Soy zurdo y estoy convencido de que el capitalismo es un depredador de la humanidad; que no hay capitalismo bueno y que si alguna vez hay una sociedad donde reine la equidad, será socialista. Algún tipo de socialismo será. También estoy convencido de que en este capitalismo criollo nuestro, estos doce años de Kirchnerismo son lo mejor que le ha pasado a este país desde el 55 hasta la fecha.

Yo nací en 1951. Hace poco más de 64 años, cuando finalizaba el primer gobierno de Perón. Mi primera niñez transcurrió durante el segundo gobierno, cuando ya la crisis se empezó a a hacer sentir, moría Eva y los comandos civiles arreciaban; fracasaba el Segundo plan quinquenal, se producía la masacre de plaza de mayo y finalmente los milicos daban el golpe en setiembre del 55. Mi viejo recién recibido de bioquímico-farmacéutico trataba de abrirse paso en la profesión en Mar del Plata y mi vieja hacía magia para estirar el mango.

Luego vino la fusiladora; la represión a los trabajadores y al movimiento popular, los asesinatos, la cárcel y la tortura. Mi viejo había progresado algo, pero por razones de mi salud debió dejar todo para radicarnos en Córdoba y empezar de nuevo. Con un Fíat Topolino descapotable comenzó a transitar los caminos provinciales vendiendo tisanas y otros productos y también nos dejo un tiempo solos para buscar suerte en Mendoza. Fue 1958, cuando llegó Frondizi. Fueron años duros para parar la olla aunque vivíamos con los abuelos que nos ayudaban. Ya eramos cuatro los hermanos y ahí llegó la quinta. Con Frondizi llegó el desarrollismo y el auto abastecimiento petrolero, pero también el plan CONINTES y Alsogaray. La esperanza progresista duró poco. En 1962 irrumpieron de nuevo los milicos, y quedó el títere de Guido y nosotros radicándonos en Totoral. Mi viejo laburaba de sol a sol con su laboratorio de análisis y farmacia, donde también hacía de veterinario y curandero. Vayan a cobrarle a Don Fulano, nos mandaba y volvíamos con una canasta con, pollo, verduras y frutas pero ni un mango. Si habremos corrido a esconder cosas en las casas de los vecinos para evitar que las embargaran. Hasta a punta de pistola debió correr a un Juez de Paz, que venía con un camión a llevarse todo. Eso si, para comer no nos faltaba nada. Fue cuando subió Illía en 1963, con escaso apoyo, con una democracia recortada por la prohibición del peronismo, pero con convicciones. Se vivió una breve primavera de un gobierno popular, que duró hasta que los dueños de la Argentina dijeron que se estaba propasando e irrumpió Onganía en 1966, con su Revolución Argentina y sus deseos de emperador. Habíamos emigrado hacía un año, de nuevo a Mar del Plata con promesas de laburo para mi viejo más falsas que papel de cuete. Otra vez a empezar y mi viejo laburando de sol a sol sin que se viera un mango. Cuantas veces se habrán quedado sin morfar para que quedara para nosotros. Recuerdo haber ido al colegio con zapatos con la suela desclavada y que para que no se me doblara al caminar y la pisara, hacía paso marcial haciendo chasquear la suela como una cachetada para recién apoyar el pie. Ni para el zapatero teníamos. De a poco mi viejo empezó a laburar y también mi vieja de maestra. Seguíamos sin casa y sin auto y siempre con lo justo. Había que trabajar para colaborar, así que arranqué a los 14 años de cadete de tienda por la temporada. Mis hermanos también ya a los 10 u 11 se las rebuscaban para hacerse de unos mangos que mis viejos no podían darnos. No obstante eso, se ajustaron para mandarme a estudiar ingeniería a Córdoba y me enviaban unos modestos pesos mensuales. Llegué a Córdoba para el año del Cordobazo que marcó el fin del sueño militar de reinar hasta la eternidad. 1973 y voto por primera vez a los 22 años. De nuevo la democracia. El Tío Cámpora nos hace recuperar el entusiasmo, pero dura poco; muerto Perón, todo se desbarrancó. De nuevo la muerte se instaló en el día a día de todos nosotros. A los tres años, tiempo inexorable de duración de los períodos democráticos, irrumpen los militares con la mas sangrienta y feroz dictadura. Yo ya no estudiaba más y laburaba de lo que podía. Mis viejos, habían progresado algo pero seguían yugando de sol a sol, sin casa y sin auto, intentando negocios que invariablemente fracasaban.

Después de Malvinas, se les empezó a descascarar el proceso de reorganización nacional y la democracia, que esta vez vino para quedarse, fue la salida obligada. Pero lo que vino no fue fácil. Alfonsín intentó pero no pudo. Finalmente su efímera intención de construir el tercer movimiento histórico, fue doblegada por las presiones de los organismos financieros internacionales, de los grupos de poder locales y el poder militar y debió hacer concesiones en todos los planos. Vinieron las políticas de ajuste, la hiper inflación, las leyes de punto final y obediencia debida. En ese tiempo, ya casado y con dos hijas, tuvimos que mudarnos a un departamento de dos ambientes porque ya no podíamos pagar el otro que era más cómodo. Allí nacieron mis mellizos y ya éramos seis durmiendo en camas que desplegábamos por toda la cocina-comedor-estar. Recuerdo con que alborozo festejé el haberme podido comprar una pinza que hacía tiempo estaba necesitando para hacer algunos arreglos imprescindibles. Luego vino el sultanato de la pizza y el champán. Qué decir de ese período que no se haya dicho y que disfrutaron y con el que se beneficiaron el 10 % de la sociedad que han sido privilegiados desde la Revolución de Mayo hasta hoy y que siempre estuvieron mejor cuando la mayoría del pueblo estuvo mal. Mi viejo, que solía escribir versos camperos sobre la realidad decía en marzo de 1996 para un programa de radio: ¿Sabe una cosa aparcero ?/ ando medio disgustao / a mi país lo han cambiao / un hato de aventureros / que con el cuento agorero / de fomentar el trabajo / pa ayudar a los de abajo / a que tengan mejor vida / hacen más daño que el sida / sin importarles un carajo. La tenía clara el viejo.

Luego vino el que se tuvo que ir en helicóptero, que completó la tarea depredadora que dejara inconclusa Menem y dejó 35 muertos en su huida. Los cinco presidentes en diez días. Duhalde que empezó a arreglar un poco la economía, pero no se privó de un Costecky y Santillán. Y vino el Flaco y con convicciones y cojones empezó a cambiar las cosas. Se consolidó la democracia alejando definitivamente el peligro del golpe militar y se hicieron transformaciones recuperando y generando derechos en todos los rubros. Se mire por donde se mire, se mida como se mida, al menos desde que yo nací, hace algo más de 64 años, nunca se vivió tan bien en la Argentina como en estos últimos 12 años, descontando por supuesto al ya mencionando 10% que siempre estuvo bien.

Por eso estoy un poco caliente. Por eso puteo y sobre todo a los que les ha ido muy bien, han hecho negocios, han tenido aumentos reales de salarios y sobre todo de jubilaciones, se han jubilado sin haber hecho ningún aporte, han recibido créditos para vivienda, han ganado derechos, han ingresado en la clase media sin pagar peaje, etc, etc, etc y no se han cansado en estos años de denigrar al gobierno, insultar y difamar, tirar sospechas, prenderse de cada operación mediática, de cada falsa denuncia, de cada conspiración del poder y hoy votarán por Macri o por Massa. Los puteo porque van a votar por volver al pasado, por volver a esos períodos que he recorrido rápidamente en este racconto de mis 64 años de vida y ya no tengo ganas de volver a vivir, me agobia pensar que puede ser posible. Y a los que van a votar otras opciones marginales, también porque no entienden lo que está en juego y de una u otra manera terminan haciéndole el juego al neoliberalismo del PRO o al conservadurismo fascistoide de UNEN. Esta no es una elección más. Está en juego un proyecto de país. Y no hay más que dos trincheras.

Yo sigo soñando con el campo desalambrado, con la propiedad colectiva de la tierra y los medios de producción, con la sociedad sin clases, con la Patria Grande Latinoamericana y más, con un mundo sin fronteras y con el hombre nuevo. Sigo soñando con eso y estos últimos doce años no solo han sido lo mejores que he vivido en mis poco más de 64 años sino que realimentaron mis sueños que estaban bastante cascoteados. No quiero que esto termine y menos que este país vuelva a ser lo que fue antes y, nos guste mucho poquito o nada, el único hombre que encarna la posibilidad de continuar con esto y profundizarlo es Scioli, que, como dijo el periodista Roberto Navarro, me genera muchas dudas a diferencia de Macri y Massa que no me generan ninguna porque ya sabemos que añoran la Argentina del pasado y que son los candidatos de los sectores del privilegio y la reacción.

Estoy caliente con los que no ven o no quieren ver lo obvio y pido perdón si los he tratado mal. Seguramente hoy cuando veamos los resultados y Scioli gane en primera vuelta, ya me empiezo a olvidar y se me pasa. Ahora, si hay segunda vuelta, más vale que ni me hablen hasta noviembre porque muerdo.

Alberto Hernández

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La presencia de Hugo Moyano en un acto de los recolectores de residuos de la CABA, junto a Macri al que trató de “compañero” y colmó de elogios criticando simultáneamente al gobierno nacional, lo convierten en un aliado contra natura del candidato neoliberal, devenido fariseamente en nac & pop por imperio de las encuestas, que dicen que la mayoría de los argentinos están de acuerdo con las medidas más importantes que ha tomado el Kirchnerismo en macri_103estos años.

Aliado contra natura porque el jefe de gobierno representa los intereses y el ideario de todo aquello que fue históricamente enemigo del peronismo y no solo por su ADN de clase y lo que ha afirmado infinidad de veces respaldando la idea de laissez faire, laissez passer en la economía, sino esencialmente porque su gobierno ha dado muestras incontrastables de que gobierna para los ricos y de su aversión por lo popular. Sus políticas de salud, de educación, de seguridad y sus innumerables vetos y falta de reglamentación a leyes progresistas, lo ponen en evidencia, además de ser ostensiblemente un candidato del grupo Clarín.

El protagonismo político del sindicalismo argentino, desde las primeras organizaciones conducidas por anarquistas, socialistas y comunistas que asumían claras posturas anticapitalistas, pasando por la posterior adhesión al peronismo y el clasismo de los 70, han legado importantes hitos y documentos que afirman una clara postura de la clase obrera frente al proyecto de las clases dominantes, contra la explotación, las dictaduras y la dependencia.

Con el advenimiento del peronismo, la mayoría de los trabajadores adhirieron al ideario del las banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica. Y aun quienes se mantuvieron al margen, reivindicaban una postura de clase, de no colaboración con los partidos ni con el Estado.

En el período de la resistencia peronista, los trabajadores, fueron los principales pilares del luche y vuelve, plasmando los ideales que los movilizaban en dos programas memorables y guías el de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962) que fueron los inspiradores del programa del 1º de Mayo de la CGT de los Argentinos y más acá, aunque menos radicalizado, los 26 puntos de la CGT de Ubaldini en 1985.

Ni que hablar del compromiso político asumido en los setenta, por lo que se llamó el Sindicalismo de Liberación, que encarnaba Tosco o los sindicatos de FIAT (SITRAC y SITRAM), Salamanca, Piccinini y otros dirigentes.

Es decir que el compromiso político que siempre asumieron los dirigentes sindicales y los trabajadores encuadrados en sus organizaciones, más allá de las diferencias políticas e ideológicas, se ubicaba en la vereda del frente de los explotadores y los cultores del libre mercado y la dependencia. Y aunque, desde Vandor hasta nuestros días, siempre hubo quienes se cruzaron de vereda buscando poder y beneficios personales o corporativos, nunca como Moyano, lo hicieron enfrentando a un gobierno que ha llevado adelante buena parte de las banderas que históricamente levantó el peronismo.

Hay que decir para atenuar ese gesto y valorarlo en su justo término, que el sindicalismo -salvo honrosas excepciones-ya no es el de antes. Y los principios han sido reemplazados por los intereses corporativos de sus dirigentes-empresarios, que ponen su celo en los negocios personales y los de la organización, cuidando también, de que algo les toque a sus representados porque de eso depende que sigan estando donde están. En función de esa metamorfosis sufrida, seguramente podemos decir que el acercamiento del camionero a Macri, tiene mas que ver con favorecer los negocios de la recolección de residuos que le rinden muy buenos dividendos y poner freno a la política de desarrollo ferroviario del gobierno nacional que va a achicar sustancialmente el mercado del transporte por ruta y la base de su poder.

Esta es la lamentable historia de un combativo fundador del MTA, Kirchnerista a ultranza, con pretensiones de ser el Lula argentino y finalmente devenido en socio del candidato de las clases dominantes del pais. Aunque nada le va a sumar electoralmente porque hace rato, a diferencia de otras épocas donde eran referencia de un amplio espectro social, ennegrecidos por el humo de un cajón que se quemó una vez, que la mayoría de los sindicalistas, y sobre todo algunos, no solo no suman votos, sino que espantan. Tranquilo puede quedarse Scioli.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea (Cruz del Eje-Octubre)

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La campaña electoral para elegir intendente de la ciudad de Córdoba, ha dejado más dudas que certezas sobre lo que harían los candidatos para resolver los acuciantes problemas de los cordobeses. Han abundado los eslóganes, las denuncias de corrupción, la instalación de sospechas sobre los gastos de campaña y el origen de los fondos, juramentos de cambio y propuestas superficiales sin grandes fundamentos.

Con suerte se ha debatido sobre algunos aspectos recurrentes que parecen ser eternos como la recolección de residuos, el transporte, el estado de las calles, el tránsito, las cloacas y otros de menor rating que ninguno a resuelto porque todos -en el mejor de los casos- tienen una mirada parcial que no tiene en cuenta la lógica intrínseca de la acumulación capitalista en su dimensión urbana o si la tienen, han tomado partido, sin ponerse colorados, por los dueños del poder.

Giacomino, ha sido el único que arrimó el bochín a la cuestión de fondo diciendo que “la ciudad debe salir de esta lógica cortita” y que hay que “planteársela en forma integral” dando respuestas, para algunos de los forúnculos de esa lógica de hierro, que bucean hacia el corazón del drama urbano de la desposesión en perjuicio de las mayorías populares. Tal es el caso de su propuesta de Banco de Inmuebles, que envió como proyecto al Concejo Deliberante y que no prosperó por no tener mayoría propia y encontrar oposiciones como las de Olga Riutort por citar a uno de los candidatos que prometen cambios. O el sistema de recolección de residuos que durante su gestión ejerció la empresa estatal CRESE, el Banco de la Ciudad y otras.

El gran teórico marxista francés, Henri Lefebvre por los años sesenta y posteriormente el célebre geógrafo” Inglés David Harvey autor de “Ciudades Rebeldes”, elaboraron y actualizaron respectivamente la idea del derecho a la ciudad a partir de la constatación de que la lucha entre el capital y el trabajo o lo que es lo mismo la distribución de la riqueza, ha adquirido definitivamente dimensión urbana y es en las ciudades donde principalmente ese conflicto se presenta. El dominio fáctico del capital con la aquiescencia y complicidad de las administraciones locales, como la de Ramón Mestre o más claramente lo fue la de Kammerath, que adhieren a concepciones neoliberales, permiten y coadyuvan a que prosperen los negocios, fundamentalmente los inmobiliarios y a su ritmo y voluntad se va diseñando la ciudad: proliferan los guetos para ricos y pobres, se acrecienta el valor de la tierra desplazando a los grupos de menores ingresos a la periferia, con menores servicios y menores derechos, se deteriora la salud pública y se contamina el ambiente. Lo único que se democratiza es el pago de impuestos. Todo es negocio. Todo se compra y se vende. Los que no tienen poder de lobby no tienen el derecho a opinar y menos decidir sobre la ciudad que quieren para ellos y sus hijos; la planificación urbana es un privilegio de pocos.

El derecho a la ciudad, tal como lo define David Harvey “….es mucho más que la libertad individual de acceder a los recursos urbanos: se trata del derecho a cambiarnos a nosotros mismos cambiando la ciudad. Es, además, un derecho común antes que individual, ya que esta transformación depende inevitablemente del ejercicio de un poder colectivo para remodelar los procesos de urbanización”, pone el eje en el derecho que cada habitante tiene para desarrollar una vida plena, en un ámbito integrado y democrático.

Luis Juez solía repetir que “para tapar baches no hace falta ideología” y tenía razón solo en eso porque la ideología, eso que parece abstracto e inútil a la hora de resolver problemas prácticos, se pone en evidencia cuando se decide a quien servir desde el Estado. Pero de todo esto no se discute en las campañas; pareciera que mágicamente se pueden corregir las inequidades y problemas sin tocar ningún interés ni exigirles los mayores esfuerzos a aquéllos que hacen formidables negocios en y con la ciudad.

En Córdoba y en todo centro urbano, los candidatos deberían explicitar si se pretende gobernar para los dueños del capital o para asegurar el derecho a la ciudad de todos los ciudadanos. Son intereses en conflicto y el Estado debe actuar como equilibrador de la balanza. Se hace imperioso, con más de 30 años continuados de democracia debatir que ciudad queremos para los próximos 20 o 30 años y no andar parchando administración tras administración y sin ninguna participación de la ciudadanía que no sea votar cada cuatro años.

Pero estas cosas no se discuten.

El 4 de setiembre del corriente en Barcelona se llevó a cabo el “Primer encuentro municipalista de ciudades que apuestan por un cambio en las políticas públicas” Los alcaldes o sus representantes de Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña, Santiago de Compostela, Pamplona, Badalona y Cádiz, frente a un multitudinario auditorio conmovido y esperanzado, ratificaron su decisión de llevar adelante su revolución democrática, más allá de los límites de estos municipios, a toda España y Europa, sacudiendo las viejas estructuras burocráticas, elitistas e injustas. Este conglomerado de “ciudades rebeldes” como se definieron, enarbolaron bien alto las banderas del derecho a la ciudad que tienen todos los ciudadanos impulsando líneas de trabajo para combatir la pobreza y las desigualdades, abogando por una administración transparente con fuerte participación ciudadana y un modelo económico social y ambientalmente sostenible.

Bien le hubiera servido a los aspirantes a lord mayor de la ciudad haberse dado una vueltita por la ciudad catalana y contagiado un poco de todas esas ideas y ese fervor transformador.

Alberto Hernández

*Artículo publicado en La Idea de Cruz del Eje

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Lo mejor es enemigo de lo bueno, Voltaire, Perón o la Falacia del Nirvana.

scioli-zanini1Ya se resolvió la incógnita que mantuvo en vilo al universo K. No hay disputa interna en las Paso. El dedo – no siempre infalible – de Cristina resolvió que el FPV no debía exponerse en una confrontación y optó por lo que las encuestas indican es el mejor candidato para ganar en octubre del 2015, mal que les pese a todos los que razonablemente desconfían del compromiso de Scioli con la continuidad y profundización del «modelo». El hecho de que haya impuesto como compañero de fórmula al «Chino» Zanini, un leal sin ambages, pone en evidencia que el bonaerense tampoco era un candidato confiable para el máximo nivel de conducción, como no lo era para los que intentaron disputarle la candidatura a presidente. Durante el tiempo de campaña para las PASO ninguno ahorro gruesas descalificaciones para el bonaerense, incluyendo algunos exabruptos fuera de todo lugar para alguien que, hasta que no se demuestre lo contrario, es un compañero de ruta.

Por su parte el gobernador de Buenos Aires soportó como un señorito inglés todas las presiones y acusaciones, manteniéndose con los pies dentro del plato y desmintiendo a algunos analistas que hace unos meses pronosticaban su pase a otros espacios supuestamente más afines ideológicamente. Le sobró inteligencia para comprender que fuera del FPV sus acciones no valían nada. Tampoco para el grupo Clarín que concibió como estrategia construir otro Menem dentro del peronismo. Sin embargo el bonaerense no tuvo más remedio que aceptar las condiciones que CFK le impuso, como indiscutible líder y dueña de los votos del espacio, aun en contra de sus aspiraciones de fortalecer su proyecto personal ganándole al «candidato de Cristina», como confiaran sus enviados a sorprendidos kirchneristas cordobeses unos meses antes.

Esto también demuestra la equivocación de los que pensaban que criticándolo lo estaban «enviando en cuotas al enemigo», muy por el contrario los Rossi, Taiana, Urribarry, Randazzo, sus criticas y el planteo de sus diferencias con Scioli, sumadas a muchas actitudes de la propia presidenta, como cuando defendió a su Ministro del Interior y Transporte ante el ataque de los Fondos Buitres, lo fueron poniendo en caja. Dejó de coquetear con los grupos de poder, cambió el naranja de su campaña por el azul y blanco del FPV y aunque cedió a la frivolidad de Show Match, reafirmo cuantas veces pudo su pertenencia al proyecto.

Muy posiblemente sin estos meses de intensas discusiones y críticas no hubiera habido un Zanini para acompañar a Scioli. Lo que demuestra que haberlo llevado al bonaerense al terreno de demostrar su pertenencia al proyecto, facilitó el operativo de cerco que se completó con listas de diputados y equipo de gobierno, mayoritariamente integradas por leales. Este resultado debiera hacer recapacitar también a quienes descalificaron como una pérdida de tiempo o un desgaste contraproducente la disputa interna y alentaron un cierre con Scioli sin condiciones.

La disputa ideológica y política que se dio en estos meses de campaña entre los precandidatos, reivindica la política, que, vaciada de ideología, convicciones y ambición de poder, queda convertida en un mero acto administrativo y burocrático determinado por las encuestas, o los pseudo científicos vaticinios de las consultoras.

Ya pasó todo. El Kirchnerismo resolvió su formula como nos tiene acostumbrados en estos doce años, con la diferencia de que esta vez la conductora dejó correr a varios como forma de ir actuando sobre la realidad y que ésta le fuera devolviendo señales que le permitieran tomar la decisión más adecuada. Ahora solo queda a la militancia agachar la cabeza y militarla con la convicción de que cualquier otra opción es trabajar para la derecha que aspira a resetear este país para volverlo a los noventa.

Lo mejor es enemigo de lo bueno. La Falacia del Nirvana, enunciada por Voltaire y repetida muchas veces por Perón, parece resurgir con mucha fuerza en estos tiempos en Latinoamérica como paño frio a las pasiones y las aceleradas aspiraciones de cambio de los sectores populares. De todas maneras aun con contratiempos, con idas y vueltas, con duras confrontaciones, lo hecho en estos años y el sedimento dejado en la conciencia popular, hará muy difícil la vuelta atrás y constituye una formidable base para seguir alimentando la esperanza de conquistar la sociedad justa y solidaria a la que aspiramos.

Alberto Hernández

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El chiquero de la política.-

Existen muchas definiciones de Política. Desde Aristóteles, pasando por Platón, Weber, Maquiavelo, Gramschi y otros más acá, salvando sus diferencias, todas le atribuyen 205103_img_1además de su foco en el poder, un fin trascendente y la búsqueda del bien común. Como sustrato de esa concepción está la ideología, es decir la concepción sobre las relaciones sociales y económicas que orientan la política a defender un interés de clase u otro y la consiguiente dinámica de la economía y el papel del Estado. Pero una de las más difundida popularmente, atribuida a Maquiavelo, es que la política es “el arte de lo posible”. Formulada inicialmente como el imperativo de considerar las correlaciones de fuerzas y los intereses en pugna a la hora de plantearse acciones transformadoras, devino con el tiempo, trivializada, en una idea que denota conformismo, impotencia o la mera justificación de porqué solo se puede ser un administrador del capitalismo, ya que lo posible está determinado por lo que mandan los poderes fácticos, las trabas burocráticas o el sentido común del sistema. O lo que es lo mismo, la realidad, como escenario de la acción política es el marco del sistema capitalista y por lo tanto su lógica inmodificable. En ese sentido es que es válido recuperar aquélla consigna del Mayo Francés que decía:»seamos realistas, exijamos lo imposible» entendiendo que no hay cambios posibles si no se transgreden los límites que impone el sistema.
Pero esta concepción de la política de rodillas, con minúsculas, rueda cuesta abajo a la degradación total cuando lo posible implica la financiación de la actividad a través de la corrupción, la profesionalización que convierte a los políticos en miembros de una casta burocrática que se justifica a sí misma, el beneficio personal, el transfuguismo ideológico por el que se arroja al cesto de los residuos las viejas convicciones en aras del poder y el reemplazo del debate de ideas y propuestas, por el marketing y su conversión en un articulo de consumo. Obviamente que esa metamorfosis de la política, no es neutra, conlleva la ideología del sistema que la sostiene porque le es útil.
En ese tobogán hacia el chiquero de la política hay varios ejemplos patéticos y vergonzantes, aunque sus responsables ni siquiera se pongan colorados. Revolcándose en ese barro y como miembros de esa piara, podemos mencionar varios a nivel nacional y provincial, pero los que se han llevado los laureles son los que están «juntos por Córdoba» aunque uno sospecha que están juntos por sus intereses o negocios.
La tríada Aguad-Baldassi-Juez que pretende disputar el máximo poder provincial, es un rejunte que destila un hedor tal que debería alertar a los honestos ciudadanos cordobeses que desean un cambio en su calidad de vida. Basta con repasar algunas de las imputaciones que se hicieron antes de confluir.
El propio Luis Juez, que una vez se plantó como una opción al `partido único cordobés y que después dilapidó la esperanza suscitada con su oportunismo y ambición personal, trató a Macri de «nabo» y a Aguad le enrostró que la gestión de Mestre al frente del gobierno provincial donde él fue funcionario cerró escuelas, reprimió a trabajadores, les quitó el 15% a los jubilados y que él, amigo de los militares y particularmente de Luciano Benjamin Menéndez protegió a un torturador como el Tucán Yanicelli.
Pero el prontuario de Aguad no termina aquí: fue demandado por hacer desaparecer 60 millones de dolares del municipio de Corrientes y se salvó de la cárcel no por ser inocente sino por la prescripción de la causa. Representa a un radicalismo que junto a Sanz y siguiendo el derrotero del Angelocismo, abjuraron de los ideales Yrigoyenistas, para abrazar el pragmatismo vacío de contenido y la política como acción gerencial al servicio del sistema. Ni siquiera dejaron a salvo la proverbial honestidad radical de la cual hicieron gala Sabattini, Del Castillo o Illía.
Y si algo faltaba para echar por tierra cualquier atisbo de dignidad y contenido político fue la imposición del dueño de ese engendro, por el asesoramiento marketinero de Durán Barba, del Manual de Campaña estilo PRO para uniformar actitudes y discursos de los candidatos y que entre otras cosas recomienda no hablar de política porque la gente no entiende.
Un personaje nefasto y reaccionario como Aguad, un soplapito que es solo un alcahuete del mayor y mas nítido representante de la derecha argentina como Mauricio Macri y un devaluado Luis Juez al que abandonaron casi todos los mejores cuadros de que disponía en el Frente Cívico y que solo aspira a salvarse, constituyen una de las fuerzas con posibilidades de disputar el gobierno de la provincia el próximo 5 de julio.
El pueblo de Córdoba nos salve de embarrarnos en ese chiquero o cualquier otro.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea de Cruz del Eje junio 2015

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“Córdoba Podemos”, un añejo ron de doce años *

11155062_10153193477408788_1896051184654190906_o Finalmente, como un fino ron, pasaron 12 años para poder degustar el sabor de tener un candidato propio que represente en Córdoba la impronta transformadora que el Kirchnerismo ha impuesto en el vasto territorio nacional.

La decisión de Acastello, bendición del Gobierno Nacional mediante, de dar la disputa por la gobernación de Córdoba sin repetir alianzas cuestionadas por muchos sectores del Kirchnerismo cordobés y que a la fecha le ha impedido mostrar alguna posición de poder en el ámbito provincial, establece un antes y un después e inaugura -como exageradamente la calificaron algunos observadores- una etapa histórica.

Obviamente que la candidatura de Acastello no termina de ahuyentar las desconfianzas de los que tienen llagado el paladar de tanto deglutir sapos ya que como hombre del PJ no ha dado ese paso sin previamente haber agotado de mil formas y caminos, las posibilidades de algún arreglo que le permitiera competir en la interna o integrar una formula pejotista. Finalmente hay quienes dudan respecto del grado de participación que DLS haya tenido en esta decisión y de los compromisos asumidos con él como consecuencia de un cierre de las internas que dejó muchos heridos.

Pero todo esto sería un dato menor habida cuenta de que lo distintivo del Kirchnerismo ha sido construir su fuerza política sobre la base del PJ sin descartar a ninguno que, por menos convencido del derrotero del Gobierno Nacional o aun enfrentados, le suman su aporte de votos por ese reflejo de ubicarse por donde pasa el eje del poder. Sobran los ejemplos de caudillos provinciales o referentes locales que adhieren incondicionalmente, seguramente por los buenos negocios políticos que hacen en función de ese posicionamiento, pero que dejan muchas dudas a la hora de manifestar su convicción por las políticas locales o internacionales del gobierno nacional. Para muestra basta recordar aquel episodio que involucró nada menos que a Capitanich, cuando como gobernador del Chaco, tuvo un “desliz ideológico”firmando un acuerdo con el comando sur de los EEUU para instalar un “Centro de Observaciones y Almacenamiento” en su territorio y que finalmente fue abortado por la propia presidenta.

Esta linea de construcción política, ha concluido en córdoba en casi todas las elecciones desde el 2003 hasta la fecha con negociaciones con el PJ y sin ninguna intención de construir una fuerza propia. En el 2011 a pocos días de ganar DLS holgadamente la provincia el PJ bajó su lista de diputados nacionales y triunfó el Kirchnerismo que no había presentado batalla para la gobernación. La única esperanza -luego frustrada- para finalmente afirmar un espacio K en la provincia la constituyó en 2013 el armado para las elecciones legislativas de la lista encabezada por la ex Rectora de la U.N.C. Carolina Scotto, que instaló un respetable piso del 15% para empezar a pensar en la posibilidad de pelear en algún momento la provincia.

La inexplicable renuncia de la flamante legisladora y referente de un vasto espacio del universo K, sumió en la incertidumbre y la dispersión a todos los adherentes al proyecto y cada agrupación en este tiempo consolidó su estilo de “cada uno con su padrino y cada uno con su negocio”. Son varios los que ahora tienen que desandar camino recorrido y deshacer acuerdos a distinto nivel con el PJ.

En ese sentido en la reunión que el entronizado candidato por el Kirchnerismo llevó a cabo el lunes pasado en un hotel de la Capital Provincial, con los principales referentes del espacio, dejó en claro que tiene todo el apoyo de CFK, que él va a resolver en Córdoba y que no quiere que nadie haga el camino hasta Buenos Aires a buscar recomendaciones ni padrinos. Como manda el peronismo, el líder conduce y todos se disciplinan. La segunda cosa que dejó en claro es que el FPV no alcanza para pelear con éxito la provincia y que es necesario convocar a otros sectores para integrar una alianza más amplia en el marco de lo que denominó “Córdoba Podemos”.

El club Hindú fue el escenario de lanzamiento de la propuesta en el marco de la convocatoria a varios miles de militantes con la consigna de cubrir cada metro de territorio llevando la idea del cambio, de la mano del espejo del vigoroso crecimiento y excelente gestión de Villa María.

No es ajena a la irrupción de esta posibilidad la afirmación del marco ideológico del proyecto nacional, que de la mano – mejor dicho de la palabra- de la propia presidenta y de la acción de gobierno, ha demarcado a todos, poniendo en caja a algunos “distraídos”, los límites para estar adentro o estar afuera, dibujando lo que algunos llamaron una “carta de navegación”.

Hubo que esperar, apelar a la paciencia, calmar ansiedades; como un buen Ron añejo recién después de 12 años el Kirchnerismo puede degustar en la provincia el sabor de tener una alternativa propia y motivos autóctonos para entusiasmarse y militar sin retaceos.-

Alberto Hernández

*Escrito para «La Idea» de Cruz del Eje y autorizada su reproducción por sus editores

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Declaracion y resoluciones del plenario:

La ciudad de Córdoba va deslizándose barranca abajo y con ello el nivel de vida de sus ciudadanos.

Más endeudamiento, tarifazos, impuestazos, peores servicios y ausencia del estado municipal. Ya no quedan barrios que no estén inundados por los líquidos cloacales, la mugre nos tapa por el deficiente servicio de recolección de residuos, elevando el problema sanitario y aInvitación Encuentrombiental a la enésima potencia; la privatización de Crese, al igual que la del transporte hace padecer a los usuarios víctimas de un servicio caro e ineficiente; calles plagadas de baches y oscuras, el tránsito imposible; deficientes servicios de salud que afectan a los sectores más humildes. Esta decadencia la comprobamos a diario los cordobeses.

Mientras tanto hay quienes siguen haciendo grandes negocios en la ciudad, especulando con la tierra y con la vivienda a costa de los que son expropiados de ese derecho. Acceder a un techo se ha convertido en un imposible. Todo es “negocio” para esta administración, por eso privatizó la Tamse y la CRESE, más baratas y eficientes, para cambiarlas por un sistema deplorable que prestan los “amigos”.

El intendente interpreta desde su neoliberalismo que gobernar la ciudad es administrar los negocios privados y favorecer las condiciones para su libre desarrollo, por eso le pareció natural aceptar la invitación de ERSA a su fiestecita. Y como si faltara algo más el tufillo de corrupción, las sospechas de vinculaciones con el narcotráfico, con las maniobras financieras y otros negocios, sueltan un hedor ya imposible de seguir soportando.

Además de neoliberales, han demostrado que también son inútiles.

Córdoba necesita un cambio y no solo de intendente sino de paradigma de gestión. El derecho a la ciudad debe ser para todos y no solo para algunos privilegiados. Poner a la inclusion como prioridad y principal objetivo es lo que la impronta de la hora exige para sumar la ciudad al ritmo de los cambios que se están operando en el país y en latinoamérica. Recuperar el rol del estado como regulador de los conflictos sociales y la puja de intereses, proveedor de servicios público eficientes, defensor de la cultura y la identidad de la ciudad y sus barrios tradicionales, protagonista en el empeño de los sectores populares por el acceso a la tierra y la vivienda, garante de la salud de sus ciudadanos.

Un estado participativo con una sociedad movilizada.

Lamentablemente hay que esperar un año largo para desplazar a esta banda de aventureros del poder municipal. Nos queda en este tiempo una tarea insoslayable: reunir a todo el espacio kirchnerista y a todos los cordobeses, honestos, comprometidos con su ciudad, para darle forma a una fuerza capaz de disputar el gobierno de la ciudad en serio. Convocatoria de unidad no solo de los que están identificados con el gobierno nacional, porque con eso no alcanza, sino a todos los que dan muestras de rebeldia, que hacen visibles los problemas, y piden y proponen soluciones.

Estamos en una emergencia histórica y no pueden ponerse en el medio mezquindades, ni apetencias personales o sectoriales.

Por eso convocamos, desde este plenario a ordenar y organizar la rebeldía ciudadana, para que desde las calles, desde la protesta y la formulación de propuestas, no solo resistamos a la debacle sino que vayamos por más: por un gobierno municipal nacional y popular

Por estas consideraciones el plenario de organizaciones kirchneristas y movimientos sociales resuelve:

1)Dejar constituido el Encuentro por una Córdoba Inclusiva con la finalidad de avanzar en el tratamiento y propuestas de los problemas de la ciudad y darle forma a una alternativa 10623111_684311861659245_3367502930070286904_npolítica para disputar la Municipalidad en el 2015.

2)Convocar a todo el espacio del Kirchnerismo de la capital a esta iniciativa, a enriquecerla proponiendo alternativas que coadyuven a los objetivos aquí planteados.
3)Convocar a las organizaciones barriales, sociales y ciudadanos con aspiraciones de cambio a ser parte activa de esta propuesta.

4)Poner en marcha una Comisión de Seguimiento y grupos de trabajos que se avoquen a profundizar en los aspectos específicos.

5)Colaborar, promover y apoyar acciones de resistencia que sirvan para hace visibles los problemas que se sufren a diario en la ciudad y forzar respuestas por parte de la gestión municipal.

6)Cuantificar los perjuicios que está sufriendo la ciudadanía por el colapso de los servicios en materia de salud y bienestar y los probables hechos de corrupción e incumplimiento de las funciones, y promover acciones penales contra el Intendente Ramón Mestre por la posible comisión de delitos.

Encuentro por una Córdoba Inclusiva

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Ayer me encontré con un amigo de la escuela primaria con el que solíamos pasar muchas tardes en su casa paterna de la calle 9 de julio al 800 y entre tantos recuerdos que se hicieron presentes, le pregunté sobre que había sido de esa hermosa casona colonial, con dos patios, galería, vitrales que a mi me fascinaba.

-La demolieron para hacer un salón de ventas – me contestó.

Así ha venido pasando en casi todos los barrios desde hace varios años, cambiando totalmente la fisonomía de la ciudad, demoliendo muchos iconos y referencias culturales y afectivas para los cordobeses.

El Foro para la defensa del patrimonio cultural de Córdoba, ha denunciado que “el 40 % de los inmuebles patrimoniales de Nueva Córdoba, Centro, General Paz y Alta Córdoba desapareció en los últimos 20 años” y en los últimos 10 años “ fueron demolidas el 30 % de las viviendas para hacer edificios y lograr mayor rentabilidad”

Cuando demolieron la Casa de las Tejas, nos preguntábamos el porque de tanta premura-aunque se sabía que tenía fines electorales- y si bien, desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico- esto es desde una mirada técnica- había muchas opiniones favorables en función de lo proyectado ya que iba a agilizar el tránsito y valorizar la zona, el bien estaba calificado en la ordenanza 11.190 como un bien que tiene “valor social, de identidad”. Está claro que el valor social y la identidad de una ciudad, de un barrio, de una comunidad es un concepto subalterno frente a los que mueven las inversiones y la planificación, prohijadas por las decisiones políticas de los gobiernos locales. Esta sociedad entre el Estado Municipal y los inversores privados no es de ahora, pero se ha agudizado en los últimos años en el mundo y en Córdoba particularmente desde la asunción de Mestre Jr.

Euromayor está construyendo un complejo sobre el cadáver de la Cervecería Córdoba, sobre la historia laburante de sus obreros y con el aplastamiento de su resistencia. Un complejo para sectores de altos ingresos, con más de 1000 departamentos y 830 cocheras, servicio de vigilancia permanente, locales comerciales, oficina, museo, etc. Es un emprendimiento de alto impacto en ese barrio tradicional. No solo por el valor simbólico y cultural destruido sino por las modificaciones que introducirá en su entorno: miles de vehículos más transitando por la zona y con ello más contaminación ambiental, miles de personas más, más producción de basura, aumento del precio de la tierra con la consiguiente emigración de antiguos pobladores a las periferias, cambios de hábitos y costumbres. A una cuadra de la cancha de Belgrano ¿qué tiempo pasará para intentar erradicarla y evitar los tumultos y las muchedumbres futboleras? Sin ponerse en contra del progreso, son cuestiones que deben ser debatidas por los habitantes de Córdoba y más por los afectados que tienen derecho a hacerse oír por los organismos públicos. El derecho a la ciudad, no solo implica el acceso universal a los servicios y a los bienes públicos y a una adecuada calidad de vida, sino también la posibilidad de pensar la ciudad que queremos, a ser protagonistas a la hora de decidir el rumbo de su desarrollo. Hoy esto no ocurre y las decisiones son tomadas por los dueños del capital, por los que canalizan las inversiones rentísticas, por los que en definitiva hacen negocios con la ciudad y por el poder administrador, municipal y provincial que ponen el eje de sus gestiones en el fomento y sostén de los negocios privados.

Y este es un ejemplo. Ahí está también el emprendimiento de Eurnekian en el predio del ex Batallón 141, que al finalizar la gestión de Juez, declaramos área verde. Las 4000 viviendas que se agregan, con sus autos y demandas de servicios representa un impacto ambiental que no podemos mensurar pero que lo vamos a sufrir los cordobeses. Y los innumerables barrios cerrados con todos los servicios (algunos de los cuales no pagan impuestos porque figuran como baldíos) que fragmentan geográfica y socialmente la ciudad. El grueso de las inversiones inmobiliarias se han canalizado hacia proyectos rentísticos, especulativos y no a resolver el déficit de vivienda. Esto significa que la lógica de crecimiento de la ciudad, es la del capital que busca maximizar la ganancia, concentrando la riqueza y aumentando la explotación de los trabajadores por la vía de la desposesión. Desposesion de la tierra, del empleo, de los bienes culturales, de la identidad, del acceso a los bienes públicos; en definitiva del derecho a la ciudad que parece reservado a los dueños del capital.

El sábado 26 de julio en el marco del Plenario de la Militancia Kirchnerista de Córdoba, y exponiendo en la comisión de Desarrollo Local, el Secretario de Municipalidades de la Nación, Lic. Ignacio Lamothe, sentenció que no puede plantearse el desarrollo local por fuera de la suerte que corra el proyecto nacional y popular y que es necesario abandonar el cortoplacismo y empezar a planificar la ciudad.

Es verdad que las políticas macroeconómicas establecen un marco, una lógica de la que es difícil sustraerse, pero no quiere decir que no se pueda hacer nada desde la capacidad de lucha y organización de la ciudadanía que se resiste a ser desposeída por los dueños de la plata y de las decisiones administrativas. Con decir que todos los cambios operados en nuestro país con el Kirchnerismo en el poder, avanzando en equidad, con una mayor presencia del Estado y recortando el poder las clases dominantes, no ha bastado para cambiar la lógica de los desarrollos locales, que dependen de sus propias fuerzas puestas en movimiento. Esa es la realidad de la ciudad de Córdoba, que parece caminar a contramano de los cambios nacionales. Las políticas neoliberales, las concepciones gerenciales y privatistas le han dado todo el poder a los especuladores urbanos que son los verdaderos planificadores de la ciudad.
Planificar la ciudad como recomienda el funcionario nacional, implica tener en claro que la ciudad es un campo de disputa entre estas fuerzas sociales por la apropiación de los bienes públicos y la ampliación de los bienes comunes. Eso implica para un gobierno nacional y popular que debe situarse en el campo de los que hasta aquí vienen siendo perdedores en esta puja, empoderarlos, armarlos frente al capital, generar condiciones para construir ciudadanía, que implica hacer efectivo el derecho a la ciudad para todos.

La ciudad que queremos, que nos permita desarrollar nuestra vida satisfactoriamente y también la de las demás generaciones, debe ser pensada, soñada, y planificada con la participación democrática de todos, objetivo que no va a ser un regalo por el mero hecho de acceder al control del aparato administrativo, requiere como condición del aporte rebelde de los movimientos sociales.

Alberto Hernández

Concejal MC

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matices-1resaltadoEstando en campaña en 2011, como precandidato a intendente, la excelente revista Matices, me hizo una nota y entre otras cosas me preguntó sobre lo peor que podía pasarle a Córdoba. Mi respuesta fue: “ Que gane Mestre o que Juez invente otro candidato”.

Ganó Mestre y pasó lo peor, aunque no me imaginaba cuanto más lo iba a ser.

En aquel momento mi respuesta se basaba en la comprensión de que la UCR – y sobre todo la de Córdoba-, alejada desde hace tiempo de aquella declaración de Avellaneda, hizo un viraje permanente – salvo un breve interregno de coqueteo Alfonsinista con la internacional socialista – hacia un neo Alvearismo que es, ni más ni menos que neoliberalismo sin vueltas, mal que les pese a algunos Yrigoyenistas que todavía quedan en el más que centenario partido. Esta certeza se fue afirmando a partir de las declaraciones del joven Mestre y de sus promesas electorales de “orden”, “firmeza” y privatizaciones por doquier.

Cuando se piensa que la actividad privada y la economía de mercado son el motor del desarrollo y del progreso de todos, se concibe al Estado como esencial generador de ese clima de negocios y por ende de promotor de la actividad privada; la consecuencia principal es llevarlo a una situación de subsidiariedad y desentendimiento de la intervención en la economía y de la prestación directa de servicios susceptibles de convertirse en buenos negocios para particulares, tales como, en el caso del municipio, el transporte o la recolección de residuos entre otros.

Mestre, en cumplimiento de sus promesas electorales, privatizó la recolección de residuos, liquidando la CRESE y reemplazándola por concesiones más onerosas que no han demostrado mejorar el buen servicio que prestaba la empresa municipal, o el sistema de transporte, liquidando también la TAMSE que hacía los recorridos que ninguna privada quería hacer por no ser rentables – esa es la sustancia y el valor agregado de las empresas del Estado- y poniendo en marcha otro que hasta la fecha sigue promoviendo duros reclamos de vecinos, sobre todo los de los barrios mas humildes y alejados que se han quedado sin el transporte que antes cubría el anterior sistema y en buena medida la empresa estatal.

Pero fue mucho más allá porque concibiendo al estado municipal como un socio insustituible de los negocios privados, adoptó la lógica gerencial de las sociedades comerciales incursionando inclusive en las inversiones financieras. Al sentir que el Municipio es parte del mundo de los negocios, a Ramón y sus funcionarios les ha parecido absolutamente natural que ERSA los invitara a su fiesta y les pagara los gastos, no podían de ninguna manera observar nada malo en ello. Tampoco al arriesgar dineros públicos en la mesa de dinero de la malograda CBI.

Cuando pensaba que lo peor que podía pasarle a la ciudad es que ganara el Radicalismo, me basaba en el hecho de que el nudo del pensamiento neoliberal es la creencia de que yéndole bien a los privados nos va bien a todos y, como ha quedado larga y dolorosamente demostrado en los 90, solo les va bien a los dueños de la plata, quedando la mayoría de la población excluida de derechos y de la riqueza generada.

El gran teórico marxista francés, Enri Lefebvre por los años sesenta y posteriormente el célebre geógrafo Inglés David Harvey elaboraron y actualizaron respectivamente la idea del “derecho a la ciudad” a partir de la constatación de que la lucha entre el capital y el trabajo o lo que es lo mismo la distribución de la riqueza, ha adquirido definitivamente dimensión urbana y es en las ciudades donde principalmente ese conflicto se presenta. El dominio fáctico del capital con la aquiescencia y complicidad de las administraciones locales que, como la de Ramón Mestre, adhiere a concepciones neoliberales, permite y coadyuva a que prosperen los negocios, fundamentalmente los inmobiliarios y a su ritmo y voluntad se va diseñando la ciudad: proliferan los guetos para ricos y pobres, se acrecienta el valor de la tierra desplazando a los grupos de menores ingresos a la periferia, con menores servicios y menores derechos, se deteriora la salud pública y se contamina el ambiente. Lo único que se democratiza es el pago de impuestos. Todo es negocio. Todo se compra y se vende. Los que no tienen poder de lobby no tienen el derecho a opinar y menos decidir sobre la ciudad que quieren para ellos y sus hijos; la planificación urbana es un privilegio de pocos. Y si no que lo digan los vecinos de la Rafael Nuñez a los que nadie consultó si querían que les sacaran los árboles que hace años forman parte de su paisaje, del estilo de su barrio y su propio bienestar en nombre de un dudoso nuevo servicio de transporte.

Esta concepción se ubica en las antípodas de la nuestra que pone el eje en el “derecho a la ciudad” que cada habitante tiene para desarrollar una vida plena, en un ámbito integrado y democrático. Por todo esto nuestra certeza de lo mal que nos iba a ir con el actual intendente

Pero todo fue peor. Luis Juez supo decir que “para tapar baches no hace falta ideología” y en eso- solo en eso- tenía razón. Hay que tener un poco de sentido común, hacer las inversiones necesarias, tener un poco de sensibilidad social y querer conservar el capital político. Mestre Jr., como yo decía en aquella campaña, en otro artículo es “…un peligro para la ciudad porque no tiene ni idea” “ no va a conseguir (…)para decepción de sus votantes y el padecimiento de todos, (…)hacer funcionar el aparato administrativo”. Solo prometía “orden”, “firmeza” y privatizaciones.

Si orden quería decir que la ciudad funcionara, a mas de dos años de gestión nada funciona: las calles reproducen fielmente el paisaje lunar para la tortura de los automovilistas; los semáforos no funcionan, o peor, en las encrucijada andan unos y no los otros; la oscuridad reina en los barrios y en muchas calles céntricas; el hedor cloacal es parte de los aromas urbanos casi en todos los barrios y fuente de insalubridad especialmente para los niños; el nuevo sistema de transporte deja mucho que desear al igual que la recolección de residuos; los servicios administrativos municipales viven paralizados por los conflictos, particularmente los mas sensibles como la salud y para mejor los funcionarios y hasta el mismo intendente son sospechados de corrupción y violación de las más elementales normas éticas.

El único orden que existe es una consigna pintada con inmensas letras en carteles igualmente gigantes colocados por toda la ciudad y prepotentemente en las plazas donde dice que las arreglaron. Se supone que terminaron la obra y que no tienen mas sentido pero siguen ahí clavaditos nomás, obstaculizando la vista y afeando los lugares públicos. Cuando uno ve eso piensa que algún funcionario seguramente hace negocios con esos mamotretos.

“He recibido el mensaje” dijo el intendente en una suerte de reconocimiento de su falta de idoneidad para gobernar la ciudad y como muestra de que todo va a mejorar para felicidad de los cordobeses, llevó a cabo un cambio total de gabinete.

Probablemente y a la luz de la experiencia estos traten de no cometer los mismos “errores” que sus antecesores o por lo menos que ningún Méndez se los ponga en evidencia. Aunque ya se perdió más de la mitad del período de gestión, seguramente algunas cosas empiecen a funcionar, pero la ideología, eso que parece abstracto e inútil y que se pone en evidencia cuando se decide a quien servir desde el Estado, no se cambia por más que pongan a los más vivos y aun capaces en las secretarías.

Van a seguir gobernando especialmente para los dueños del capital, que es a quienes defienden desde hace bastante tiempo, y condenando a los ciudadanos de a pie a sufrir la ciudad y vivir cada vez peor.

Alberto Hernández

 

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La tan mentada reforma del sistema de transporte, que está poniendo en marcha el Gobierno Municipal de Mestre, solo es una pretendida respuesta técnica que puede mejorar o no el servicio para todos los cordobeses, pero no cambia su concepción de fondo: el transporte como negocio y no como derecho de los ciudadanos y nervio esencial para el funcionamiento de la ciudad. Por eso debe mantenerse a boletazo limpio impactando fuertemente en el bolsillo de los cordobeses, sobre todo de los que menos tienen.
Visto como negocio, el problema del transporte siempre va a depender de la rentabilidad de las empresas que lo integran y, como se sabe, dentro del capitalismo, se pretende que cada vez sea mayor. Y para eso debe aumentarse el precio del boleto y/o los subsidios. Desde el punto de vista neoliberal, que sustenta las políticas de esta gestión municipal, el Estado se concibe como un gestor de negocios y subsidiario de la actividad privada y el mercado, por eso apuesta (independientemente de si hay corrupción o no) a la supuesta mayor eficacia y menor costo para el erario público de la empresa privada (afirmación falaz, desmentida totalmente por la privatización de CRESE que elevó el costo del servicio y lo empeoró). En esa lógica los usuarios del transporte asumen el rol de clientes que con el pago del servicio lo deben hacer sustentable y el estado concurre a garantizar la rentabilidad en cuanto el impacto social no permite aumentar el boleto en la forma en que lo determina la ecuación de costos.

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