Por Alberto Hernández
Cien años de Fidel. Cien años de un gigante de la historia, no solo de Cuba sino de la humanidad. Revolucionario socialista, humanista, visionario, internacionalista, padre y guía de los que todavía tenemos esperanzas en ver un mundo digno de ser vivido.

En Cuba, se discute todo, se critica a los funcionarios, se debate en las calles y en los portales de las casas, se soporta la dura situación de la vida cotidiana, pero hay algo en lo que todos coinciden: «Si estuviera Fidel otra sería la cosa». La ausencia de su liderazgo siempre omnipresente aun en épocas de errores y rectificaciones, crea en algunos sectores cierto nivel de incertidumbre e incredulidad respecto de la nueva y riesgosa etapa de cambios que se inicia con las 176 medidas aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular. La apertura de la economía hacia inversiones extranjeras, la mayor preeminencia de los mercados en las fijacion de los precios y los salarios, la liberalización de los mercados financieros, entre muchas otras medidas, aun bajo la premisa, repetida mil veces por Diaz Canel y otros funcionarios, de que todo apunta a fortalecer al socialismo a la cubana, dejan muchas dudas. Varios cubanos consultados, cuyo compromiso con la revolución no dejan lugar a dudas, dijeron que estas medidas llegan tarde, que deberían haberse implementado 15 o más años atrás. En 1995 Joel James Figarola, (1) publicó en un ensayo titulado «Vergüenza contra dinero» (lema del Partido Ortodoxo de Eduardo Chibás (2), donde militó Fidel) en el que esbozaba alguna de estas medidas y reclamaba su aplicación inmediata. (3) Pero hacía dos advertencias: ningún funcionario ni sus familiares podría estar simultaneamente involucrado con negocios privados (algo que hoy alguna gente denuncia) y que una cosa son los planes y los papeles escritos y otra cosa es llevarlos a la práctica. Esta última cuestión parece ser la más vidriosa para la etapa que se viene en Cuba y las medidas audaces que decidieron tomar. Ya en 2023, presencíamos el desarrollo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde campearon las autocríticas y los reclamos, a las organizaciones de bases y

funcionarios, por la falta de cumplimiento de los planes de producción y alimentarios. El propio Díaz Canel fue duro, al cierre, criticando «la corrupción, la vagancia, la pillería (y) la burocracia,» entre otros «comportamientos antociales» que enumeró (4). Hoy esas lacras, que existen multiplicadas en muchos países capitalistas, como el nuestro -sin ir más lejos – se han incrementado en Cuba. Superarlas para que las medidas que se proponen implementar sean, efectivamente, un camino de fortalecimiento del socialismo no va a ser tarea facil. Va a depender de la acción decidida de las organizaciones de base, del poder popular, de la desburocratización y lucha contra la corrupción en el Estado y que Díaz Canel y demás dirigentes, sean capaces de convencer a la población, que en buena medida está desgastada y escéptica, de que es posible, necesario y fructifero el esfuerzo. Pero aunque no está Fidel, existe un nucleo duro de la sociedad cubana que a pesar de las dificultades sigue su guía apostando a salvar la Revolución y sus conquistas; qué estudia, que cura, que investiga, que canta y baila y que van a poner el hombro a las nuevas medidas, aunque hagan también criticas y sugerencias de corrección. Por otra parte más allá del escepticismo y el desgaste, la bronca y las puteadas diarias, son pocos los que quieren dar marcha atrás y volver al capitalismo. Nadie sueña con que lo invadan los yanquis y vuelva Cuba a ser un estado anexado a EEUU. Aunque suponemos que pueden haber, no encontramos nadie que quiera admitirlo

La nueva etapa de la revolucion ha comenzado. Las medidas anunciadas ya han empezado a ejecutarse como parte de un plan trienal inicial 2026-2030, mientras se hace frente en el plano diplómatico y con la solidaridad internacional al criminal bloqueo del sátrapa de Trump. Un pueblo convencido y protagonista será la ṕosibilidad de la superviviencia de la Revolución que fue la luz que iluminó nuestra militancia y alimentó la idea de que era posible un mundo mejor. En ese sentido Fidel, que decía «Todo lo que deba ser cambiado, será cambiado» deberá seguir siendo quien inspire este cambio sin resignar un ápice la construcción revolucionaria iniciada en 1959. La antorcha de Fidel deberá seguir iluminando por cien años más. Hasta la Victoria Siempre. Y como decía Joel James hoy más que nunca «Vergüenza contra Dinero se contiene dentro de la definición mayor de Patria o Muerte.»(5)
Vencer las dificultades presentes en el marco de la decadencia del imperialismo y la civilización occidental, podrá volver a inspirar a nuevas generaciones y creer que hay alternativas a las distopías de las derechas fascistoides y genocidas.
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(1) Joel James Figarola (Guanabacoa 1942, Santiago de Cuba 2006) Investigador, ensayista y narrador. Licenciado en Historia y Máter en Estudios Cubanos y del Caribe y varias veces premiado por sus trabajos.
(2) Eduardo René Chibas y Ribas fue el fundador del Partido Ortodoxo (1947) que tenía como lemas y premisas «Vergüenza contra dinero» y «prometemos no robar» para diferenciarse del Partido Auténtico al que habían pertenecido y a cuyos miembros acusaban de corrupción.
(3) Decía que era imprescindible: 1.favorecer la inversión extranjera; 2. Permitir el resurgimiento de una pequeña burguesia propietaria con negocios limitados y principalmente familiares; 3. Propiciar el crecimiento acelerado del campo y el artesanado; 4. Evitar a toda costa que estas tres derivaciones de exigencias económicas dañen el carácter revolucionario de las instituciones políticas del país
(4) Decía Díaz Canel: “Aquí hemos discutido el tema ampliamente y hemos
expresado enérgico rechazo a las manifestaciones de
indisciplina y delito. Ahora queda lo más importante:
actuar con rigor, articulando toda la fuerza revolucionaria
con la dirección del Partido, el sistema institucional,
las organizaciones de masas y de la sociedad civil y
nuestras instituciones armadas, junto al pueblo.
Solo así podremos enfrentar adecuadamente la evasión fiscal,
el mercado ilegal de divisas, la especulación, la corrupción,
la vagancia, la pillería, la burocracia, la mentira, la vulgaridad,
la indecencia, en fin, la molestia que ocasionan
los comportamientos antisociales.
Sepan, señores imperialistas, que no les tenemos absolutamente
ningún miedo. Patria o Muerte, ¡Venceremos!”
(5) Joel James Figarola.Ibid.