
La decisión del gobierno de Schiaretti de adelantar las elecciones, aunque para eso tuvieran que fabricar una ley ad hoc ha puesto a parir a toda la oposición. Se vislumbra un estío agitado y sin vacaciones. El disparo que anuncia la carrera electoral ya ha sido efectuado y en ese pique lógicamente quien tomó la delantera sacando una ventaja de varios cuerpos, fue el oficialismo que, sobre la base de un aceitado y clientelar aparato político y de las obras públicas que ha venido realizando a lo largo de la geografía provincial y pese a los negativos indicadores sociales, pretende volver a ratificar su hegemonía que ya lleva casi veinte años.
El Cambiemos provincial, ya se sabe, se va a montar sobre el importante apoyo que, aunque cada vez menor, todavía conserva en Córdoba el gobierno nacional, porque en la provincia no tiene nada para mostrar incluyendo la desastrosa gestión del ambicioso Mestre en la municipalidad. Menudo cachiquengue tienen para definir candidatos, ya que abundan las pretensiones y la ofuscación. Y para completarla parió el juecismo.
Quien todavía no ha definido una táctica provincial – ya que la estrategia la decide Cristina y Córdoba es una pieza más en ese tablero mayor- es la Unidad Ciudadana provincial. En el marco de la formulación del frente amplio antineoliberal para enfrentar al macrismo, en Córdoba el armado político se complejiza. Una visión tacticista aboga por cerrar filas con Unión por Córdoba para evitar que Cambiemos se alce con el poder
Seguir leyendo





«… influyó en mí la idea de reflejar un modelo sindical que hoy ha desaparecido o se encuentra a cuentagotas en el universo gremial del país. Ver a los dirigentes sindicales varias veces millonarios, accionistas de empresas, personajes de la farándula televisiva o del deporte, o peor: sentarse a considerar propuestas lesivas para los trabajadores o dialogar de rodillas con los dueños del capital, y ahora del gobierno, sin poner condiciones, abandonando a los trabajadores a su suerte, resignarse sin luchar, defendiendo negocios personales o intereses corporativos o ir a «aprender» en reductos neoliberales, como el coloquio de IDEA, fue el acicate que faltaba para ponerme en un trabajo febril que interrumpí pocas veces.




-«el presidente más legitimado en la historia de México»- destronando al sempiterno, corrompido y desgastado PRI y al derechista PAN, ha despertado expectativas y esperanzas no solo en el pueblo azteca sino en toda Latinoamérica. Con promesas de equidad social, lucha contra la corrupción, prioridad a los intereses nacionales e intervención estatal en la economía, ha generado una movilización de masas sin precedentes y la preocupación y reacción de quienes detectan el poder real, lo que le ha valido ya un atentado a su vida en el que sucumbió su chofer. Evidentemente las clases dominantes están dispuestas a recurrir a cualquier método para impedir no ya un proceso revolucionario sino ni siquiera el mínimo recorte a sus privilegios.