
No debe haber vocablo más manoseado, más mercantilizado y prostituido que «democracia»; solo superado por la propia realidad de los sistemas democráticos . La democracia está totalmente devaluada si se la considera como factotum del bienestar general, esto es como fetiche. «Con la democracia se come, se cura y se educa» dijo en la campaña electoral que puso fin a la última dictadura argentina, Raúl Alfonsín. Ha quedado demostrado que no es suficiente. Los poderes fácticos nacionales e internacionales, condicionan y limitan a los gobiernos. Los ciudadanos votan cada cierto lapso de tiempo pero, las corporaciones, el capital o su equivalente: los mercados, votan todos los días.
Es patético y tenebroso, escuchar proclamar la «restauración del orden democrático» a Jeanine Añez usurpadora del gobierno de Bolivia mediante un golpe dictatorial y asesino de su pueblo y que ahora recurre a las proscripciones ante el nuevo llamado a elecciones. A Sebastián Piñera que está masacrando al pueblo chileno y que sostiene un orden económico y social heredado del pinochetismo decir que «así es la democracia». En Perú, que castigan con treinta años de cárcel a dirigentes que se oponen a la explotación minera defendiendo su territorio. Jair Bolsonaro en Brasil cuyo gobierno tiene un origen espúreo, nacido de un golpe institucional a Dilma Rouseff y la posterior proscripción de Lula Da Silva con la complicidad de una justicia corrupta. En Paraguay se las ingeniaron para sacar «legalmente» del medio a






Un gremio imbatible trata sobre los hechos y protagonistas que pusieron en marcha la reconstrucción del gremio de los municipales de la Ciudad de Córdoba, cuando la presente etapa democrática empezaba a despuntar.
Como plus también hoy se pone a la venta en formato de libro electrónico mi anterior libro «El viaje y otros relatos setentistas» que se puede descargar de esta dirección: 