas en el país y en el extranjero, y sus decisiones tienen el mismo valor que las mías. En caso de fallecimiento, delego en el doctor don John William Cooke el mando del movimiento».
El manuscrito de Perón, con fecha 2 de noviembre de 1956 desde Venezuela, donde comenzaba su exilio.
Qué pensaría hoy JWC
Jugar a la ventriloquía con los muertos es siempre un ejercicio propenso al desatino. Vaya uno a saber si es necesario y mucho menos conveniente, pero por algún motivo resulta urgente trasladar el instrumental teórico de Cooke a la barrosa situación del peronismo actual. De hacerlo, deberíamos pedir disculpas de antemano por ofender a varios que no soportarían debatir si las ideas marxistas de aquel gran peronista todavía queman o si, sencillamente, se volvieron ceniza.
¿Qué pensaría John William Cooke de la disputa actual entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof? ¿Qué opinaría del berenjenal en el que se transformó el movimiento? Valdría la pena imaginar, al menos teatralmente, ficcionalmente, al «Bebe» irrumpiendo en una escena donde un peronista de pura cepa como Guillermo Moreno y otro de sinuoso camino como Miguel Ángel Pichetto descalifican con sus diferentes estilos la figura de Kicillof «por su formación marxista». Y que esa desacreditación de dos que representan a pocos dentro del partido, la ejercen desde su cercanía con la propia Cristina, que sigue representando a muchos. Por supuesto que no hay correlato alguno entre Cooke y Kicillof, pero un buen guionista tendría la capacidad y la licencia para hacerse un festín y transformar esa discusión en sátira…
De la misma obra podrían participar los muchachos de la CGT, a los que quizás Cooke les diría que la división de sectores entre «dialoguistas» y «combativos» se parece mucho a una reedición aggiornada del viejo dilema vandorista. Como actores secundarios, aparecerían los gobernadores peronistas que transan recursos con el poder central a cambio de manos levantadas en el Congreso, a los que por fin alguien llamaría traidores sin dudarlo un segundo. Y en el último cuadro, antes de dejar caer el telón en la sala, podrían sumarse los pibes de La Cámpora , con quienes el «Bebe» compartiría que organizar a la juventud siempre fue el motor indispensable de la revolución, el «trasvasamiento generacional» que pregonaba Perón, pero les aconsejaría que la próxima vez que se propongan organizar a los jóvenes lo hagan desde las barriadas, las universidades y las fábricas, y no desde una agrupación cuya génesis siempre fue puramente estatal.
Un legado en pausa
La mayor riqueza del legado de John William Cooke radica en su impiadosa crítica hacia adentro del movimiento. Amaba la potencia plebeya del peronismo y por eso mismo se negaba a edulcorarlo.
Así fue como el «Bebe» selló su destino político en una búsqueda incómoda para su época: dotar de un método revolucionario a la mayor identidad popular del país. Tras la caída de 1955, mientras algunos quemaban las fotos y otros buscaban un asilo cómodo o negociaban la capitulación con la dictadura de Aramburu, Cooke se arremangó en las catacumbas de la Resistencia Peronista y fue la encarnación del peronismo como ese «hecho maldito del país burgués». Fue el hombre de los caños y de las huelgas clandestinas. Y fue en ese desierto donde su pluma se volvió un fusil.
Su lucidez implacable no le permitió desvíos, entendiendo que el verdadero peronismo no podía conformarse con administrar las migajas de un banquete ajeno. Percibió temprano las tensiones internas entre la tibieza del aparato y la potencia de las bases, y le tocó bancarse la doble herejía de ser considerado demasiado marxista para el peronismo de escritorio y demasiado peronista para las izquierdas de cátedra.
Falleció prematuramente el 19 de septiembre de 1968, víctima de un cáncer. No llegó a ver los años más turbulentos de la década del 70, de la cual fue el prólogo indispensable. Se fue sin cargos ni riquezas, con una coherencia rocosa que todavía incomoda a un montón de los propios.
Será por eso que ya casi nadie habla de John William Cooke en el peronismo. Porque siempre dejó en claro que las ideas de la doctrina no fueron escritas para contemplar el paisaje, sino para dar
En mi artículo ¿Neutralidad estratégica o pensamiento estratégico? Malvinizar – no galtierizar – el discurso y el proyecto político (07/09/26) decíamos que «no se puede ser neutral frente a las pretensiones de las corporaciones tecnológicas de Silicon Valley que conciben – y actúan para construir – un mundo sin Estados. Un mundo privado, sin ley, sin justicia, donde gobiernen las corporaciones. Ya hace una década iniciaron una prueba piloto en Honduras con Próspera, una ZEDE (Zona de Empleo y Desarrollo Económico o Ciudad Modelo)- Y esto no es ficción. Y están colaborando estrechamente con los aparatos de guerra yanquisionistas, haciendo inteligencia, identificando objetivos y accionando drones letales, con la derecha política interviniendo con maniobras fraudulentas en los procesos electorales, en la construcción de sentido común en las redes sociales que manejan, adoctrinan y corrompen políticos y funcionarios. Si faltara algo para demostrar y poner a la luz del día la operatoria de estas corporaciones, lo tenemos a Cerimedo para que cuente como hicieron para que ganara la derecha en Honduras, Colombia, en Perú, en Bolivia, en Chile y en este país. Ese es el mundo de las corporaciones que nos proponen como nuevo modelo civilizatorio.
Frente a eso no puede haber neutralidad. Como parte de ese mundo tenemos a Marcos Galperín, cuya empresa Mercado Libre ya vale más que la de Paolo Roca, evade impuestos, se inició con subsidios del Estado y no cree en el Estado, tampoco invierte en Argentina. O Peter Thiel -fundador de Dialog, especie de logia secreta, que reúne a los poderosos del mundo para discutir qué hacer con él- , con Palantir empresa insignia de Silicon Valley ya instalados en el país; la Patagonia como parte del proyecto de expansión de Israel y entregada sin límites a la voracidad de los inversores privados extranjeros; Ushuaia con una cabecera de playa de los ingleses en su puerto intervenido; los EEUU patrullando el mar argentino; el río Paraná entregado; los recursos naturales, el agua, las empresas del estado, la tierra y siempre la herida abierta de Malvinas. No puede haber neutralidad frente a ese mundo que nos proponen.»
En la misma dirección pero focalizado en el Caso Cerimedo, Juan José Salinas (muchas gracias) en su blog Pájaro Rojo, reprodujo una nota de la periodista Marisol Orozco en el portal colombiano La Nueva Prensa que desnuda estos mecanismos perversos que socaban la democracia y han permitido tupir Latinoamérica con gobiernos de derecha. A continuación y para no abundar, comparto dicho artículo junto a la imperdíble y aguda introducción del «Pajaro». No sin antes decir que algunos peronistas de «centro» como Yarllora (Jalil, otro) colaboraron económicamente con la Derecha Diario que dirige Javier Negre, complice del detenido Fernando Cerimedo.
A.H.
EXPLOSIVO: Quedó expuesta la siniestra red con terminal en Washington cuyo objetivo es la destrucción de la soberanía de iberoamérica
Abelardo De la Espriella compite con Milei en ser el mas servil a Trump. Su vínculo con Cerimedo. El papel de Javier Negre y la dependencia de todos de Marcos Rubio, narrada en detalle.
Dos a quererse. Camisa Negre e hirsuto Milei en la Rosada
Aunque Fernando Cerimedo esté preso, su ¿ex? socio español Javier Negre suele jactarse a voz en cuello de tener una relación directa con el Secretario de Estado (ministro de RR.EE.) Marco Rubio, principal impulsor de una panoplia de maniobras destinadas a aupar, encaramar a la ultraderecha cipaya en el poder de las naciones de Iberoamérica del modo que sea menester.
Hasta ahora (si se deja de lado al Uruguay, cuyo gobierno «socialista» es, en este sentido, de una tibieza exasperante, basta ver su pleitesía a los usurpadores de las islas Malvinas) sólo se han topado con la resistencia de México y Brasil. Hasta ahora, los cipayos tenían a su máximo baluarte en Argentina donde Milei se traviste de malvinero y hasta de fan de Lali Espósito mientras en Washington, dice Lula, se pone en cuatro. Ahora, en algo que parecía imposible, le ha surgido un competidor: el nuevo presidente, trucho, de Colombia (juró sin renunciar a la nacionalidad estadounidense, en abierta violación a la Constitución), que como él es parte de esta ramificada red cuyo objetivo es la destrucción de la soberanía de las naciones iberoamericanas.
Bufón De la Espriella y titiritero Negre.
Esta denuncia de La Nueva Prensa (el medio colombiano que más ha denunciado los crímenes del ex presidente Álvaro Uribe, dirigido por Gonzalo Guillén) es tan irrefutable como lapidaria. JS
Fiel ejecutor. De la Espriella con su jefe, Marco Rubio.
Estrategas de la campaña de Abelardo De la Espriella homenajearon a Fernando Cerimedo en el club privado de Trump, en Mar-a-Lago
Estrategas de la campaña de Abelardo de la Espriella lideraron la primera gala hispana de la nueva derecha en Florida y premiaron al delincuente Fernando Cerimedo como el “mejor consultor político del año”. La celebración sirvió como vitrina de una estructura transnacional que busca apropiarse del poder en todos los países del hemisferio, bajo el mando de la Casa Blanca.
Los estrategas digitales dirigidos por la Casa Blanca están gobernando en casi toda América Latina a través de oscuras redes transnacionales. Ya operan en Colombia.
En el salón más grande de Mar-a-Lago, el club privado de Donald Trump en la Florida, dos de los principales líderes de la campaña de Abelardo de la Espriella desde Estados Unidos, Javier Negre y Andrés Depew, entregaron al delincuente Fernando Cerimedo el galardón al “mejor consultor político del año”, el 10 de febrero de 2026. Mas que un simple reconocimiento entre aliados ideológicos, la escena reveló el engranaje de una oscura red transnacional en la que los “estrategas digitales” ya no solo diseñan campañas sucias, sino que actúan como operadores políticos de la Casa Blanca con un plan para cogobernar con sus candidatos elegidos en Latinoamérica.
Fernando Cerimedo es un consultor político argentino vinculado a la extrema derecha y creador de La Derecha Diario y el Grupo Numen. Acumula un abultado prontuario judicial internacional: está detenido en Bolivia e investigado por el intento de feminicidio contra su ex amante, Nadia Beller, así como por lavado de activos y narcotráfico. También, tiene una condena en Argentina por fraude y estafa, además de una investigación por corrupción dentro del gobierno de Milei. Adicionalmente, la justicia brasilera lo acusa por su papel en el complot para causar un golpe de Estado en ese país en 2022.
Por su parte, los dos oferentes en la gala, Javier Negre y Andrés Depew, están vinculados directamente con la Casa Blanca y con la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella.
Izq. Abelardo de la Espriella y Andrés Depew. Centro. Andrés Depew y Javier Negre. Der. Javier Negre y Abelardo de la Espriella.
La Hispanic Prosperity Gala fue creada por Javier Negre —entonces socio de Fernando Cerimedo— y por Andrés Depew, relacionista público de Donald Trump y de Mar-a-Lago. El evento, que tuvo lugar el pasado 10 de febrero en el famoso club privado de Trump, fue organizado junto a la fundación Latino Wall Street, con el propósito de blindar y exaltar a figuras hispanas en Estados Unidos, alineadas con la agenda trumpista.
Depew asumió como vicepresidente del comité de la gala, mientras Negre ocupó la presidencia. El evento reunió a la élite empresarial hispana, figuras de la llamada “batalla cultural” conservadora y líderes nacionales promotores del movimiento MAGA, acrónimo del lema político “Make America Great Again” (Haz a Estados Unidos grande otra vez).
Principales miembros del comité de la Hispanic Prosperity Gala, celebrada en Mar-a-Lago el pasado mes de febrero.
La Nueva Prensa ya había documentado la presencia de Negre y la participación de Depew en eventos y giras de la campaña de De la Espriella, durante las cuales usó, de manera presuntamente ilegal, logos distintivos de Mar-a-Lago y sellos oficiales del presidente y el secretario de Estado de EE.UU. El recorrido se realizó en un avión del multimillonario amigo y financiador de Trump, Dan Newlin, lo que, por definición, constituiría un aporte extranjero ilegal a la campaña, siendo esta una causal de nulidad electoral.
Depew, ibaguereño (natural de Ibagué, capital del departamento del Tolima, Colombia, N. del E.) de 28 años, obtuvo la ciudadanía estadounidense y la entrada al universo Trump, gracias a su matrimonio con el actor y productor de cine Gary Depew, de 65 años. La celebración de su juramento como ciudadano estadounidense tuvo lugar en una recepción especial en la residencia privada de Trump en Mar-a-Lago, en la que fue felicitado directamente por Donald Trump y por el entonces senador Marco Rubio.
El entonces senador Marco Rubio junto a Andrés Depew, festejando la ciudadanía estadounidense del último. A la derecha Donald Trump y Andrés Depew, durante la misma celebración, en noviembre de 2025 en la residencia privada de Trump en Mar-a-Lago.
Entre los homenajeados de la Hispanic Prosperity Gala estuvieron el presidente argentino Javier Milei, quien recibió el premio a la libertad económica, Alex Bruesewitz, galardonado como líder de influencia del año y Fernando Cerimedo, reconocido como mejor consultor político hispano del año.
Negre presentó el premio a Bruesewitz, principal asesor de estrategia digital y redes sociales de Donald Trump, y le agradeció por llevarlo a la Casa Blanca y por haber venido a “Hispanoamérica a dar la batalla cultural y estar con los influencers hispanos”.
El premio al delincuente Cerimedo le fue entregado por Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de prisión por su papel en el intento de golpe de Estado y por liderar una organización armada tras las elecciones de 2022 y el asalto a las instituciones brasileras en enero de 2023. (N. del E.: Eduardo Bolsonaro fue a Washington a pedirle a Trump que le pusiera aranceles del 50% a las importaciones de Brasil a fin de torpedear la posible reelección de Lula, por lo que éste lo calificó de «traidor a la patria»).
Bolsonaro hijo elogió a Cerimedo por su papel en la campaña de su padre al denunciar el falso fraude electoral que, según ellos, había favorecido a Lula. Cerimedo fue investigado e imputado por la justicia brasilera por su vinculación con la difusión de desinformación falsa para promover el golpe.
Al recibir el galardón, Cerimedo destacó que, en 2025, junto a su equipo, ganaron dos elecciones, refiriéndose a Bolivia y Honduras. También saludó con confianza a la primera dama boliviana y a su hija Catalina Paz, a quien resaltó como parte de una nueva generación de “consultores” y confesó que había trabajado junto a ella durante la campaña de Rodrigo Paz.
Cerimedo agradeció, además, a Brad Parscale por creer en él y “proporcionarle la tecnología y un equipo ya hecho” para enfrentar al “socialismo” en Latinoamérica.
Brad Parscale y Alex Bruesewitz representan la cúspide de la ingeniería digital y la estrategia política del movimiento MAGA en Washington, con acceso directo a Trump y al Salón Oval, despacho del presidente en la Casa Blanca.
Los agradecimientos de Negre y Cerimedo a Bruesewitz y a Parscale fueron la confesión abierta de cómo se ha exportado a Latinoamérica una sofisticada tecnología de poder diseñada para capturar gobiernos en todo el continente, como ocurre ya con excepción de México y Brasil.
El modelo norteamericano, perfeccionado por la dupla de Parscale y Bruesewitz, opera como un engranaje preciso basado en una estricta división del trabajo: uno desarrolla la infraestructura técnica de datos en la sombra y el otro dirige la estrategia de comunicación masiva de cara al público.
Parscale (foto), quien aparece señalado en los Archivos del pederasta Eipstein como responsable de lavado de activos, es el arquitecto digital que maneja el Big Data, el software de inteligencia artificial (Campaign Nucleus) y la infraestructura masiva de datos. Por su parte, Bruesewitz (foto abajo)es el operador político que moviliza mediante engaños a las masas en el frente público, coordinando la red de influencers lobistas para viralizar mentiras todos los días y alterar artificialmente los algoritmos de las redes sociales.
El Big Data (o grandes datos) se refiere al manejo y análisis de volúmenes masivos de datos —tan grandes, complejos y de crecimiento tan rápido— que las herramientas tradicionales de software (como las bases de datos convencionales o las hojas de cálculo) no pueden almacenar, procesar ni analizar de manera eficiente.
Este circuito de ingeniería digital opera gracias a la conexión directa de Parscale y Bruesewitz con los más altos oficiales de la Casa Blanca. Desde allí, actúan como el puente operativo entre las políticas de Washington, el financiamiento de comités de acción política (PACs) y contratos a gran escala, mientras les permite un blindaje que valida sus operaciones, les garantiza impunidad política y les proveen los recursos institucionales indispensables para expandir el modelo.
Izq. Donald Trump y Alex Bruesewitz. Der. Donald Trump y Brad Parscale.
En una entrevista con El Destape TV, Nadia Beller afirmó que Cerimedo le dijo que había trabajado para la CIA durante el tiempo que vivió en Estados Unidos y que él era, básicamemnte, un “asesino profesional”.
En este espejo regional, Fernando Cerimedo asumió el rol de Parscale como proveedor de la infraestructura invisible, desplegando granjas de bots, minería de datos, estrategia y campañas de desinformación automatizadas que alteraron los procesos electorales de varios países latinoamericanos.
En paralelo, Javier Negre adoptó el papel de Bruesewitz, estratega digital de Trump desde el 2016, operando como brazo mediático y fachada periodística a través de La Derecha Diario y su grupo de portales de desinformación e influencers asociados.
Así, Cerimedo, a través de su empresa Numen Group, usó cuentas falsas y perfiles automatizados para inventar debates y atacar a políticos de izquierdas en redes sociales. Luego, los canales digitales de Negre publicaron esas mismas tendencias como si fueran noticias reales y urgentes, logrando que una crítica inventada en internet se convierta rápidamente en una noticia seria. Así, confunden al público y manipulan la opinión de la gente en la mayoría de países de Latinoamérica y a los hispanos en Estados Unidos.
Al agradecer a sus padrinos en Washington por “creer en ellos y “proporcionarles la tecnología y el equipo ya hecho”, la filial latina de este ecosistema dejó en claro que la “batalla cultural” no es un debate de ideas, sino la ejecución de una franquicia transnacional de ingeniería digital —respaldada por oficiales del gobierno estadounidense— destinada a tomar el control político de todo el hemisferio.
La cogobernanza con los candidatos elegidos
En una de las partes más llamativas de su discurso, Cerimedo definió el alcance de su consultoría política. Explicó que la estrategia “no se trata de ganar las elecciones, eso hasta puede parecer fácil. Si no ayudamos a gobernar a nuestros candidatos, para que nunca más la izquierda vuelva a esos gobiernos, nuestro trabajo no va a estar terminado”.
Cerimedo no mentía. Según los audios revelados en el caso conocido como Honduras Gate y otro publicado por Marlon Ochoa, consejero del Consejo Nacional Electoral de ese país, Fernando Cerimedo tuvo vinculación directa con la manipulación de actas y votos, así como en la presión sobre funcionarios para impedir el reconteo voto a voto en Honduras.
Ochoa señaló a Cerimedo como el “principal operador del fraude electoral por instrucciones de los Estados Unidos” y lo vinculó con el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández —condenado en EE.UU. por narcotráfico e indultado recientemente por Donald Trump—, a quien calificó como el “presidente en la sombra”.
En Bolivia, Cerimedo estuvo presente en actos políticos del más alto nivel, incluida la posesión de Rodrigo Paz y de su gabinete, reuniones de gobierno, la visita del Rey de España y una reunión del Escudo de las Américas en la mesa principal, en la que también tuvo asiento Marco Rubio.
Foto de la reunión bilateral entre Estados Unidos y Bolivia, en el marco del encuentro del Escudo de las Américas, el 7 de marzo de 2026, en la Florida. Izq. En la mitad el secretario de Estado de EE.UU. Marco Rubio, acompañado de su delegación. Der. (del frente al fondo) Fernando Cerimedo, el presidente boliviano Rodrigo Paz y Fernando Aramayo, entonces Canciller de Bolivia y hoy ministro de la Presidencia.
Según la agredida Nadia Beller, en Bolivia no gobierna Rodrigo Paz, gobierna Fernando Cerimedo. Afirmó que Paz le habría delegado a Cerimedo amplias atribuciones dentro del gobierno, incluyendo influencia sobre todos los ministros y la elección de personas y empresas para distintos cargos y contratos.
También, aseguró que Cerimedo sería el puente con Estados Unidos y sus agencias de inteligencia, ante la dependencia de Bolivia del apoyo económico de Washington. Beller, además, sostuvo que Cerimedo tendría un nivel de influencia similar en otros países donde habría contribuido a la llegada de presidentes al poder.
Negre intentó desvincularse de Cerimedo y de su participación en La Derecha Diario y sus filiales. Sin embargo, al conocerse que Cerimedo poseía el 50% del grupo, Negre aseguró que ambos habían acordado la venta antes de su detención. El traspaso de las acciones y del dominio de la página web se concretó el viernes siguiente a su captura.
Nadia Beller respaldó, con matices, la versión de Negre. Según ella, y con respaldo en un audio de Cerimedo, este buscaba desligarse públicamente de Negre porque la relación lo estaba perjudicando, especialmente por las agresiones contra la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.
En el audio, Cerimedo asegura que Javier Negre es un verdadero mercenario, incluso peor que él mismo.
Por su parte, Negre enfrenta en España un extenso historial de condenas civiles por difamación, multas por violar la protección de datos y una petición de año y medio de prisión por parte de la Fiscalía de Madrid, por un delito contra la integridad moral. En Argentina, la justicia federal le abrió una investigación penal por intimidación pública y amenazas contra la vicepresidenta, Victoria Villarruel, a quien acusaba de haber traicionado a Milei.
ESPERE: El modelo de cogobernanza impulsado desde Estados Unidos también ha sido instalado en Colombia. La Nueva Prensa publicará próximamente una serie de reportajes que expondrán cómo el presuntamente ilegítimo presidente Abelardo de la Espriella conformó un esquema de gobierno paralelo —con amigos y operadores políticos dirigidos por la Casa Blanca— para liderar el manejo de los asuntos más sensibles derivados de la crisis y la gestión del terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto.
Me hace un poco de ruido difundir un libro de Mario Firmenich, pero no puedo desatender el pedido de un compañero y amigo como lo es Mario Oyola. Por otra parte no puedo prejuzgar sin haberlo leído. Oyola es Profesor Universitario en Historia Económica y Social, Analista Económico y Financiero y Especialista en Administración Financiera Gubernamental y si lo recomienda habrá que leerlo. Todavía no hay lugar ni fecha de presentación en Córdoba pero es de suponer que la habrá, por lo pronto está en las librerías. A continuación su reseña.
A.H.
Por Mario Oyola
Un libro indispensable, escrito en primera persona para entender no solo los orígenes de Montoneros, sino el devenir de nuestra Argentina: “Porque nada nace de un repollo”
Recientemente apareció en las librerías de nuestro país el último libro escrito por Mario Eduardo Firmenich “Orígenes. Las raíces de nuestra militancia”, editado por el Grupo Editorial Penguin Random House, mediante el sello Sudamericana de su propiedad.
A lo largo de más de 600 páginas, Firmenich plantea una historiografía a partir del revisionismo histórico de matriz nacional y popular, que “abarca todo el arco de tiempo de las raíces de la organización político-militar montoneros, del movimiento nacional peronista, del radicalismo yrigoyenista, de los caudillos montoneros y el partido federal de Rosas y de la línea independentista de San Martín, Belgrano y Güemes”.
Desde el comienzo de la obra, Firmenich va identificar los orígenes de Montoneros dentro de la línea nacional y popular, en un cruce doctrinario entre el pensamiento social cristiano post-Vaticano II (Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo) y la doctrina nacional peronista, mostrando cómo la fe y la vocación de justicia social derivaron naturalmente en un compromiso político transformador.
El texto sitúa la lucha armada no como un hecho aislado ni caprichoso, en ese sentido dice que “Nada nace de un repollo”, sino como la respuesta legítima de las masas populares ante más de 18 años de proscripción del peronismo, proscripción que dinamitó cualquier vía democrática de expresión.
A lo largo de los 14 capítulos que componen el libro, hay un gran trabajo de revisionismo histórico, al mejor estilo de Rodolfo Puiggrós y de esa generación de grandes historiadores que confrontaron con la historia oficial Mitrista, que va hilando desde la rebelión de Tupac Amaru hasta la Dictadura de Onganía, el devenir de nuestra patria.
Firmenich sitúa el origen de la violencia política en el continente mucho antes de la conformación del Estado-nación moderno. Su análisis toma la figura de José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru II) y la rebelión indígena de 1780 como el hito inaugural de la resistencia continental. La brutal ejecución de Túpac Amaru II y su familia por parte de la Corona española es catalogada por el autor como el primer acto sistemático de terrorismo de Estado en la región. El objetivo de la Corona no era solo sofocar una rebelión, sino infundir un terror paralizante en la población aborigen y mestiza para disciplinar a las masas e impedir futuros alzamientos. Para el autor, este patrón de represión estatal desproporcionada y aleccionadora establece una doctrina sistemática de control que reaparecerá a lo largo de los siglos: desde la represión a las montoneras federales hasta las dictaduras militares del siglo XX.
Un pilar central del texto es la crítica a las estructuras de dominación conceptuales y culturales que fundamentan la dependencia económica y política de la Argentina. En este sentido habla de un colonialismo clásico caracterizado por el dominio militar directo y la extracción formal de recursos por parte de la metrópoli española y de un neocolonialismo bajo la tutela británica (y posteriormente estadounidense), donde las élites locales (la oligarquía vacuna y financiera) operan como socias locales del capital extranjero. Bajo este esquema, la soberanía formal enmascara un sometimiento económico real, donde el endeudamiento y la primarización de la economía funcionan como los nuevos mecanismos de dominación.
Y es precisamente en la trama de ese orden neocolonial —profundizado tras el golpe oligárquico de 1955 y la proscripción del peronismo— donde Firmenich sitúa la irrupción de la juventud en los años 70.
El autor afirma que cuando el sistema neocolonial cierra todas las vías democráticas, inhabilita el voto popular, fusila a los trabajadores y encarcela la voluntad de las mayorías, la resistencia deja de ser una opción para transformarse en un imperativo ético y doctrinario. La proscripción del General Perón durante 18 largos años no fue un accidente de la política formal: fue la estrategia del régimen para consolidar la entrega del país y desarticular las conquistas del Estado Social de Derecho. Frente a esa violencia institucionalizada, surge una nueva generación de patriotas. La Juventud Peronista no nace en el laboratorio de la abstracción teórica; nace al calor de la síntesis entre la doctrina nacionalista peronista y el compromiso del cristianismo liberador. En las barriadas populares, en las aulas universitarias, en las fábricas y en las parroquias del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, miles de jóvenes comprendieron que el cristianismo no podía ser contemplación, sino praxis transformadora; y que el peronismo era la expresión viva de la Patria Justa, Libre y Soberana
Montoneros emerge entonces no como un fenómeno aislado, sino como la vanguardia organizada de ese mandato histórico. El libro detalla con precisión cómo la decisión de tomar las armas fue la respuesta ineludible de un pueblo acorralado por las dictaduras de turno, una herramienta táctica puesta al servicio de un objetivo estratégico superior: lograr el retorno incondicional de Juan Domingo Perón y la restitución del poder a las mayorías populares
La militancia de los 70, tal como se plasma en las páginas del libro, asumió sobre sus hombros el hilo conductor que venía desde Túpac Amaru y los caudillos federales. Comprendió que para derrotar al neocolonialismo no bastaba con la resistencia pasiva; se requería organización, disciplina y la entrega absoluta de la propia vida al servicio de la liberación nacional. Aquella juventud no peleó por dogmas ajenos, peleó por la soberanía de la Patria y la dignidad de los humildes.
Sin embargo, a lo largo del libro también hay un Firmenich que cuenta su propia niñez, adolescencia y juventud, mostrando sus raíces familiares y afectivas.
Aunque el relato histórico finaliza con la dictadura de Ongania, Firmenich no le elude a la realidad actual comparando el intento de magnicidio a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner con los grandes crímenes políticos de nuestra historia, remarcando el hecho de un país dividido y antagónico entre un proyecto nacional y popular y otro neocolonialista que viene desde los orígenes de nuestra patria, ante lo cual el autor afirma:
“Las poblaciones sometidas durante el colonialismo español no pudieron construir su propio Contrato Social. Las nacientes repúblicas, súbitamente independizadas a principios del S.XIX, tampoco pudieron construir en una década de independencia un nuevo Contrato Social que sustentara los proyectos de nuevos estados. Nuestra Nación nunca tuvo un contrato social. Por eso hemos tenido 250 años de guerra civil intermitente. ¿Qué es exactamente un contrato social? ¿Cómo construiremos un contrato social que garantice nuestro desarrollo íntegramente sostenible sin más guerras civiles? ¿Es posible que Argentina construya en la actualidad un contrato social?”
“Tenemos que construir un contrato social explicito, discutido y negociado … Estamos obligados a hacerlo so pena de culminar la destrucción nacional, favoreciendo interés extranjeros neocolonialistas asociados a pequeñeces egoístas secesionistas. Nuevos defaults de deuda externa, nuevas tendencias hiperinflacionarias y nuevos estallidos sociales de la guerra civil intermitente serian los escenarios de una película repetida, que se titularía, parafraseando a García Márquez, Crónica de una muerte (la de Argentina) anunciada”
Para finalizar, quisiera decir que Montoneros siempre es un tema incómodo después de la dictadura militar, para gran parte de la dirigencia del Peronismo; por otra parte, el tema parece no agotarse nunca en los ámbitos de investigación académica, por lo cual este libro será nuevamente molesto para gran parte de esa dirigencia del Peronismo y para cierto progresismo de buenos modales; y a la vez material de consulta y de estudio para el ámbito académico.
Pero, sin embargo, para Mario Eduardo Firmenich el objeto del libro es otro, y es:
“… que el texto sirva como algo parecido a un “Manual” para la tarea militante misionera de educar la conciencia nacional del soberano”
Y es en ese objetivo donde radica el mérito de Firmenich, de no abandonar su tarea misionera de militancia, a pesar de la demonización de la que fue objeto luego de la dictadura militar, como lo fueron otros hombres y mujeres de nuestra historia por parte del gorilismo neocolonialista. Porque pareciera ser que “El hecho maldito en el país burgués”, fue esa juventud que conformo el “Peronismo Montonero”.
Esta nota estaba terminada, pero decidí no publicarla hasta escuchar al impresentable del presidente Argentino en su cadena nacional. El título “Malvinizar el discurso y el proyecto político” que ya tenía elegido con pretensión de simbolizar la tarea de descolonización que debería asumir un nuevo gobierno nacional y popular, debió ser ajustado después del discurso cínico, mentiroso y oportunista que hizo Milei en su representación de Galtieri. La utilización de un tema tan sentido sin distinción de banderías políticas – el caradura hizo un llamado a la unidad nacional – ha sido un inocultable intento de producir – al igual que la dictadura en 1982 – un golpe de efecto para intentar revertir el derrape de su gobierno. Seguramente el anuncio tendrá su efecto en los que nunca leen la letra chica de los contratos y este es un contrato firmado con Trump y la OTAN que reafirma el estatuto colonial redactado por EEUU en el marco del nuevo Plan Cóndor para América Latina. A un admirador de la Thatcher y de Pinochet, y títere de Trump y Netanyahu no se le puede conceder ninguna pizca de credibilidad hacia una declaración de soberanía nacional. Habrá que ver si este golpe de efecto cambia el humor de una sociedad castigada por la pobreza, la desocupación y el desamparo del Estado.
(Foto Misiones Plural)
Dicho esto sigue mi nota
La carrera electoral hacia el 2027 ha comenzado a un ritmo febril. Por un lado la derecha tratando de arreglar sus conflictos y ver como recomponen el derrape del gobierno para repetir y por otro lado el resto viendo que alternativa arma para terminar con este plan de entrega colonial y destrucción del país.
De la derecha no nos vamos a ocupar. Solo decir que de alguna forma hay que desalojarlos del gobierno y evitar que nos sigan entregando al yanquisionismo y a los grandes intereses del tecnocapitalismo con sus consecuencias sociales y económicas.
Por el otro lado las cosas no pintan muy bien. El frente patriótico y popular que se debería construir para aplastar el mileismo y que – como propuso Juan Grabois – debería ir desde Axel Kicillof hasta Myriam Bregman, incluyendo a algunos que van y vienen – una casa se levanta con barro y bosta, supo decir Perón- no parece algo factible. La “Rusa”, que merece nuestros mayores respetos y que viene subiendo aceleradamente en la consideración popular, como es tradición del trotskismo en este país – y en el mundo- no parece querer aliarse con nadie. Al parecer la estrategia es ir elección tras elección hasta la revolución social. Ni siquiera se unen entre ellos y algunos grupos trotskistas hasta la denostan.
Por el lado del peronismo – o podríamos decir el movimiento nacional y popular para contar a los aliados progresistas – tampoco los tantos están echados. El espacio no parece aglutinarse detrás de un mismo proyecto de país, ni siquiera de las mismas consignas – varias de ellas necesitarían ser muy bien explicadas para saber adonde apuntan – sino del objetivo de ganarle a Milei que no es poco, pero no alcanza para enamorar. Cristina, presa política del régimen mileísta, condenada por parte de la justicia del poder sin ningún tipo de pruebas e inhibida de participar electoralmente – al menos hasta ahora- no se ve que quiera hacer un gesto para sostener la candidatura de Kiciloff, que aparece – no solo con mayor intención de votos – sino con posibilidades de construir una alianza más amplia para enfrentar al mileísmo. En un video que circula por las redes, Juan Falú que no solo es un gran músico sino un comprometido con el movimiento popular, exhortó a Cristina para que hiciera el gesto de señalar a Axel como su candidato. Hasta ahora el dedo de Cristina parece apuntar para otro lado. Su candidato sería Massa, si es que su hijo habla por ella. Según Navarro en El Destape (07/09/26), Máximo habría expresado en un encuentro de militantes «prefiero apoyar a un hijo de puta (Massa) que a un boludo (Kicillof)». Esto significa, no solo marcar diferencias, sino hacerlo dinamitando el espacio. Así estamos.
No hay ninguna duda de que el objetivo electoral es derrotar a la derecha macrimileista, mafiosa y yanquisionista que hoy gobierna el país. De eso dan cuenta el humor social y los encuentros de los principales referentes del peronismo y de la principal táctica acordada que es defender las PASO para que gane el “más mejor”. De esa forma evitar el derramamiento de sangre entre candidatos que a todas luces representan proyectos distintos, tanto personales como políticos y que, de ganar, serán los que estarán en tensión dentro del frente de gobierno que se consiga constituir. Ya tenemos experiencias de frentes y alianzas armados para ganarle a alguien y así terminaron. A Menem con De la Rúa es el ejemplo más concreto y trágico.
De nuevo hay que decir para que no queden dudas: El objetivo electoral inexcusable debería ser expulsar a la derecha del gobierno. Pero ese primer acto no garantiza que ese futuro gobierno vaya a poder revertir el proceso de destrucción de la economía y la entrega de la soberanía, si no es capaz de ir construyendo un programa común con visión estratégica que sea capaz de volver a enamorar a la mayoría del pueblo argentino y lo movilice.
En ese sentido las señales son difusas y contradictorias. Lo que augura una fuerte disputa, tanto en el plano político ideológico, como en lo social, con el protagonismo y la rebeldía popular. Lo que ya está planteando una tarea: la organización y participación efectiva de los actores sociales, que no solo deberá ser pura iniciativa desde abajo sino propiciada desde el gobierno como el soporte imprescindible para ir a fondo con las transformaciones necesarias para ir “derecho al futuro”. Ya no se puede seguir interpelando y advirtiendo a las clases populares desde las alturas, desde la comodidad de una banca o un ministerio – bien remunerado por cierto – sobre la necesidad de involucrarse, organizarse y movilizarse. Es necesario embarrarse hasta las rodillas, caminar el territorio, llegar hasta el último pueblito de este país, hasta la mas pequeña organización de barrio, empatizar con la gente que la está pasando mal y desconfía de la política y los políticos, para sumarlos y comprometerlos en un proyecto común.
Dicho esto, y para que no queden dudas, y al menos que ocurra algún terremoto político – Axel Kicillof debería ser el gran armador de este frente que necesariamente tiene que iniciar un proceso de transición, que siente las bases para una radicalización contralibertaria posterior. Pero a no ser que se deba a alguna especulación electoral para no espantar a algún sector de votantes, la definición que lanzó hace unos días en el seminario “Peronismo por peronistas”, en La Plata sobre que la “neutralidad estratégica” debe ocupar un lugar central en la política nacional, al menos debería ser explicada y discutida.
Durante su exposición, el gobernador de Buenos Aires, sostuvo que la Argentina debe defender su soberanía y evitar quedar subordinada a los intereses de otros países. En ese sentido, afirmó: “No debemos someternos a lo que dicten las potencias extranjeras ni involucrarnos en guerras o ideologías que no nos pertenecen”. Hasta aquí todo bien, muy bien. Pero además – obviamente entre otras cosas que reinvindicamos y que significan poner en marcha un modelo económico que se ubica en las antípodas del mileísmo- señaló, haciendo referencia a Perón, que la “neutralidad estratégica” y la “integración regional latinoamericana” deben ocupar un lugar central en la política nacional.
De lo segundo, no hay lugar a dudas de que es una tarea histórica, que viene propuesta desde los albores de la patria por San Martín, Bolívar, Artigas, Martí y otros y que en la medida en que Latinoamérica no se constituya en un bloque regional integrado económica, política e institucionalmente, revitalizando organismos como el Mercosur, la CELAC, la UNASUR, el ALBA, no vamos a poder tallar en el mundo que se viene desde un proyecto soberano.
En cambio lo de “neutralidad estratégica” deja picando muchos interrogantes. La civilización occidental, su modelo económico y cultural, el neoliberalismo, está derrapando hacia su agotamiento (1) y por eso la desesperación militarista y la agresividad de los que se creían dueños del mundo que han vuelto a poner en Ltinoamérica planes de agresión neocolonial. La conformación del “Escudo de las Américas” es una muestra de esa decisión de los EEUU y constituye un “Plan Cóndor II» al que se han sumado varios gobiernos de derecha de la región que también reconocen como socio y protagonista al estado de Israel y que no parecen estar muy interesados en la soberanía regional. De nuevo el enemigo interno, la excusa para intervenir: el narcotráfico, el supuesto terrorismo o los “zurdos de mierda” como dice Milei. Frente a ese plan, frente al expansionismo sionista y el neocolonialismo al que estamos sometidos, no se puede ser neutral. La historia avanza hacia un mundo multipolar, y el país, al menos si no puede contar con otros países de la región debería estar del lado de los que constituyen la avanzada de ese mundo. Así lo ha hecho nuestro vecino y principal socio, Brasil, integrado a los BRICS y recientemente reduciendo en su comercio exterior la utilización del dólar como moneda de intercambio y evadiendo en gran medida el sistema SWIFT por donde pasa algo más del 50 % de las transacciones internacionales. Habría que decir en este punto, para evidenciar aun más la crisis del sistema capitalista occidental que si bien, ese porcentaje se sostiene hasta ahora, la tendencia a independizarse del dólar se manifiesta en las reservas globales que han caído un quince por ciento en esa moneda en la últimas décadas. Por otra parte ya en el marco de los BRICS se está desarrollando una autopista financiera alternativa al SWIFT para realizar las transacciones internacionales en monedas locales y ya Rusia y China cuentan con una propia. (2) Esa decadencia no se expresa solamente en la caída del dólar en el comercio internacional. También en las instituciones que fueron rectoras de ese orden internacional hegemonizado por los EEUU. Tanto las Naciones Unidas, la OEA y la propia Corte Penal Internacional, son convidados de piedra frente a la política de hechos consumados y la violación del derecho internacional, por parte del trumpismo y del sionismo. Son instituciones decadentes de un orden mundial que se derrumba. No han servido sus declaraciones para frenar el genocidio en Gaza, los asesinatos de lideres y la matanza de niños y ancianos en Medio Oriente, la políticas -también genocidas- de bloqueos comerciales, ni el secuestro impune y descarado de Maduro, presidente elegido democráticamente por su pueblo. Frente a estos hechos no se puede ser neutral. No se puede ser neutral frente a las pretensiones de las corporaciones tecnológicas de Silicon Valley que conciben – y actúan para construir – un mundo sin Estados. Un mundo privado, sin ley, sin justicia, donde gobiernen las corporaciones. Ya hace una década iniciaron una prueba piloto en Honduras con Próspera, una ZEDE (Zona de Empleo y Desarrollo Económico o Ciudad Modelo)- Y esto no es ficción.(3) Y están colaborando estrechamente con los aparatos de guerra yanquisionistas, haciendo inteligencia, identificando objetivos y accionando drones letales, con la derecha política interviniendo con maniobras fraudulentas en los procesos electorales, en la construcción de sentido común en las redes sociales que manejan, adoctrinan y corrompen políticos y funcionarios. Si faltara algo para demostrar y poner a la luz del día la operatoria de estas corporaciones, lo tenemos a Cerimedo para que cuente como hicieron para que ganara la derecha en Honduras, Colombia, en Perú, en Bolivia, en Chile y en este país. Ese es el mundo de las corporaciones que nos proponen como nuevo modelo civilizatorio.
Frente a eso no puede haber neutralidad. Como parte de ese mundo tenemos a Marcos Galperín, cuya empresa Mercado Libre ya vale más que la de Paolo Roca, evade impuestos, se inició con subsidios del Estado y no cree en el Estado, tampoco invierte en Argentina. O Peter Thiel -fundador de Dialog, especie de logia secreta, que reúne a los poderosos del mundo para discutir qué hacer con él- (4), con Palantir empresa insignia de Silicon Valley ya instalados en el país (5); la Patagonia como parte del proyecto de expansión de Israel y entregada sin límites a la voracidad de los inversores privados extranjeros; Ushuaia con una cabecera de playa de los ingleses en su puerto intervenido; los EEUU patrullando el mar argentino; el río Paraná entregado; los recursos naturales, el agua, las empresas del estado, la tierra y siempre la herida abierta de Malvinas. No puede haber neutralidad frente a ese mundo que nos proponen.
Siguiendo al marxista egipcio Samir Amin (6), hay que desconectar de ese mundo, de esa lógica del tecnocapitalismo e integrarse a él desde un proyecto soberano. Que tiene que tener como norte la integración regional y sumarse al coro de los países que abogan y construyen un orden multipolar, una nueva humanidad y nuevas herramientas e instituciones globales.
En Argentina es necesario “malvinizar” – no “galtierizar” como lo ha hecho Milei- la propuesta política. La reivindicación y la lucha por Malvinas es el símbolo, bandera y guía de la revolución anticolonial que tenemos que producir. Más ahora que por efecto de ese trapo que agitaron los jugadores después de derrotar a Inglaterra, se despertó en una mayoría del pueblo argentino, ese espíritu patriótico que parecía dormido y sacudió fuertemente al gobierno de Milei, arrodillado ante los intereses yanquis y sionistas. Malvinizar significa desarticular, exterminar, remover y revertir todos las ataduras neocoloniales – entre ellas recuperar un Estado motoserrado y domesticado – a las que nos sometió esta dictadura mileísta.
Axel Kicillof asoma como el que puede ordenar y convocar a un frente amplio -aun con barro y bosta -para desalojar la derecha del gobierno, y emprender esa campaña – claro que es importante que no sea mayor la cantidad de bosta porque la casa se derrumbaría. Por esta razón en esta etapa – que necesariamente debería ser de transición- es imperativo ir decantando voluntades, organización y sentido común – hegemonía, diría Gramsci- que apuntalen esa “malvinización” de la voluntad política y la pertenencia y el compromiso con el nuevo orden mundial multipolar que se vislumbra.
(1) Jorge Beinstein desarrolla muy bien este concepto del agotamiento de la civilización occidental en su libro Capitalismo del siglo XXI Militarización y decadencia (Ed. Cartago 2013)
(5) En Argentina está instalado desde abril, donde compro una mansión de doce millones de dólares en Palermo Chico, inscribió a sus hijos en un colegio porteño y está en la construcción de una agenda de influencia que busca ampliar en la Argentina sus negocios en IA y su plataforma Palantir para el cruce de bases datos ciudadanos para la videovigilancia, la seguridad y la defensa del poder estatal.
(6) “Estos países y grandes regiones (de la periferia capitalista) susceptibles de coordinar sus opciones deben someter sus mutuas relaciones a los diversos imperativos de su desarrollo y no a la inversa, tratando de conformarse ajustándolo a la expansión mundial del capitalismo” La Desconexión. (Samir Amín Prefacio de la edición castellana. Ediciones del pensamiento nacional. 1988)
Cien años de Fidel. Cien años de un gigante de la historia, no solo de Cuba sino de la humanidad. Revolucionario socialista, humanista, visionario, internacionalista, padre y guía de los que todavía tenemos esperanzas en ver un mundo digno de ser vivido.
En Cuba, se discute todo, se critica a los funcionarios, se debate en las calles y en los portales de las casas, se soporta la dura situación de la vida cotidiana, pero hay algo en lo que todos coinciden: «Si estuviera Fidel otra sería la cosa». La ausencia de su liderazgo siempre omnipresente aun en épocas de errores y rectificaciones, crea en algunos sectores cierto nivel de incertidumbre e incredulidad respecto de la nueva y riesgosa etapa de cambios que se inicia con las 176 medidas aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular. La apertura de la economía hacia inversiones extranjeras, la mayor preeminencia de los mercados en las fijacion de los precios y los salarios, la liberalización de los mercados financieros, entre muchas otras medidas, aun bajo la premisa, repetida mil veces por Diaz Canel y otros funcionarios, de que todo apunta a fortalecer al socialismo a la cubana, dejan muchas dudas. Varios cubanos consultados, cuyo compromiso con la revolución no dejan lugar a dudas, dijeron que estas medidas llegan tarde, que deberían haberse implementado 15 o más años atrás. En 1995 Joel James Figarola, (1) publicó en un ensayo titulado «Vergüenza contra dinero» (lema del Partido Ortodoxo de Eduardo Chibás (2), donde militó Fidel) en el que esbozaba alguna de estas medidas y reclamaba su aplicación inmediata. (3) Pero hacía dos advertencias: ningún funcionario ni sus familiares podría estar simultaneamente involucrado con negocios privados (algo que hoy alguna gente denuncia) y que una cosa son los planes y los papeles escritos y otra cosa es llevarlos a la práctica. Esta última cuestión parece ser la más vidriosa para la etapa que se viene en Cuba y las medidas audaces que decidieron tomar. Ya en 2023, presencíamos el desarrollo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde campearon las autocríticas y los reclamos, a las organizaciones de bases y
funcionarios, por la falta de cumplimiento de los planes de producción y alimentarios. El propio Díaz Canel fue duro, al cierre, criticando «la corrupción, la vagancia, la pillería (y) la burocracia,» entre otros «comportamientos antociales» que enumeró (4). Hoy esas lacras, que existen multiplicadas en muchos países capitalistas, como el nuestro -sin ir más lejos – se han incrementado en Cuba. Superarlas para que las medidas que se proponen implementar sean, efectivamente, un camino de fortalecimiento del socialismo no va a ser tarea facil. Va a depender de la acción decidida de las organizaciones de base, del poder popular, de la desburocratización y lucha contra la corrupción en el Estado y que Díaz Canel y demás dirigentes, sean capaces de convencer a la población, que en buena medida está desgastada y escéptica, de que es posible, necesario y fructifero el esfuerzo. Pero aunque no está Fidel, existe un nucleo duro de la sociedad cubana que a pesar de las dificultades sigue su guía apostando a salvar la Revolución y sus conquistas; qué estudia, que cura, que investiga, que canta y baila y que van a poner el hombro a las nuevas medidas, aunque hagan también criticas y sugerencias de corrección. Por otra parte más allá del escepticismo y el desgaste, la bronca y las puteadas diarias, son pocos los que quieren dar marcha atrás y volver al capitalismo. Nadie sueña con que lo invadan los yanquis y vuelva Cuba a ser un estado anexado a EEUU. Aunque suponemos que pueden haber, no encontramos nadie que quiera admitirlo
La nueva etapa de la revolucion ha comenzado. Las medidas anunciadas ya han empezado a ejecutarse como parte de un plan trienal inicial 2026-2030, mientras se hace frente en el plano diplómatico y con la solidaridad internacional al criminal bloqueo del sátrapa de Trump. Un pueblo convencido y protagonista será la ṕosibilidad de la superviviencia de la Revolución que fue la luz que iluminó nuestra militancia y alimentó la idea de que era posible un mundo mejor. En ese sentido Fidel, que decía «Todo lo que deba ser cambiado, será cambiado» deberá seguir siendo quien inspire este cambio sin resignar un ápice la construcción revolucionaria iniciada en 1959. La antorcha de Fidel deberá seguir iluminando por cien años más. Hasta la Victoria Siempre. Y como decía Joel James hoy más que nunca «Vergüenza contra Dinero se contiene dentro de la definición mayor de Patria o Muerte.»(5)
Vencer las dificultades presentes en el marco de la decadencia del imperialismo y la civilización occidental, podrá volver a inspirar a nuevas generaciones y creer que hay alternativas a las distopías de las derechas fascistoides y genocidas.
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(1) Joel James Figarola (Guanabacoa 1942, Santiago de Cuba 2006) Investigador, ensayista y narrador. Licenciado en Historia y Máter en Estudios Cubanos y del Caribe y varias veces premiado por sus trabajos.
(2) Eduardo René Chibas y Ribas fue el fundador del Partido Ortodoxo (1947) que tenía como lemas y premisas «Vergüenza contra dinero» y «prometemos no robar» para diferenciarse del Partido Auténtico al que habían pertenecido y a cuyos miembros acusaban de corrupción.
(3) Decía que era imprescindible: 1.favorecer la inversión extranjera; 2. Permitir el resurgimiento de una pequeña burguesia propietaria con negocios limitados y principalmente familiares; 3. Propiciar el crecimiento acelerado del campo y el artesanado; 4. Evitar a toda costa que estas tres derivaciones de exigencias económicas dañen el carácter revolucionario de las instituciones políticas del país
(4) Decía Díaz Canel: “Aquí hemos discutido el tema ampliamente y hemos expresado enérgico rechazo a las manifestaciones de indisciplina y delito. Ahora queda lo más importante: actuar con rigor, articulando toda la fuerza revolucionaria con la dirección del Partido, el sistema institucional, las organizaciones de masas y de la sociedad civil y nuestras instituciones armadas, junto al pueblo. Solo así podremos enfrentar adecuadamente la evasión fiscal, el mercado ilegal de divisas, la especulación, la corrupción, la vagancia, la pillería, la burocracia, la mentira, la vulgaridad, la indecencia, en fin, la molestia que ocasionan los comportamientos antisociales. Sepan, señores imperialistas, que no les tenemos absolutamente ningún miedo. Patria o Muerte, ¡Venceremos!”
El mundo multipolar se fortalece y profundiza la crisis de la civilización occidental y la hegemonía del los EEUU y sus aliados. En esta nota de Andrés Ruggeri a la que accedí mediante Pajaro Rojo, el blog de Juan Carlos «Pájaro» Salinas, se analiza con claridad la importancia del rol de Traoré en la movida anticolonialista africana y por lo que ha sufrido embestidas y amenazas por parte del poder occidental y sus lacayos africanos. No obstante Traoré sigue adelante transformando su país y fortaleciendo las alianzas en la franja del Sahel y con los países del BRICS. A continuación va la nota completa.
Ibrahim Traoré y la resurrección del panafricanismo
El líder africano lidera un movimiento sincronizado con un orden multipolar.
La presencia de un joven militar africano en el palco de la Plaza Roja de Moscú el pasado 9 de mayo, en la conmemoración de los 80 años de la victoria en la guerra contra la Alemania nazi, no pasó desapercibida a los observadores de los movimientos de la geopolítica mundial. Ibrahim Traoré, líder de 38 años de la junta militar que el 30 de septiembre de 2022 llegó al poder con un discurso anticolonialista en Burkina Faso, uno de los más pobres países del África subsahariana, compartió estrado con veteranos y poderosos líderes como Xi Jinping, Lula y el propio Vladimir Putin. El presidente ruso le dio un espacio relevante en la celebración que, además de una impactante demostración del poderío de las fuerzas armadas rusas, fue una explicitación de la cada vez más convocante alianza geopolítica que encabezan China y Rusia. Traoré sobresalió por su prestancia, vestido de fajina y tocado con la boina roja de su referente histórico, el revolucionario burkinés Thomas Sankara, asesinado en 1987. Y, para los latinoamericanos, también la boina de Hugo Chávez, con el que tiene no pocos puntos de contacto.
Traoré también venía de un acontecimiento histórico días antes, cuando el 30 de abril se convocó en su respaldo una manifestación continental africana. La izquierda y los movimientos sociales de todo el continente, desde el Magreb a Sudáfrica, se movilizaron en apoyo al líder burkinés, que había denunciado múltiples intentos de golpe de Estado y conspiraciones en su contra y, junto a sus aliados de gobiernos similares en Níger y Mali (la flamante Alianza de los Estados del Sahel, la AES), expulsó a las tropas francesas y las bases norteamericanas en sus territorios. La marcha se convocó en las principales capitales y ciudades africanas con la explícita reivindicación del panafricanismo, la corriente política e ideológica de la unidad de los pueblos de África contra el colonialismo que parecía abandonada desde los años 90. Traoré se convirtió, así, en el símbolo de toda una resurrección de la que fue la corriente más representativa de la lucha por la liberación de los pueblos colonizados del África.
Thomas Sankara, discípulo de Lumumba, prócer de la resurrección del panafricanismo.
Ibrahim Traoré y sus aliados de la AES también encarnan una lucha muy concreta contra los lazos neocoloniales que someten al Sahel desde la independencia de estos países del imperio francés en los primeros años 60, a través de una política que incluye nacionalizaciones, medidas para mejorar la vida de los sectores populares o la expulsión de tropas extranjeras. Todo junto con la reivindicación del legendario Thomas Sankara, el revolucionario marxista que intentó un proceso revolucionario truncado por la traición de su lugarteniente y mejor amigo, Blaise Compaoré, a fines de los 80. Aunque no tan clara y explícitamente marxista como Sankara, Traoré rescata abiertamente su figura, no solo en la boina, sino con sus medidas y, también, con gestos simbólicos como cambiar el nombre de la principal avenida de la capital, Uagadugú, de Charles De Gaulle a Thomas Sankara.
Todos estos factores posicionan a Traoré como la figura excluyente de este resurgir político de los pueblos del Sahel.
La región del Sahel es la franja semiárida que marca la transición entre el desierto del Sahara y las zonas tropicales del golfo de Guinea y el centro del continente. Los países de esa zona se cuentan entre los más pobres de África y los más desfavorecidos por la naturaleza, especialmente por el avance de la desertificación en las últimas décadas. Conquistada a fines del siglo XIX, la retirada del imperio francés en los primeros años sesenta, si bien se dio sin guerras o insurgencias sangrientas, dejó un legado de instrumentos de sujeción neocolonial que, incluso, se fueron reforzando en los últimos años a partir de una fuerte presencia de tropas de la OTAN, en su mayoría de la antigua metrópoli, pero también de los Estados Unidos.
El pretexto para esta invasión solapada fue el surgimiento en 2011 (no por casualidad a partir de la caída de Muamar Gadafi en Libia), de una fuerte insurgencia islamista, que puso en jaque a los regímenes prooccidentales de la región. El salvajismo que caracteriza a estas ramificaciones de grupos como el Estado Islámico o distintas variantes de Al Qaeda desafió el control de los débiles aparatos estatales en grandes zonas, especialmente las más apartadas, y significó un problema para las corporaciones extractivas de oro y minerales estratégicos que abundan en la región, y que casi sin dejar nada son exportadas directamente a Francia y otros centros de poder global. Mucho mayor fue el daño provocado a las poblaciones atacadas por esta insurgencia que, en general, usan la franquicia del ISIS pero tienen orígenes locales y con lazos generalmente poco transparentes con los poderes regionales. El golpe de Estado que llevó al poder a Ibrahim Traoré se enmarca en el fracaso para el control de estos grupos yihadistas que en 2020 ya dominaban 40% de la superficie del país, no solo por el ejército burkinés, sino también por las tropas francesas.
Sin embargo, Traoré no se atuvo a la agenda de la seguridad y la “lucha contra el terrorismo” como programa único y, mucho menos, bajo el mando operacional de los franceses. Rápidamente, el joven militar que encabezó el golpe asumió una identidad muy diferente, en defensa de las mayorías populares burkinesas y, en especial, de aquellas abandonadas regiones más afectadas por la insurgencia islamista, como Mouhoun, de la que él mismo proviene, y una idea de la tarea del gobierno atravesada por un claro eje antiimperialista y panafricanista. Fue una ruptura muy fuerte con los últimos treinta años de la historia política de Burkina Faso, regida por gobiernos corruptos y sujetos al dominio neocolonial desde el golpe de estado que acabó con la experiencia revolucionaria de Sankara en 1987. Y, justamente, Traoré tomó la reivindicación de esa experiencia como parte de su identidad política.
De izquierda a derecha: Assimi Goita; Abdourahamane Tchiani e Ibrahim Traoré.
En los países vecinos, Mali y Níger, otros gobiernos militares con características similares al de Burkina Faso, encabezados respectivamente por Assimi Goita y Abdurraman Tchiani, encararon políticas similares, empezando por la ruptura conjunta con los lazos más evidentes de dominación neocolonial, la expulsión de las bases militares y tropas francesas y norteamericanas y la nacionalización de los recursos naturales que eran exportados sin control a París. La toma de posturas de los tres gobiernos los enfrentó rápidamente a los otros países de la región que continuaron fieles a las potencias occidentales y su agenda económica y geopolítica. La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, también conocida como ECOWAS por sus siglas en inglés), la asociación surgida en 1975 para, en teoría, consolidar los lazos de unidad regional y su progreso económico, amenazó hasta con una intervención militar frente al golpe en Níger (el tercero temporalmente), algo que se suponía no formaba parte de sus atribuciones. Los tres países encabezados por gobiernos militares nacionalistas y con gran apoyo popular fueron expulsados de la CEDEAO, lo que impulsó la formación inmediata de la Alianza de Estados del Sahel (AES). La amenaza de invasión fue un intento disuasorio que fracasó ante la firmeza de los nuevos gobiernos, que respondieron con la AES y un tratado de alianza militar y de defensa mutua ante la amenaza de los países que permanecieron en la CEDEAO, un enorme desafío al status quo de la región.
Las implicancias geopolíticas de la formación de la AES son evidentes. Los tres gobiernos tomaron medidas que los llevan a la ruptura de los lazos neocoloniales con Occidente, lo que tiene inmediatas consecuencias, encarnadas por la reacción de los países de la zona más alineados con la Unión Europea y los Estados Unidos. Pero también significaron la apertura a inversiones chinas y, notoriamente, a la presencia rusa en el campo económico y militar, en una región que nunca estuvo bajo el paraguas de la Unión Soviética. La política de la Federación Rusa de generar lazos económicos y políticos fuertes con los países africanos excede el plano militar, como lo demuestra la organización de las Cumbres Rusia-África iniciadas en 2019. En la celebrada en 2023, los líderes del Sahel afianzaron vínculos económicos, pero también, formaron tratados de colaboración militar formales con los rusos, que trascienden las siempre ambiguas relaciones con grupos como Wagner, que después de su extraño amotinamiento en Rusia en medio de la guerra de Ucrania y la muerte de su líder Prigozhin, fue retirado de la región. La invitación y el lugar que le dio Putin a Traoré en el desfile de la Victoria es otra muestra de ese alineamiento que, sin embargo, no es total, sino que se enmarca en una diversificación de apoyos que incluye inversiones de otros países europeos y un delicado equilibrio en la siempre inestable política africana.
Por otra parte, romper los complejos e intrincados mecanismos que atan a los países del Sahel con las viejas metrópolis coloniales no es tan sencillo. Los tres países siguen dependiendo casi totalmente de la exportación de recursos minerales. El oro, por ejemplo, dejó de ir a Francia para ir a Suiza y a los Emiratos Árabes Unidos. El uranio sigue siendo exportado para la provisión de las centrales nucleares francesas. Y lo más delicado, no es tan fácil para estas naciones salir de la trampa de la moneda única controlada por Francia, el franco CFA, cuyo valor y reservas están determinadas por el Banco Central francés. La intención de formar una nueva moneda de la AES está en los planes, pero por el momento no ha sido puesta en marcha. La AES necesita aún más fuerza económica para poder avanzar en esta dirección.
Por último, romper la inercia de varias décadas de dominio neocolonial (que siguió a la colonización directa) no se da sin tensiones ni oposición. Las facciones militares opuestas al nuevo rumbo han intentado, hasta ahora sin éxito, derrocar a los gobiernos o, incluso, asesinar a sus dirigentes. La denuncia de uno de esos complots motivó el llamado a la movilización continental el 30 de abril. La insurgencia yihadista sigue golpeando con fuerza, a pesar de algunos éxitos iniciales, provocando muerte, destrucción y desplazamientos de población. La coincidencia de sus golpes con los intereses de las potencias occidentales no parece una casualidad.
La resurrección de Thomas Sankara
Un viraje geopolítico de tal magnitud no puede darse sin una fuerte base de apoyo popular. Las movilizaciones y la organización de los pueblos del Sahel es el principal sostén de la AES, y especialmente del liderazgo de Traoré. Esa movilización no se basa solo en el hartazgo por la intromisión permanente de Francia, los abusos de los militares occidentales o el terror de los islamistas radicales, sino en un cambio radical de la política estatal. El rescate de la figura de Sankara no es, tampoco, una casualidad.
Thomas Sankara gobernó Burkina Faso entre 1983 y 1987, cuando fue traicionado y asesinado por su compañero de armas Blaise Compaoré, que mantuvo el poder hasta el año 2014. Una sucesión de golpes y gobiernos fraudulentos siguió a la caída de Compaoré, quien revirtió la mayor parte de las políticas de Sankara, hasta septiembre de 2022 cuando una última asonada llevó al poder a Ibrahim Traoré. Es recién ahí que se volvió a reivindicar públicamente a aquel capitán del ejército que se definía como marxista y panafricanista. Sankara fue quien cambió el nombre del país desde el colonial Alto Volta (que refiere al río que atraviesa su territorio) a Burkina Faso, que en lengua mooré significa “la Patria de la gente recta”.
Las medidas implementadas por Sankara fueron radicales y espectaculares: llevó la alfabetización, en tres años, de 13 a 73% de la población; alcanzó en ese mismo período la capacidad de autosuficiencia alimentaria en un país acostumbrado a las hambrunas, a través de una reforma agraria que redistribuyó las tierras al campesinado; prohibió la mutilación genital femenina y dio plenos derechos ciudadanos a las mujeres, incluyendo el nombramiento de varias de ellas en cargos ministeriales; instrumentó intensas campañas de vacunación con ayuda de médicos cubanos; edificó enorme cantidad de escuelas, centros de salud y viviendas; recortó el gasto suntuario de los altos funcionarios (el más recordado fue el uso obligatorio del pequeño Renault 5 como auto oficial), e impulsó las relaciones con los países socialistas de la época. Nada de esto le fue gratis a Sankara, le costó la vida en uno de los episodios más infames de la corta historia del país.
Traoré no se pronunció como marxista, pero sí como antiimperialista y panafricanista, y rehabilitó la memoria de Sankara. Acompañó este cambio de postura oficial con una serie de medidas que siguen la dirección del revolucionario burkinés de los años ochenta. El objetivo de la política de Traoré es avanzar hacia una mayor autonomía de los poderes extranjeros, tanto en términos de soberanía política, expulsando a los militares franceses y estadounidenses y rompiendo las alianzas dictadas por el neocolonialismo, como en la económica, ampliando la base de sustentación productiva y el control de las riquezas minerales. En el primer caso, la retirada obligada de las tropas francesas dio lugar no solo a la autonomía operativa de las fuerzas armadas burkinesas sino a la colaboración con sus vecinos de la AES, Mali y Níger, junto con la creación de milicias de voluntarios para combatir con mayor eficacia a la insurgencia islamista. En el segundo, con una serie de medidas como la nacionalización de las reservas de oro (calculadas en 80 millones de dólares), la creación de una empresa estatal para su extracción y tratamiento y un esfuerzo sostenido por mejorar la productividad agrícola (retomando medidas de Sankara) llevando a un crecimiento del PBI en torno a un 4 a 6% anual. El gobierno de Traoré también aumentó los salarios de los empleados públicos, creó una fábrica estatal de productos lácteos e impulsó el desarrollo científico-tecnológico propio. El apoyo social a este resurgir nacional sostiene a Traoré en el poder a pesar de las amenazas y adversidades.
El resurgir del panafricanismo
Todas estas medidas y avances han impactado fuertemente en la maltrecha izquierda africana, que lo tomó como una nueva e inesperada referencia que rescató del olvido no solo a Sankara sino a la idea madre del movimiento de liberación africano, el panafricanismo. De hecho, fue esa la motivación principal de la movilización continental del 30 de abril, llamada bajo la consigna “¡Fuera las manos de la AES!”, y que se expandió por numerosos países del África, desde Ghana a Sudáfrica, y también en ciudades occidentales como Nueva York o París.
El detonante fue la denuncia por parte del gobierno burkinés del desmantelamiento de una conspiración golpista organizada desde Costa de Marfil el 21 de abril. Poco tiempo antes, el general Michael Langley, jefe del equivalente africano del Comando Sur de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, el AFRICOM, había visitado ese país también miembro de la CEDEAO y denunciado como corrupción la nacionalización del oro hecha por el gobierno revolucionario burkinés. Un detalle no menor es la presencia en Costa de Marfil, como asilado, del depuesto Compaoré, que había traicionado a Sankara y establecido una dictadura represiva y prooccidental durante casi tres décadas. Compaoré fue condenado a cadena perpetua en ausencia, en abril de 2022, por el magnicidio de su antiguo amigo y jefe.
La figura de Traoré, junto con sus aliados de Mali y Níger, se está convirtiendo en una referencia ineludible para el resurgimiento del movimiento panafricanista, que plantea la unidad de los pueblos africanos contra el colonialismo y el neocolonialismo. Los actuales lideres del Sahel se ven así en la senda de los antiguos dirigentes de la lucha por la independencia africana, como Patrice Lumumba, del Congo ex belga; Kwane Nkrumah, de Ghana; Sekou Touré, de Guinea Conakry; Amílcar Cabral, de Guinea Bissau, o el mismo Sankara.
Asociado al llamado “espíritu de Bandung”, la gran reunión de países del Tercer Mundo en esa localidad de Indonesia en 1955, el movimiento panafricanista tiene raíces en los primeros teóricos que, provenientes del marxismo, plantearon la lucha popular contra las potencias coloniales de la época como una causa continental y no de las naciones surgidas de las divisiones administrativas de los imperios. W. E. Du Bois y George Padmore fueron sus primeros teóricos y convocantes en la primera mitad del siglo XX, antes que se consumaran las independencias africanas. Padmore, especialmente, desde una temprana militancia marxista le dio al panafricanismo una impronta de clase que, luego de su ruptura con la Tercera Internacional, resignificó en clave de combinar la explotación de clase con el racismo y la situación colonial. Esta idea de una propuesta de lucha continental africana encontró eco en la primera generación de líderes de la independencia, en especial Nkrumah, del que Padmore fue asesor, ya en los inicios de Ghana como país independiente, junto con otros dirigentes de esa etapa temprana de las nuevas naciones africanas en que se extendió la idea de un “socialismo africano”, basado en un camino propio a partir de las tradiciones comunales de sus pueblos.
Kwame Nkrumah
Un segundo momento impregnado por la lucha armada contra el imperio portugués y el apartheid sudafricano radicalizó los esfuerzos panafricanos hacia el marxismo, debido a la yuxtaposición de la lucha anticolonial con la confrontación Este-Oeste de la Guerra Fría, especialmente en el Sur de África (Angola, Mozambique, Sudáfrica, entre otros países). La participación internacionalista cubana (principalmente en sostén del MPLA angoleño contra las fuerzas del apartheid sudafricano) también influyó en la perspectiva marxista del movimiento anticolonial. Aunque aislado con respecto a estos escenarios, la experiencia de Sankara también puede inscribirse en esta segunda ola del movimiento panafricano. La caída de la URSS y el ascenso mundial del neoliberalismo generó la defección rápida de varios de los movimientos de liberación que habían luchado tan arduamente, tanto de los ideales socialistas como del panafricanismo, cuya influencia ideológica sobre los gobiernos africanos de la posguerra fría pasó a ser testimonial o nula en la mayor parte de los casos. Ibrahim Traoré y la Alianza de Estados del Sahel vienen a recuperar la memoria de esos viejos movimientos y darle fuerza para su resurgimiento. Por lo menos, eso es lo que ven numerosos movimientos sociales, sindicales, campesinos y grupos políticos de la izquierda africana, que lo consideran un “faro” del panafricanismo y el antiimperialismo, mientras la AES y sus jóvenes gobernantes navegan las aguas movidas de un mundo en que las viejas hegemonías imperiales empiezan a romperse.
Venimos desde hace un tiempo haciendo centro en la crisis civilizatoria de occidente, la pérdida de hegemonía del imperialismo estadounidense y la declinación del dólar en el comercio internacional. El mundo multipolar que asoma, con el protagonismo de los BRICS, que tiene en China una poderosa locomotora, le quita el sueño a los yankis y sus socios y especialmente al energúmeno de Trump. Decíamos en un artículo: «Trump, que es un instrumento de ese poder (de los grupos financieros, tecnológicos y el aparato industrial militar), al igual que la derecha neofascista global, parece decidido a afirmar su poder y sus pretensiones sobre lo que considera de su propiedad: América y sus riquezas». Y no se priva de amenazar, como el patotero del barrio, a todos aquellos países que no se someten a su dominio e intereses. Por estos días fue más allá de las amenazas desplegando seis buques de guerra frente a Venezuela y aumentando la «recompensa» por la captura de Nicolás Maduro a cincuenta millones de dólares. La movilización de casi cinco millones de milicianos y la intervención de China, Rusia e Irán, hizo recular al imperio, pero dejó claro hasta donde quieren llegar para controlar a Latinoamérica. En Argentina, Milei puso de rodillas al país frente a imperialistas, piratas y sionistas rifando la soberanía y la suerte de los argentinos, en una vuelta de tuerca para volver a ser colonia. .
Telma Luzzani, en un artículo para Data Urgente revela el desarrollo de una reunión en Buenos Aires, del jefe del Pentágono Alvin Holsey, con todos los ministros de Defensa de Sudamérica para exigirles obediencia y bajarle instrucciones. En la misma línea intervencionista de su antecesora Laura Richardson nos trató como a su patio trasero con la anuencia del desquiciado Traidor a la Patria que gobierna el país.
Sigue la nota completa.
El Pentágono marca territorio en Sudamérica: la advertencia militar que pasó bajo radar
Mientras despliega marines y buques de guerra frente a Venezuela y amenaza con intervenciones en México, Colombia, Haití y El Salvador bajo el pretexto del narcotráfico, Estados Unidos reunió en Buenos Aires a los ministros de Defensa de la región para exigir alineamiento frente a China y reforzar su dominio en los “puntos de estrangulamiento” estratégicos del Cono Sur, en un gesto de neocolonialismo que los grandes medios prefirieron silenciar.
Esta semana, en suelo argentino, América latina recibió una nueva advertencia de alineamiento automático so pena de arriesgarse a una intervención militar por parte del Pentágono.
Lo llamativo es que, a pesar de los peligroso que es esta amenaza, casi nadie se enteró. ¿Por qué? Los medios de comunicación –astutamente- no lo difundieron. Hay planes que es mejor mantenerlos en secreto.Cautelosa o no, la escalada norteamericana sobre nuestra región es obvia. Mientras la Armada estadounidense despliega más de 4000 marines y varios buques de guerra frente a las costas de Venezuela, en el Mar Caribe, y mientras el presidente Donald Trump ordena preparar el uso de la fuerza militar contra México, Colombia, Haití y El Salvador (con el pretexto de la guerra contra las drogas), en el sur del continente, en Buenos Aires, el jefe del Pentágono, Alvin Holsey, encabezó una reunión con todos los ministros de Defensa de Sudamérica para exigirles obediencia y bajarle instrucciones.
Entre el 19 y el 21 de agosto, reunidos en la XVI Conferencia Sudamericana de Defensa (Southdec), el almirante Holsey fue claro con sus pares sudamericanos: el sur, especialmente el Estrecho de Magallanes y el Pasaje Drake, es estratégico para Estados Unidos y el Comando Sur del Pentágono está dispuesto a fortalecer el dominio marítimo contra la incursión maligna de China.
En la misma línea de su antecesora, la generala Laura Richardson, Holsey advirtió: “Su presencia e influencia tienen consecuencias de largo alcance en todos los ámbitos, especialmente en el Cono Sur, donde líneas de comunicación marítimas vitales, como el Estrecho de Magallanes y el Pasaje Drake funcionan como cuellos de botella estratégicos que podrían ser utilizado por el Partido Comunista Chino para proyectar poder, interrumpir el comercio y desafiar la soberanía de nuestras naciones y la neutralidad de la Antártida”.
Estos “cuellos de botella” también llamados “puntos de estrangulamiento” (choke points) son pasos estratégicos por donde circula el 80% del comercio global y es fundamental para el imperio mantenerlos bajo su dominio. Son: Gibraltar, el Canal de Suez, Bab el Mandab, el Estrecho de Ormuz, el Estrecho de Málaca en el Indo Pacífico, el Estrecho de Bósforo y Dardanelos (en Turquía que conecta el Mediterráneo y el Mar Negro) el Canal de Panamá, el Estrecho de Magallanes-Pasaje de Drake (dominados con presencia británica en Malvinas) y el Estrecho de Bering (entre Rusia y Alaska), cerca de donde se reunieron Trump y si par ruso Vladimir Putin, la semana pasada.
La Casa Blanca, desesperada por mantener su supremacía global y aterrada por el avance de China, ha puesto en marcha –una vez más en la historia de la región- una agenda de intromisión y violencia que apela a todos los medios: económico, político y militar.
El ataque a la economía y a la política de Brasil con la imposición del 50% de aranceles; la amenaza de invasión militar contra Venezuela y el contante acoso contra los gobiernos de Gustavo Petro en Colombia y Claudia Sheinbaum en México no deben entenderse como hechos aislados. Los países que pretenden ser soberanos están bajo asedio.
Nuevas guerras, viejos argumentos
La investigadora canadiense Dawn Marie Paley, en su libro “Capitalismo antidrogas” (2024), da pruebas de cómo la supuesta “guerra contra las drogas” ha servido a los intereses del capital trasnacional permitiendo la firma de contrato de seguridad, la privatización de funciones estatales, el control de territorios estratégicos, “toda una arquitectura de violencia legalizada al servicio del mercado global”.
Pero, además de servir al mercado, la “guerra contra la droga” ha sido desde hace casi 40 años, una extraordinaria excusa para fortalecer la presencia militar y justificar la injerencia imperialista en nuestra región.
Con la desaparición de la Unión Soviética en 1991, el “peligro comunista” dejó de ser funcional para la intervención en nuestros países y aparecieron, en los documentos militares estadounidense, “las nuevas amenazas: el crimen organizado, el narcotráfico y las catástrofes naturales” como nuevo pretexto.
El presidente Nicolás Maduro, no sólo por la riqueza petrolera de Venezuela sino porque su gobierno es la demostración efectiva de que una revolución popular es posible, está bajo la mira de Washington. La fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, anunció una recompensa de 50 millones de dólares por la cabeza del venezolano.
Al explicar los motivos aseguró, sin dar pruebas, que “el reinado de terror de Maduro continúa. Es uno de los mayores narcotraficantes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional. Bajo el liderazgo del presidente Trump, Maduro no escapará a la justicia y rendirá cuenta por sus despreciables crímenes”.
El canciller Marco Rubio subió la apuesta: “tenemos que enfrentarnos con algo más que con recompensas. Nosotros no reconocemos la legitimidad de su gobierno. Es el jefe de una organización logística dedicada al tráfico de drogas, el cartel de los Soles, que básicamente está dirigido por el ejército, que opera con impunidad en aguas internacionales y que es una amenaza a la seguridad nacional de EEUU”.Varios países latinoamericanos como Brasil, México y Colombia mostraron su solidaridad con Maduro. También países fuera del continente como Rusia.
El canciller Serguei Lavrov llamó a la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez para reafirmar “su amplio apoyo a los esfuerzos de Caracas para proteger la soberanía nacional y la estabilidad ante la creciente presión externa”.En oposición, los gobiernos sumisos a Washington como Ecuador y Argentina facilitan la presencia ilegal y violenta de EEUU en nuestra región. En Buenos Aires, durante la cumbre de ministro de Defensa, el jefe del Comando Sur también apeló a la narrativa de la “lucha contra las organizaciones criminales y transnacionales”, en un supuesto beneficio para nuestros países.
El almirante Holsey estaba acompañado del viceministro de Defensa nacional y Asuntos Hemisféricos del Pentágono, Roosevelt Ditlevson, quien confirmó que nuestra región es una prioridad clave para Trump. Puso el foco en la necesidad de asegurar fronteras, puertos y espacios aéreos y, sobre todo, en invertir en defensa y en el adiestramiento de las FFAA.
Esta referencia evoca de inmediato la nefasta “Escuela de las Américas”, en Panamá, centro de formación de los militares que luego ocuparían las cúpulas de las dictaduras regionales. Ditlevson no descartó un frente de conflicto armado en la región. Al referirse a China aseguró que “las amenazas que enfrentamos son reales.” Están aquí y estamos haciendo progresos reales. Es una amenaza a la soberanía y a la seguridad. No buscamos la guerra con China. No obstante, trabajaremos para prevenir las amenazas de la región”.
(*) Periodista y escritoria argentina. Trabajó en medios gráficos como los periódicos Tiempo Argentino y Clarín. Fue editora de la revista Caras y Caretas y columnista en el programa de televisión Visión 7 Internacional (Canal 7) y Radio Nacional. Actualmente conduce Voces del Mundo, programa diario de política internacional que se emite por la AM 770 Radio Cooperativa y por Sputnik (www.sputniknews.com). Su libro Territorios vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica, recibió Mención de Honor en el VIII Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012. El 26 de septiembre de 2013, la Legislatura de la Provincia de Neuquén declaró de “Interés legislativo el libro y su divulgación en colegios de nivel medio de la provincia”. En su trayectoria recibió varios premios: 2016: Premio a la Cultura Arturo Jauretche; 2015: Premio Radio Nacional a la Trayectoria; 2012: Hrant Dink del Consejo Nacional Armenio; 2009: TEA al maestro con cariño; 2002: Friend of India award.
Decíamos en notas anteriores que, al decir de Axel Kicillof, hay que cantar una nueva o varias nuevas canciones, Que no se puede volver a construir una utopía, una ilusión y que las nuevas generaciones nos vuelvan a creer, apelando solo al pasado. Que la historia es una base para construir algo nuevo pero no para sentarse sobre ella y pretender repetirla. Los principios, la lucha por la independencia económica, la justicia social y la soberanía política hay que resignificarlas en un mundo totalmente distinto, que aceleradamente avanza hacia el dominio de la tecnología en todos los planos. En la producción, en el conocimiento, en la educación, en los modelos de consumo y de relaciones humanas, en la salud, los medios de comunicación, la propia democracia y varios etcéteras más. Nos controlan con el Big Data y las redes sociales; somos prisioneros de los algoritmos y los celulares; los que centralizan y utilizan la información que obtienen de nosotros con nuestro consentimiento saben qué pensamos, qué compramos, cuáles son nuestros gustos, a dónde queremos viajar y hasta nuestro estado de salud.
No sabemos cuáles serán las nuevas canciones del gobernador de la provincia de Buenos Aires, pero las nuestras apuntan a encontrar nuevas herramientas políticas, sociales y organizativas para seguir en el camino de las ideas por las que luchamos y por las que murieron muchos compañeros y compañeras. Si repetimos lo mismo, no solo vamos a obtener los mismos resultados, cada vez serán peores. Decepcionaremos cada vez más y el mundo deshumanizado e individualista que nos proponen las derechas nos consumirá o terminará por hacernos desaparecer como género humano. En realidad casi todas las especies han desaparecido en algún momento de la historia de la Tierra y lo seres humanos tal vez también lo haremos, pero esperemos que sea después de algunos milloncitos de años y no por la estupidez de exterminarnos nosotros mismos. Como sea, esta nueva era de la humanidad o para decirlo mejor esta nueva etapa del capitalismo neoliberal, financiero, tecnológico y especulativo, nos obliga a tomar posiciones radicales. Como decíamos en una nota anterior: La trinchera tiene solo dos lados. Los tibios son instrumento del imperialismo . La crisis civilizatoria en curso está derrumbando el mundo surgido de la posguerra, se está llevando puesta la hegemonía norteamericana, el dominio del dólar, su modelo social y de democracia y también a la Europa del Estado de Bienestar ahora sin brújula y lacaya de la brutalidad y la desesperación guerrera de yankis y sionistas. Si no consideramos estos cambios no tendremos futuro porque la avalancha arrastrará también a nuestro país. Hoy alumbra un mundo multipolar y un capitalismo de las corporaciones que se fagocita a sí mismo (***) y nos pone a los países de la región en la obligación, si es que queremos sobrevivir como pueblos soberanos, de construir un destino y un proyecto común y propio que nos permita interactuar en ese mundo donde empiezan a tallar con fuerza disruptiva y transformadora los BRICS. En ese sentido cualquier proyecto de país que se proponga terminar con su situación de dependencia, neocolonialismo y desigualdad social debe abordar la cuestión de la necesaria soberanía digital, solo o con sus socios de la región como seguramente es nuestro caso. Este tema es desmenuzado y analizado con fundamentos y buen criterio geopolítico por el calificado profesor uruguayo Enrique Amestoy en este artículo publicado hace unos días en el portal Rebelión (*) y que a continuación reproducimos.
(***) No por nada Elon Musk, ha propuesto en estos días, ante un futuro que avizora dominado por la Inteligencia artificial y los robots controlando todos los puestos de producción, su modelo de «socialismo» impulsando la necesidad de instituir un «Salario Básico Universal» (¿quiénes habrían de consumir si no?)
Internet BRICS: soberanía digital o nuevo jardín amurallado
Redactor, columnista, docente de programación, redes y seguridad informática. Especialista en soberanía tecnológica, software, hardware y cultura libre. Ex asesor en materia de TIC en el MRREE de Uruguay.
Hay términos que se usan en discursos y declaraciones pero que muchas veces aparecen algo vacíos de contenido. Soberanía, por ejemplo. Soberanía alimentaria, soberanía energética, soberanía de datos. En un mundo donde el poder pasó a la cancha de las corporaciones tecnológicas, aparece con fuerza uno bastante nuevo: soberanía tecnológica. Y en ese escenario los BRICS (sigla que alude a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los países fundadores) están apostando fuerte por una Internet que no pase por el control de Washington ni por reglas redactadas en Bruselas o Silicon Valley.
El concepto de una «Internet de los BRICS» no se refiere a una red paralela en términos técnicos, sino a una estrategia compartida de independencia digital. Menos cables controlados por empresas del Norte, más decisiones tomadas en el Sur Global. ¿Una alternativa multipolar o un nuevo muro digital?
Runet, Beidou y Aadhaar: soberanía como principio
En 2013, durante una reunión sobre ciberseguridad, el presidente chino Xi Jinping dijo una frase que no ha dejado de repetirse en todos los foros de estrategia digital del país:
“Sin ciberseguridad no hay seguridad nacional, y sin informatización no hay modernización”.
La cita anticipaba lo que sería una transformación profunda de la política tecnológica de China: la decisión de independizarse progresivamente del sistema de Internet controlado por Occidente, y avanzar hacia un ecosistema digital autónomo. Ese proyecto incluye no solo un férreo control de sus redes internas (el famoso Gran Cortafuegos o Great Firewall), sino también la construcción de su propia Internet soberana, conocida como ChinaNet, en analogía con la Runet rusa, redes con infraestructura preparada para aislarse de la red global en caso de conflicto.
China también apuesta por ecosistemas autárquicos como WeChat, Baidu o Alibaba. También proyectó su viraje digital soberanista al espacio desarrollando su propio sistema de geolocalización, Beidou, como alternativa al GPS estadounidense. Beidou comenzó a operar globalmente en 2020 y hoy cubre más de 165 países, con especial presencia en África y América Latina.
India va por un camino menos aislacionista pero igualmente ambicioso: Aadhaar, su sistema de identidad digital, y el UPI, su infraestructura pública de pagos, ya son referencia global. Brasil, por su parte, fue pionero en regular Internet con el Marco Civil y promueve iniciativas de software libre y protección de datos a través de su LGPD [1].
Este impulso que comparten las naciones fundadoras de los BRICS se sustenta en una idea que hemos mencionado varias veces: la red global está dominada por intereses ajenos, relacionados con Washington y, aún más preocupante, con un nuevo poder hegemónico global: un imperialismo digital privado, comandado por figuras como Elon Musk (SpaceX, red X, Tesla), Mark Zuckerberg (Meta, Instagram, Facebook, WhatsApp), Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs (Apple), Larry Page (Google, Alphabet), o el más nuevo zar tecnológico Sam Altman (OpenAI, ChatGPT).
Sin dudas, los países del Sur quieren y deben buscar la forma de tomar el control o al menos realizar una muy buena estrategia de mitigación los daños.
Infraestructura: cables, nubes y monedas
La soberanía digital no es solo una cuestión de leyes o regulaciones. También se disputa bajo el agua, en los cables submarinos que transportan el 97 % del tráfico global, invito a leer mi nota “Redes y Redes Sociales” [2]. Los BRICS han revivido un viejo sueño, tal vez más ambicioso y factible que el Anillo de Fibra de UNASUR propuesto por Rafael Correa hace ya 15 largos años: el BRICS Cable, una línea directa entre países miembros para evitar pasar por EE.UU. o por el Reino Unido. En 2025, Brasil propuso un estudio de factibilidad para concretarlo [3].
Otro frente de batalla del que también hemos hablado en varias ocasiones y que es cada vez más importante es el de la nube. En la última cumbre del bloque en Río, se lanzó la idea de una “Nube BRICS”. En la misma línea, pero mucho mas ambiciosa, que aquella propuesta que presentáramos desde Uruguay en 2013 [4], en Caracas, en el marco de la “Reunión de Autoridades y Expertos en Seguridad Informática y de las Telecomunicaciones del MERCOSUR”, donde sugeríamos la creación de centros de datos regionales para evitar el control de correos electrónicos y la por entonces ya ampliamente adoptada ‘nube’, que todos sabemos no es más que el “disco duro de alguien”. El proyecto busca alojar datos sensibles, servicios gubernamentales y aplicaciones estratégicas, bajo reglas propias y sin vigilancia extranjera [5].
Y si el tráfico digital ya no debería depender del Norte, ¿por qué sí lo haría el dinero? El sistema BRICS Pay, en desarrollo desde 2022, apunta a conectar los bancos centrales de los países miembros y facilitar pagos en monedas locales. Un intento más de reducir la hegemonía del dólar y los sistemas como SWIFT, blanco frecuente de sanciones contra Rusia e Irán, por ejemplo [6].
Gobernanza digital: del consenso global al modelo estatal
Internet se pensó como una red abierta, neutral y descentralizada. Pero ese ideal libertario —en su sentido clásico, no en la resignificación autoritaria y neoliberal que popularizan hoy figuras como Milei— choca con la realidad geopolítica.
Los BRICS cuestionan el poder que detentan actores como la ICANN (que administra los dominios globales) o los gigantes tecnológicos de EE.UU. Prefieren una gobernanza más estatal y multilateral, menos dependiente de fundaciones privadas o grupos empresariales.
La iniciativa CyberBRICS, liderada por investigadores desde Brasil, impulsa marcos comunes en ciberseguridad, privacidad y regulación de plataformas digitales [7]. La creación de un marco normativo conjunto sobre inteligencia artificial, adoptado en la cumbre de 2025, marca un nuevo rumbo: se exige mayor protección de datos, reglas transparentes sobre uso de contenidos y límites al entrenamiento de modelos sin consentimiento [8].
¿Un jardín amurallado en clave Sur?
La crítica más frecuente a estas iniciativas viene del Norte: se dice que los BRICS intentan construir jardines amurallados, replicando modelos autoritarios y limitando la libertad de expresión, en clara alusión a las políticas llevadas adelante por China.
El caso chino, por cierto, es el más citado: censura de medios, represión digital y vigilancia masiva. Recordemos que Washington está en guerra con Pekín, usando como brazo armado a Google y su negativa de brindar Android a la china Huawei, escondiendo tras ese “conflicto entre privados tecnológicos” la represalia a la negativa de Beijing de compartir sus avances en tecnología 5G. Invito a leer mi articulo“Un acto magnífico de Trump” [9].
Esa medida, que buscaba paralizar el ascenso global de Huawei como proveedor de infraestructura 5G y teléfonos inteligentes terminó acelerando un proceso que ya estaba en marcha: el desarrollo de un sistema operativo propio. En apenas dos años, Huawei lanzó HarmonyOS, una plataforma pensada no solo para teléfonos, sino también para televisores, routers, autos y electrodomésticos inteligentes. A fines de 2023, HarmonyOS superó los 800 millones de dispositivos activos en China.
No podemos dejar de mencionar los vaivenes de Alphabet: Google se presenta como una compañía neutral pero oscila entre la innovación y la subordinación estratégica; se presenta como una compañía neutral pero colabora estrechamente con agencias de defensa y seguridad de Estados Unidos. El caso de Project Maven, un contrato de análisis de imágenes por IA con el Pentágono, provocó incluso protestas internas entre sus ingenieros.
Google no solo domina la navegación (Chrome), los sistemas operativos móviles (Android), y las búsquedas (Google Search), sino también las rutas del conocimiento (Google Scholar), la educación (Google Classroom), la geolocalización (Google Maps y Waze) y hasta la distribución de aplicaciones (Play Store). Esa concentración no es solo económica: es también geopolítica. Cuando se corta el vínculo con una empresa como Huawei, el usuario pierde acceso a servicios que se han vuelto infraestructura crítica de la vida digital.
Rusia tampoco se queda atrás si de recibir críticas se trata: leyes que permiten desconectar el país de la red global en caso de “amenazas externas” y la creación de su propia red soberana, similar a la de China, con propuestas incluso de interconectarlas [10].
Pero también hay una lectura más compleja en esta realidad: los países del sur han sido históricamente receptores, simples consumidores, no diseñadores, de las tecnologías que usan. Las reglas del juego fueron escritas en otro idioma y con otros intereses. En ese contexto, reclamar autonomía no puede ser catalogado como sinónimo de autoritarismo. Puede ser, de hecho, una vía hacia la democratización tecnológica.
¿Y América Latina?
En América Latina las señales no son del todo claras. Brasil lidera muchas de estas iniciativas, pero aún está entre dos aguas. Argentina explora acuerdos tecnológicos con China y Rusia, pero sigue atada a las lógicas de Google y Meta y a los temidos acuerdos colonialistas tras el litio, con Musk al frente. Uruguay tiene una infraestructura digital sólida, pero sin una política clara de soberanía tecnológica y con muchos acuerdos firmados con las corporaciones globales (léase Google o Microsoft, pero no las únicas). Los servicios públicos siguen dependiendo en gran medida de proveedores extranjeros, y la discusión sobre los datos —quién los recoge, dónde se almacenan, cómo se usan— sigue en pausa, a la espera de ajustes necesarios en la Ley de Protección de Datos Personales y la creación de legislación que mire más allá: hacia un enfoque integral sobre el uso y almacenamiento de datos y entrenamiento de inteligencia artificial entre otros.
Elegir no elegir también es elegir
En un mundo donde las rutas digitales están cada vez más militarizadas, vigiladas y sancionadas, en una nueva «Ruta de la Seda» queya no va solo por trenes y puertos sino que se extiende por cables submarinos, antenas 5G, satélites y software, quedarse al margen ya no es neutral. Elegir “no elegir” también es una forma de elegir dependencia y sometimiento al colonialismo digital.
La «Internet de los BRICS» es todavía una construcción en marcha. No hay una red paralela ni una plataforma unificada. Hay muchas preguntas sin responder y seguramente muchos riesgos latentes.
Pero también hay una búsqueda legítima: que los pueblos puedan decidir sobre su infraestructura digital, que no todos los caminos conduzcan a Washington o a California, y que la red no sea solo una promesa de libertad sino también un espacio de soberanía.
Porque en tiempos de algoritmos que no preguntan, de cables que no cruzan ciertos mares, y de plataformas que pueden desaparecer con una orden ejecutiva, quizás la idea más revolucionaria no sea tener una app nueva, sino poder decidir sobre la red y la nube en la que vivimos.
CITAS
[1] Cambridge Blog – “Digital Sovereignty in the BRICS Countries”
[10] Wired “Russia Inches Toward Its Splinternet Dream”
(*)Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Entrevista a Antonio Samuel Matos Díaz, escultor de la piedra donde descansan los restos de Fidel en el Altar de la Patria del Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba
Alberto Hernández
Entrar al cuartel Moncada, hoy convertido en escuela y museo, ver los rastros en su fachada de las balas de los revolucionarios de Fidel el 26 de julio de 1953 y los testimonios de aquel hecho fundacional de la revolución cubana, emociona y conmueve a cualquiera. Mucho más lo es cada 13 de agosto, ver como el pueblo de Cuba, pero especialmente el de Santiago, la “Ciudad Héroe”, se llega devotamente hasta el cementerio Santa Ifigenia, a celebrar el cumpleaños de Fidel, a esa humilde pero contundente roca donde descansan sus restos. Esa roca, ubicada en el Altar de la Patria, cargada de significado, contrasta por su sencillez con el monumental mausoleo de José Martí y los demás sitios donde reposan los restos de Carlos Manuel de Céspedes, Mariana Grajales y los revolucionarios de la gesta del Moncada.
Para conocer la historia de esa roca, de sus porqués, su origen, significado y proceso de instalación nos encontramos con Antonio Samuel Matos Díaz su escultor, pero esencialmente protagonista de todo el proceso que llevó a ese trozo de la sierra maestra a cobijar los restos del “Líder Eterno de la Revolución Cubana”
Antonio o Tony, como le dicen, es un hombre de talla mediana, delgado, de bigote magro y gesto cordial, que “nació con la gesta del Moncada”, pero su pelo negro desmiente los setenta y dos años que acusa. Luego de enviar por nuestro intermedio “un saludo de todo corazón para los revolucionarios latinoamericanos como ustedes argentinos que los llevamos en el corazón”, comienza a hacer un repaso, con orgullo y emoción, sobre su vida que es tan apasionante como la historia de la roca de Fidel. Se define como “un guajiro humilde de la cordillera de la Sierra Cristal, al norte de la región oriental. Un lugar llamado Naranjo Agrio en la zona cafetalera”. Y relata, con la mirada perdida, escrutando sus recuerdos por encima de sus gafas, que sus padres eran campesinos, pequeños agricultores y que reconoce en ese origen sus raíces.
“Nací en un bohío de guano – cuenta – con techo de palma y piso de tierra y a mi padre lo conocí cuando tenía cuatro años. No conocí juguetes. ¿te imaginas? Yo soy el primogénito de siete hijos, pero mi madre fue la primera promotora cultural además de enseñarme costumbres de aquéllos tiempos de los gallegos. Creo que mi acervo está por ahí, por esa formación que tuve de mi madre. No nos atrevíamos a decir de lo que no debíamos a los mayores, ni de nuestro padre, que le gustaban los gallos, por ejemplo, pero tenía una afinidad con las ideas de la revolución. Por aquellos años de la década del cincuenta, se fraguaba un movimiento en la clandestinidad muy grande. Y siendo un niño llegué a conocer a un grupo de hombres y mujeres, que salieron desde la región oriental donde había un movimiento de revolucionarios muy fuerte, que ya pertenecían al “26 de Julio” y sembraron ideas porque comprendían las vicisitudes de los que vivíamos en el campo. No teníamos escuela, no teníamos medicina…había que pagarlo todo”
Sigue con sus recuerdos sin hacer pausas y con la emoción a flor de piel: “Y tengo el honor infinito de decirte que cuando tenía cuatro o cinco años, vi construir una escuela primaria por los compañeros del “26 de Julio” y los que se alzaron que provenían de la clandestinidad, como mi padre, a finales de 1957 y principios de 1958 con el glorioso Ejército Rebelde. Él formó parte de la columna 19, que pertenecía al Segundo Frente Oriental, que tenía como jefe al comandante Raúl (Castro). Y a ese frente se unió toda la familia por parte de mi padre: mi abuelo, sus hijos, sus hermanos. Para mí fue muy grande ver en la finca de mis abuelos, protegido de la vegetación y de la sombra, a agrupaciones rebeldes dotarse de recursos que les suministraban los campesinos. De modo tal que mi padre, que era muy intrépido, se alzó con la consigna de “Patria o Muerte”. Y cuando triunfa la revolución el primero de enero, el viejo se nos aparece…yo sé que mi mamá tenía vínculos con compañeros del ejército rebelde que la visitaban muy tarde en la madrugada, con “los barbudos”, porque así le decían. Por esa vía tenía referencias del viejo y de cuanto había ganado con su uniforme verde oliva y con la consigna de que un día venceríamos. Efectivamente regresó triunfante ¡tirando tiros! y todos nosotros salimos perplejos al sentir disparos, porque ya habíamos sufrido ataques en el monte, donde vivíamos, por la aviación del ejército de Batista, y cada vez que decían ¡avión! era coger el cañadón a meterse en refugios. Entonces sentimos los tiros y las expresiones de mi papá con palabras cubanas que tienen una fuerza extraordinaria: “¡por los pantalones de nosotros triunfamos, viva la Revolución, Patria o Muerte!”. Fue con esa consigna y regresó triunfante.”
Foto del libro Altar de la Patria. Ed. Santiago 2018
Matos se acomoda en el mullido sillón de ese salón del Moncada, respira hondo y prosigue: “Yo soy ese hijo agradecido de Fidel porque logré ver ese primero de enero victorioso. Entonces ir a vivir con el triunfo de la Revolución a ese municipio, al pueblo cabecera de donde nací, que se llama Sagua de Tánamo, “Ciudad mártir”, que tomado ´por el glorioso ejército rebelde fue bombardeado y quemado por las fuerzas de Batista. Resistió durante cuarenta y un días hasta el 24 de diciembre de 1958 a pocos días del triunfo de la Revolución. Entonces soy hijo también de ese pueblo rebelde que está lleno de historias igual que Santiago de Cuba. Después en la década del ‘60 vinieron años muy duros para cualquier familia cubana, porque todavía no había planificación, había que reconstruir el país. De esas ciudades que fueron arrasadas, quedaban los vestigios de esa tiranía del ejército de Batista. Entonces para poder subsistir tuvimos que ayudar a la vieja. A mí no me dio pena vender café en un estadio de pelota o ir a vender un dulce, o ir con la vieja a lavar ropa al rio, ayudarla a exprimirla, secarla y llevársela a las familias pudientes. Pero la revolución fue tan benévola con nosotros que ganamos nuestros primeros años de la enseñanza primaria. Tuve un accidente a los doce años: me cayó un árbol encima y me fracturó la columna. Tuve el honor de que me ingresaran en el primer hospital construido por la Revolución en la provincia oriental, el Hospital Lenin de Holguín, donde me atendieron gratuitamente ortopédicos rusos y cubanos, y hoy me ves aquí ¡derecho! No tuve necesidad de una intervención quirúrgica costosa, solamente una rehabilitación y además quedarme becado en Holguín, terminando mi enseñanza primaria y mi secundaria, sin costarme un centavo tampoco.
Foto del libro Altar de la Patria. Ed. Santiago 2018
Todo eso gracias a la revolución. Una vez que terminé el noveno grado, tuve el honor de ganarme una beca para estudiar mecánica general que se estudiaba, en aquel tiempo, en Santiago de Cuba, por lo que tuve que alejarme de la familia y venir a estudiar aquí, a Santiago. Dentro de la Mecánica General, entre el año ‘69 y ‘72 estudio tornería y me hago tornero de profesión. Y ya graduado, me quedo trabajando aquí. De modo que Santiago me abre las puertas y me prepara para la vida, y ya, además de ser mi padre un oficial de las Fuerzas Armadas, yo me hago un revolucionario igual que él. Milito en la juventud aquí en Santiago, formo mi familia. Termino el bachillerato y comienzo a estudiar, en la Universidad de Oriente, la carrera de Ingeniería en Construcción de Maquinarias, que no pude terminar por que en tercer año me tocó una tarea de defensa de la Patria.
¿cómo irrumpe en tu vida la piedra?
Me encanta que me hayas preguntado eso. Yo no soy escultor. Mi profesión es tornero, pero en aquéllos años en los que me incorporo a la vida laboral y donde voy a trabajar había compañeros que no dominaban el sistema internacional y yo sabía trabajar con instrumentos del sistema métrico y tenía una formación integral muy bonita e ideológicamente me había preparado. Voy a trabajar por primera vez, a una central y me encuentro con una cantidad de personas que pasaban a la tercera edad, muy renuentes a trabajar con un instrumento que no fuera un compás y una regla. Entonces me designan para como maestro obrero y darle clases a un grupo de cincuenta o sesenta personas, todos los días una hora, para que alcanzaran el sexto grado y luego el noveno. Para mí fue un honor infinito enseñarle a esa gente a trabajar con el sistema métrico decimal, para que aprendieran fórmulas. Eso me hizo ganar en confianza, en prestigio, siendo un jovencito. Sabía hablar de historia, por lo tanto, a las efemérides yo las resumía todos los meses y laboraba produciendo piezas de repuesto y por la noche mi universidad. Cuando no pude proseguir estudiando la carrera, yo me seguí preparando profesionalmente en otras tareas. Luego me tocó dirigir un taller de maquinado porque ya era innovador por excelencia y logré representar a mi empresa en el Palacio de las Convenciones en la Capital, con la fabricación de aros o segmentos del pistón de automóviles. Así traje para Santiago de Cuba un certificado de autor firmado por la presidenta de la Academia de Ciencias y por esos días gané una gira por los países socialistas, por mi vocación innovadora por mi carácter de formador de valores en gentes que yo pensé que no se iban a dejar enseñar.
Foto del libro Altar de la Patria. Ed. Santiago 2018
Visité los países socialistas, entre ellos la URSS, Rumania y Checoeslovaquia. Ya existía el CAME (1) y la cooperación y allí me encuentro con jóvenes que comprenden la necesidad de la formación de especialidades para nuestro país. Vine impregnado de muchas cosas bonitas y quise seguir estudiando. Conocer un poco sobre los valores de la economía de lo debo al PCC. Me preparé en cursos de superación para jóvenes y llegué además del taller de maquinado, pasé formación profesional y me nombraron director de una base de reparaciones sin ser ingeniero, pero todo innovador ya fabricaba piezas de repuestos para técnicas capitalistas y por eso fui ganando prestigio. Defendí ponencias como esas de los aros en el Palacio de las Convenciones donde cogí un cuarto lugar. Cuando ya corrían los años 80 y en el período especial en Cuba, ya mi empresa se dedicaba a construir viviendas y otros proyectos vinculados con hospitales y carreteras y la paralización de muchos equipos me llevó a estudiar las piezas que se paralizaban y a estudiarlas. Yo ya hacía cálculos como un ingeniero, pero de esta forma terminando el tercer año un poco se me frustró la carrera pero así avanzaron mis etapas como constructor, como innovador y llegué a dirigir la Atención al Hombre, ser especialista en gestión de calidad, me hice auditor de calidad también. Y un día dirigiendo la calidad de una planta de prefabricado se me confió una tarea que no pregunté para qué era. Era el año 2009, yo creo que ese año me marca a mí y desde esa fecha hasta hoy son quince años formando parte del proyecto para el Líder Histórico de la revolución cubana y que ese proyecto se convierte en esa roca eterna que es símbolo hoy en el corazón de la Patria ¿Qué más decirte? es una historia muy larga…
Claro pero hubo varias piedras…¿Fidel la elije?
Primero déjame decirte que a mis años aprendí lo que es la compartimentación y a eso lo respeto y los revolucionarios debemos pensar así. Fidel es el que aprueba su proyecto en el 2006, eso es una elección del sello de ese amigo-hermano que tú has conocido y eso forma parte de la historia que cuento ante cientos de personas a lo largo y ancho del país. Porque ¡qué bonito es rendirle tributo a Fidel en el cementerio! No puedes imaginarte cuantas cosas se me pasan por la mente cuando estoy restaurando ahí. Para poder restaurar en estos nueve años de su partida ¡cuántas cosas me pasaron a mí, a este hijo humilde, trabajando la piedra! Primero no sabía nada. En esa compartimentación silenciosa. Mi familia no sabía. Durante seis años me preparé para poder rendirle tributo a Fidel después de su aprobación de la honrosa tarea que nos tocaba a nosotros los orientales.
Foto del libro Altar de la Patria. Ed. Santiago 2018
Y permíteme contarte algo, hasta el 2006 en que Fidel aprueba el proyecto de una roca, de una piedra, que mucha gente pensaba que era una piedra que había venido del más allá, de fuera de nuestro territorio, yo tuve el honor de conocer, que después de los sucesos del Moncada, Fidel ya en el presidio en la Isla de Pinos, hizo el 12 de diciembre de 1953 un llamamiento a la población cubana en el que dice: “espero que un día en la patria libre se recorran los campos del indómito oriente recogiendo los huesos de nuestros mártires caídos”. Fidel nos estaba diciendo en el ’53, en ese manifiesto, que no va a quedar nadie olvidado. De cualquier gesta revolucionaria: de la clandestinidad, del movimiento “26 de Julio”, de sus compañeros, de su generación que no dejó morir al Apóstol en su centenario, de esa lección que recibimos aquí hoy en este museo histórico. Fíjate, esa prédica de Fidel está impregnada en nosotros en nuestros corazones y de todos los revolucionarios cuando dice que hay que juntarlos a todos en ese Altar de la Patria y que su epitafio sea un pensamiento de Martí. ¿Qué dice Martí en ese epitafio que está detrás de la piedra en ese retablo a los héroes del 26 de julio?: “Ningún mártir muere en vano ni ninguna idea se pierde en el ondular y revolverse de los vientos. La alejan o la acercan; pero siempre queda la memoria de haberla visto pasar”. A mí me fascina eso de Fidel. Hoy te puedo decir que no ha quedado nadie olvidado. Uno recorre ese Frente Patriótico donde están los padres fundadores de la Nación Cubana: Mariana, la Madre de la Patria; Céspedes el Padre de la Patria; Martí el Apóstol de la Independencia y el más universal de los cubanos; los mártires del 26 de julio y de la insurgencia; los internacionalistas de las últimas gestas y el alma, pensamiento y corazón de nuestro Líder Histórico, en esa roca eterna.
¿Cómo fue la instalación de la piedra y el traslado de los restos de Fidel ahí?
Todos conocemos que esa roca pertenece a la cordillera sureste de la Sierra Maestra, esa cordillera que se divisa desde aquí, límite de su parque nacional con el macizo montañoso de la Gran piedra. Es un escenario milenario, muy cerca de la granjita Siboney. El Dr. Eusebio Leal y otros importantes investigadores santiagueros determinaron que esa cordillera es de origen volcánico y en su cúspide de mil doscientos veinticinco metros sobre el nivel del mar, cerca de la Gran piedra está esa gigantesca roca que es una curiosidad del caribe insular, de setenta mil toneladas. Eusebio nos dice que un cataclismo de la naturaleza permitió que allí quedara esa gigantesca roca y que otras rodaran. Entre las que rodaron fue escogida esta. Y en su interior se guardan las cenizas del Líder Conductor de la Revolución Cubana.
Foto del libro Altar de la Patria. Ed. Santiago 2018
Cuando muere Fidel tuvimos nueve días para prepararnos para que llegaran a Santiago las exequias de Fidel. El pueblo lo siguió de occidente hasta oriente. ¿Cuánto significó para mí cuando se trasladó la piedra ya terminada, completa, lista, con todo, con todo, para el cementerio? A ver…derramé lágrimas porque detrás de esas lagrimas me quedan muchas huellas emblemáticas…en la tibia, en las dos piernas con fragmentos graníticos que me golpearon. Me hicieron seis intervenciones quirúrgicas y estuve en terapia intensiva casi hasta que él muere, pero me queda una respuesta: me dicen que Fidel estaba muerto y que todo estaba hecho. A los Antonio nos dicen Tony como en mi casa, pero ellos me dicen Matos o Matojo, cariñosamente, o me dicen Manín, que es una expresión de hermandad que yo llevo muy hondo. Fueron seis años que mi familia no supo lo que yo hacía.
¿Qué forma querías darle a la piedra y cuando fue el día en el que Fidel dijo “esa es la piedra”?
En el 2006 fue la aprobación, para no meterme en el proyecto del arquitecto, porque si algo he respetado durante todos estos años es precisamente que delante de mi está el arquitecto y delante de él estaba el asesor del general del ejército y delante, el mismo Raúl que es quien puede contar estas historias y también un compañero desaparecido hace poco que fue el últimos asesor que tuvo, Ramón Espinoza Martínez al que le debo la confianza y la seguridad de que yo sí podía. Llegué a decir en una oportunidad que no me puedo atribuir el concepto de que soy un artista, yo respeto mucho todas estas instituciones, estas galerías de arte, soy amigo de todos ellos, de ese eminente escultor, profesor, como le digo yo, Alberto Lescay Merencio, que me ha sabido reconocer y le he dicho que yo sé que la cultura es espada y escudo de la nación cubana, yo soy amigo de esa espada y ese escudo.
El conjunto escultórico funerario donde está la piedra de Fidel, atrás los restos de los caídos en la acción del 26 de julio de 1953, al costado los de los combatientes internacionalistas y al fondo a la izquierda el imponente mausoleo del Apóstol José Martí. Foto del libro Altar de la Patria. Ed. Santiago 2018
Y he hecho una interpretación de saberes y muchos escultores hoy me dicen cuando voy para el cementerio: ¡Manín, Matos! , ¿tu podrás darnos una manito aquí? Y comparto mis saberes con ellos, por eso no me siento apartado en ese sentido. Me siento reconocido por esos amigos, porque volqué una cantidad de saberes en el cincel, en la mandarria o en un disco de diamante y todo lo que utilicé y sobre todo mis manos transformadoras, porque llegué a tornear los pernos que portan la piedra y las tuercas esas que brillan también. Y hoy en día me siento orgulloso de que se pueda contar conmigo para esa tarea. Entonces te decía que ya Fidel conocía que existían esas rocas graníticas que tienen un origen volcánico que tienen una formación geológica muy hermosa, muy linda.
El granito es una roca ígnea, que se forma dentro del magma volcánico formada por una cantidad de elementos geológicos que la hacen tenaz, resistente, impermeable. En esa resistencia que tiene esta geología está la resistencia de este pueblo, está la resistencia de los jóvenes de la clandestinidad que luego engrosaron las filas de glorioso ejército rebelde que destrozaron a las fuerzas de la tiranía y así logramos entrar triunfantes a la Habana el 8 de enero del 59. Yo creo que independientemente de la dimensión o la forma que tuviera la piedra, la vida y la obra de Fidel la encierra una prédica martiana “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. No por el tamaño ni por la dimensión, porque participé en la localización. Cuando la localizamos la vimos emblemática, con un valor extraordinario, su frente como si la estuviéramos imaginando en el cementerio. Indudablemente ella así mismo cumplía con la predica martiana. Yo creo – como me dijo un amigo un día- que la obra de Fidel cabe en un puño, en la fortaleza de un puño está la obra de Fidel. Cuando yo estoy restaurando la piedra y llegan delegaciones que vienen a ver ese patrimonio que está en el cementerio, todo el mundo se concentra en la obra del Líder Histórico y cuando uno contempla detrás de él, que es el alma y el pensamiento de la revolución cubana, y ve desde Mariana, hasta Martí y los internacionalistas, ve la dimensión histórica de ese grano de maíz, que es lo que representa la piedra donde, al decir del Apóstol, cabe toda la gloria del mundo.
Desfile multitudinario que se repite cada 13 de agosto para homenajear al Líder de la Revolución. Foto del libro Altar de la Patria. Ed. Santiago 2018
(1) Consejo de Ayuda Mutua Económica. Organización de cooperación económica formada en torno a la URSS por diversos países socialistas cuyos objetivos eran el fomento de las relaciones comerciales entre los estados miembros.
Nota: las fotos que reproducimos del libro El Altar de la Patria, corresponden a los fotógrafos: José Luis Guibert García, Omar López Rodríguez, René Silveira Toledo, Jesús Vicente González Portuondo, Jesús Vicente González Díaz
La Jueza Sandra Heredia y el Matarife. «la justicia no se arrodilla ante el poder, no ve cargos nombres ni estatura (…) no está al servicio de la prensa, ni de la historia o la política. Está a servicio del pueblo colombiano».(Sandra Heredia)
Colombia no solo ha sido un país que despertó mi interés por su historia, donde la paz fue una ausente prácticamente desde la guerra de la independencia; por su belleza y exuberancia natural acribillada por la violencia, el narcotráfico y la intromisión insolente (como ha sido su costumbre) de los EEUU a través de la DEA y la CIA, sino porque me une un afecto entrañable con su pueblo diverso y guerrero con el que conviví, entre idas y vueltas, más de una década. Desde el 2012 hasta hace un par de años en los que me entretuvieron otros temas, escribí más de veinte notas sobre su situación (que por si interesan adjunto los enlaces). En ellas hice centro en las formas en que la derecha, representada por el uribismo en los últimos años, mediante asesinatos y un sistema de corrupción y vínculos con el narcotráfico afirmó un sistema de desigualdad social y de dependencia con el imperialismo que ubicó a Colombia como una cabecera de playa de los EEUU en el continente sudamericano. Pero no solo la Colombia del “Matarife” como lo apodan a Álvaro Uribe, fue de me interés, también la lucha heroica de ese pueblo, de sus jóvenes, mujeres y pueblos originarios por sus derechos y un futuro mejor y el ascenso de Gustavo Petro con su “Bogotá Humana”, luego “Colombia Humana”, desde que fue alcalde de Bogotá hasta hoy que, aunque complicado, como presidente sigue peleando junto a su pueblo y dando un ejemplo moral y esperanzador al mundo entero.
Dentro de los cambios que están ocurriendo en ese país, además de los sociales y políticos, por estos días salió la condena de Álvaro Uribe, el “Matarife”, hombre poderoso si los hubo, al que ningún tribunal se animó a echarle el guante. Pero un día llegó la jueza Sandra Heredia que puso la justicia donde debe estar y hoy ha sido condenado por fin, aunque por un delito menor (tal como fue el caso de Al Capone), su estrella empieza a dejar de titilar. Sin embargo, todavía el poder oligárquico en Colombia sigue fuerte, las bases militares yanquis siguen estando, y la prensa hegemónica sigue cacareando para la derecha. Petro no la tiene fácil, pero algo es algo y con el pueblo en la calle y respondiendo ante cada desafío, más tarde o más temprano el país de las mariposas amarillas irá encontrando un futuro de paz y dignidad para su gente.
Respecto de la condena de Uribe, me sentía con el compromiso y la necesidad de escribir algo, pero leí estas notas, una del Pájaro Salinas y otra de Adriana Arjona, de Cambio, en Pajaro Rojo y no creí que fuera necesario agregar nada más. Así que aquí las comparto.