
Los resultados de las PASO del 13 de agosto, dejaron en claro algunas cosas. En primer lugar, que el macrismo o más propiamente las clases dominantes en el gobierno, legitimadas por el voto, han logrado ganar el sentido común de por lo menos la mitad de la población y no solo de los ricos. En segundo lugar, que no hay espacio para andar por el medio cuando desde el poder ensanchan la verdadera grieta. Lo de Massa, Stolbizer, Losteau, Urtubey y su “peronismo competitivo” que al igual que Unión por Córdoba se plantean “garantizar la gobernabilidad” a Macri, son proyectos inviables ante el avasallador empuje del macrismo; a conservador no se le puede ganar o como dice el dicho popular: «para qué tener la fotocopia si puedo quedarme con el original». Es sabido que en política no se puede dar por muerto a nadie, pero como proyecto histórico están en vías de perder significado tal como le ha sucedido al radicalismo.
Para el campo popular, para quienes aspiramos a resistir, ponerle trabas y finalmente revertir este ciclo conservador, el dato más importante es que el Kirchnerismo está vivo y fundamentalmente Cristina; y aparece como el único capaz de ordenar no solo al peronismo sino al movimiento popular en su entorno. Las demás expresiones del peronismo sucumbieron ante ella en Buenos Aires, ante Filmus en Capital y el Chivo Rossi en Santa Fe, los distritos mas importantes.
Como dice Glenn Postolski, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de Buenos








