La unidad posible y necesaria para volver

El legislador Ricardo Vissani saltó del Bloque de Córdoba Podemos al de Unión por Córdoba y desató una andanada de críticas, condenas y maldiciones de casi todo el arco del Kirchnerismo cordobés. Y no es para menos porque no está bien hacer eso sin por lo menos consultar o sondear lo que opinan los que depositaron su confianza en él para cumplir un rol de oposición. No procede tampoco hacer un carnicería o condenarlo a la hoguera en nombre de un Kirchnerismo que no tiene existencia orgánica en Córdoba. Por empezar se alejó del bloque Córdoba Podemos, que es la resultante de un armado electoral sui generis que lideró, el hoy en la picota, Eduardo Acastello, quien inmediatamente lo dejó navegando al garete. No es comparable al bloque del FPV a nivel nacional ni este suceso con la deserción del grupo de diputados para formar el bloque del PJ. El armado político y las fidelidades de sus dirigentes a alguna orgánica requiere reconocer la complejidad de la situación política de Córdoba y la necesidad de que los distintos espacios hagan un proceso de autocrítica ya que la última expresión electoral del FPV fue lastimosa. A partir de esa realidad y del nuevo contexto nacional es necesario barajar y dar de nuevo, abrir paso a la humildad, al reconocimiento de errores y no expulsar a nadie a no ser que se pase ostensiblemente al campo del enemigo, esto es avalar políticas e impulsar acciones que vayan en contra de los intereses populares, de la soberanía

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“Yo no miento”, dijo Schiaretti con énfasis en su discurso inaugural de las sesiones de la Legislatura de este año y volvió repetir: “yo no miento, soy transparente”. En un acto reflejo, seguramente por la sufrida experiencia que un elector tiene en este país (y seguramente en todos), lejos de creerle, uno piensa todo lo contrario. Cuando uno tiene necesidad de afirmar tal cosa, que debiera ser un hecho natural y propio de la conducta de cualquier persona y mucho más de un político, es porque necesita convencer a un auditorio que no le cree. Y no es para menos porque con las primeras medidas de gobierno, ya echó por tierra lo que afirmó, o por lo menos ocultó (que es una forma de mentir) durante la campaña. Prometió mejorar la situación de los jubilados, derogando la ley que establecía el diferimento por seis meses del pago de los aumentos correspondientes a sus salarios y cumplió, pero le adosó la reforma del cálculo del haber -algo que ocultó en la campaña- con lo que licuó con creces esa mejora y redujo el salario de los jubilados actuales y los por venir. Mintió con los jubilados. Y podríamos agregar algunas mentiras más, viejas y nuevas.

Pero la mentira, esto es, hacer lo contrario de lo que se prometió o lo que calculadamente no se dijo y luego se hace, es la tónica general de la política de este pais amarillo que se inauguró en diciembre del 2015. Y Córdoba, que le dio abrumadoramente el triunfo a Macri, se encolumnó en esa lógica de la mentira para esconder lo inconfesable: las políticas de ajuste y las garantías

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“El peronismo será revolucionario o no será nada” Eva Duarte de Perón.

Eso pareció bramar la plaza del 9 de diciembre. Nunca en la historia de nuestro país y parece que no hay antecedentes en el mundo, un gobierno se fue despedido tan mult

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itudinaria y fervorosamente. Nunca se vio tanto amor, tanta tristeza y tanto agradecimiento hacia una mujer que forjó un liderazgo del movimiento nacional y popular, con aciertos y errores, pero con inquebrantables convicciones, que llegó al corazón de, al menos, la mitad de los argentinos. Fue un momento fundacional. Un nuevo 17 de octubre. La derrota electoral operó como un catalizador de la voluntad transformadora de un movimiento que parece haber potenciado sus energías y su vocación de lucha para volver – como dijo Moreno en 678 – a protagonizar otra década ganada. Algo similar e igualmente inédito fue lo que ocurrió con la convocatoria de Kicillof a Parque Centenario. ¡miles de personas a escuchar – no a un líder religioso, ni a una banda de música – a un ex ministro de economía!.

La vitalidad de este movimiento se está viendo en las calles y plazas de todo el país; pasados los primeros momentos de bronca, ya se empieza a pensar en lo que hay que hacer para volver y con más fuerza.

Es momento de repasar lo actuado en estos doce años y ver adonde estuvieron los errores y las debilidades que llevaron a la derrota electoral (las virtudes y aciertos podríamos repasarlas de memoria). En una excelente entrevista, Máximo Kirchner

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desempleados amarillosYegua, asesina, dictadora, emperadora, corrupta, soberbia, bipolar, antidemocrática. ¡cometió el sacrilegio de abrir una grieta en el pais y dividir a las familias argentinas!¡Qué no ha dicho la oposición, y repicado los medios hegemónicos, de la presidenta de los argentinos, en todos estos años!. ¡Qué no han dicho ni denunciado de sus funcionarios!

La entente de medios hegemónicos acostumbrados a decidir la suerte de los gobiernos, sectores recalcitrantes de la justicia (donde también jugó en ocasiones la propia Corte Suprema) y actores económicos concentrados, pergeñaron acciones destituyentes, campañas de difamación y mentiras que pondrían colorado al propio Goebbels. Los más de doscientos medios del grupo Clarín, y sus periodistas estrellas entre los que brillaron con luz propia Jorge Lanata y el inefable Mario Pereyra y su Cadena 3 en Córdoba, fueron los que taladraron el cerebro de los argentinos construyendo un sentido común en amplios sectores de la población, sobre todo en las capas medias, que legitimaba la visión de país que las clases dominantes siempre tuvieron desde la Revolución de Mayo hasta nuestros días.

Sería interminable enumerar las operaciones y campañas que se montaron desde los sectores de poder a través de los medios, acicateando a los ciudadanos de a pie, muchos de los cuales ganaron la calle más de una vez y los espacios domésticos y familiares para vociferar crispados, con los ojos inyectados y la espuma en la boca, el odio más abyecto hacia un gobierno que había osado tocar intereses intocables para ese sentido común, aunque por eso hubieran sido beneficiados. ¡Las cosas que bramaban!

En 2008, durante los ciento veintinueve días que duró el conflicto con el mal llamado “campo”, pero que se trataba de la oligarquía terrateniente -al que por errores propios, el Kirchnerismo también empujó a que se les sumaran los medianos y pequeños productores- y que el gobierno no reprimió (salvo el chiste de llevarlo a cococho a De Angelli por orden judicial), se produjeron pérdidas millonarias para el país, desabastecimientos que empujaron los precios para arriba, quiebras de pequeños comercios, muertes por accidentes provocados por incendios de campo o por el impedimento para circular por las rutas y varias consecuencias más. Estas acciones fueron presentadas por los medios como lucha democrática y patriótica en defensa de los verdaderos valores de la argentinidad, ya que el campo es el “que le da de comer al pais y mueve la economía”. Y eso, como verdad absoluta, repetían como loros taxistas, amas de casa y poligrillos de toda laya que no tenían más tierra que un par de macetas y ni una pizca de los ingresos de los propietarios de campos – casi la mitad arrendadores que no movían un dedo-, beneficiados por la renta a la que da origen el injusto régimen de propiedad de la tierra.

Las retenciones móviles, pretendían ser un mecanismo de transferencia de ingresos y regulador de precios internos que apuntaba a beneficiar directamente a los sectores populares y al proceso de reindustrialización; los medios hegemónicos lo transformaron en un ataque a la propiedad privada y a los más íntimos valores de la nacionalidad. Esto es el comunismo, la dictadura, la yegua genera la división de los argentinos, vienen por nosotros, repetían como loros, taxistas, y los demás que sabemos.

Podríamos seguir con ejemplos en orden de aparición: la política de desendeudamiento, las paritarias y los nuevos derechos, la reestatización de Aerolíneas Argentinas, la eliminación de las AFJP y el mejoramiento de las jubilaciones y los millones de jubilados nuevos, el fútbol para todos, la ley de medios, la declaración de interés publico para el papel de diario, la reforma del BCRA, la expropiación de YPF, la AUH, el plan progresar, el procrear, las cadenas nacionales para informar todo eso y contrarrestar la desinformación de las cadenas nacionales de todos los días de los medios hegemónicos. Hasta la política de DDHH fue estigmatizada y vilipendiada como curro.

Que estatizan una empresa que da pérdidas y aumenta el gasto público, que se estatizó el sistema previsional para hacer negocios con la plata de los jubilados, que la ley de medios y la intervención del Estado en la provisión de papel de diarios es una afrenta a la libertad de prensa, la AUH y los subsidios es para mantener vagos y fomentar el vicio, que las chicas se embarazan para cobrarlos, que nadie invierte en este pais, que no queda otra que pagar lo que dice Griesa, que el memorándum con Irán y la muerte del fiscal Nisman convertían a la presidenta en encubridora y asesina. ¡Todos somos Nisman aunque se haya demostrado que era un corrupto al servicio de los intereses de EEUU e Israel!

Todos los datos duros de la realidad, a pesar de los errores cometidos, lo que no se pudo hacer, y los efectos de la crisis internacional, demuestran que los resultados de esas políticas nos dejan un país sustancialmente mejor y una calidad de vida que no soñábamos tener hace doce años atrás. Sin embargo los taxistas y los que ya sabemos rebuznan: chorros, asesinos, delincuentes, corruptos, antidemocráticos. En este país no se puede vivir.

No es lo que pensaron los miles de científicos que volvieron y otros tantos que llegaron huyendo de las crisis de los países centrales.

Y ganó Macri a pesar de las advertencias sobre los efectos -conocidos y ya padecidos- que las políticas neoliberales pueden llegar a tener en los salarios, las jubilaciones, la equidad social, la soberanía nacional y el despegue de la región. Pero no. Era la campaña del miedo.

Macri integró su gabinete empresarial con tantos procesados y denunciados, y algunos incompetentes confesos, que da vergüenza ajena. Ya comenzó a funcionar la maquinaria neoliberal y se empezaron a sentir los efectos en la inflación, la caída del salario real y los niveles de especulación; ya van a la caza de brujas y no trepidan en violentar la Constitución para afirmar su poder, pero ¡ay! ¡no se los puede criticar!

El Kirchnerismo sigue advirtiendo estas cosas, pero el país amarillo, con cinismo e hipocresía ahora clama porque no se mienta más, que no se meta miedo, que hay que esperar y dejar hacer al nuevo gobierno, que hay que recuperar la paz y la concordia entre los argentinos, que se permita que la gente sea feliz.

En definitiva: que es necesario tapar la grieta con la alfombra para seguir ocultando ahí abajo toda la mugre del sistema y que reine la paz y la armonía mientras te reparten globitos amarillos.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea (Cruz del Eje-diciembre)

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Parte del Trotskismo y el “progresismo” ha llamado a votar en blanco el 22 de noviembre. Si hacemos una estimación a bulto podemos decir que del casi 6 % de votos obtenidos por este sector y teniendo en cuenta los pronunciamientos de sus dirigentes de cara a la segunda vuelta, supongamos que un 4 % votaría en blanco. Como seguramente va a ser una elección reñida, son votos que podrían definirla si se sumaran positivamente. Por esa razón tiene caso dedicarles estas líneas para debatir con los argumentos que sustentan esa decisión.

¿Ambos candidatos son lo mismo? ¿Da lo mismo para la clase trabajadora y el pueblo que gane uno u otro? Por lo pronto hay que decir que – desde una perspectiva del marxismo vulgar – no tenemos a la vista una opción revolucionaria y, en ese sentido, lo que estaríamos eligiendo es cual de estas dos variantes del capitalismo nos brindan un escenario más propicio para mejorar las correlaciones de fuerza en favor del movimiento obrero y popular. Lo que no es poco y es fundamental en el marco de un capitalismo que ha demostrado su fortaleza en el medio de una crisis superior a la del treinta y aunque todavía persiste, en el mundo no ha surgido la fuerza capaz de aprovecharla en un sentido “revolucionario”. Como decía Fidel en la Conferencia Sindical de la Deuda Externa, llevada a cabo en La Habana en 1985 pero que viene como anillo al dedo a la situación que se plantea hoy: “la mujer está embarazada, se sabe que ya va a venir el hijo, pero no aparecen los parteros”. Esto es, como se sabe, que no basta que el capitalismo esté en crisis, es necesario que en los trabajadores haya decantado la idea del cambio revolucionario -conciencia para sí – y si pensamos que tal cambio debe hacerse en democracia, que exista el partido que represente ese cambio. Está claro que en el mundo y más en nuestro país estamos lejos de que lo sean – y no es un comentario peyorativo sino un dato de la realidad -el Trotskismo o el “progresismo”, por el contrario sigue siendo el Peronismo, y mucho más después de esta década de Kirchnerismo, la fuerza con mayor capacidad de dinamizar la energía social.

De lo que se deprende de las declaraciones y promesas de campaña, pero sobre todo por los antecedentes que cada candidato expone, está claro que no son lo mismo. Scioli es parte de un proyecto que ha llevado en estos doce años de gobierno. al despegue económico, social y cultural de la Argentina, sacándola del abismo en que la dejó la experiencia neoliberal más salvaje que se haya podido implementar en el mundo. Y, no sin cometer errores, no sin hacer concesiones a sectores de poder , no sin medidas discutibles –siempre considerando las correlaciones de fuerza existentes para poder avanzar más y en que momento-, ha llevado al ascenso social a millones de argentinos, ha recuperado la capacidad de decisión soberana del estado y un sitial de liderazgo en Latinoamérica y el mundo, por haber juzgado el genocidio de los 70, por su vocación de integración bolivariana de la región y su disputa inclaudicable contra la hegemonía del capitalismo salvaje, militarista y especulativo, desde una postura insoslayablemente humanista.

Está claro también, y solamente a un necio se le puede pasar por alto, que más allá de las promesas electorales oportunistas y mentirosas, como parte de una campaña diseñada para cazar incautos, Macri, por sus propias declaraciones y las de los miembros de su futuro equipo de gobierno, por el sesgo de su gobierno en la CABA y por su pertenencia de clase, sus antecedentes empresarios que incluyen el contrabando, la evasión, el vaciamiento y la super explotación de sus trabajadores, representa una vuelta a ese pasado que añoran y alientan los grupos económicos locales e internacionales, el FMI y los EEUU.

El desarrollismo con inclusión de Scioli, versus el imperio del mercado donde gana siempre el más fuerte, que propugna Macri.

Para los que apuestan a cuando peor mejor porque suponen que en una situación de crisis y agudizamiento de la confrontación de clases se dan mejores condiciones para el salto en conciencia y la adhesión de las más amplia masas a las ideas revolucionarias, habría que recordarles que en los 90, la desocupación y la pobreza, desmanteló las organizaciones obreras, liquidó la solidaridad social, lumpenizó a los sectores más humildes y llevó a los ex trabajadores a elementales formas de organización y lucha, como los clubes de trueque, los movimientos piqueteros o de fábricas recuperadas, que, en lugar de reclamar por la caída del sistema, clamaban a gritos por volver a ser explotados como antes. El capitalismo ha demostrado una capacidad asombrosa de adaptación y superación de las crisis, que hacen impensable hoy que es posible que la tortilla se vuelva con el simple recurso del asalto al palacio de invierno y mucho menos pensando en el crecimiento ininterrumpido del caudal electoral de las fuerzas que levantan el socialismo como opción, empeño éste que nada tiene que ver con la dialéctica de la historia y del poder.

Mi teórico marxista preferido de la actualidad, el mexicano Jorge Veraza Urtuzuástegui, reconocido en el 2011 por el gobierno pluricultural de Bolivia por su obra: Reencuentro de Marx con América Latina (que recibió en 2012 el premio “Libertador Simón Bolívar al pensamiento crítico”, otorgado por el gobierno de Venezuela), aporte teórico que, como dijo García Lineras, “ya forma parte de esta revolución”, decía en los ’80, en un artículo donde desarrollaba las tareas de la clase obrera en la etapa de la resistencia al neoliberalismo que “…había que articular positivamente todos los NO, todas las oposiciones”. Y esa es la disyuntiva hoy aunque la situación es cualitativamente diferente, pero la sola posibilidad de volver hacia esa noche negra de la historia, nos obliga a sumar todos los NO contra quien representa ese retroceso. No solo para la Argentina, sino para la región. Para la suerte del Mercosur, de la CELAC, del sueño bolivariano de la Patria Grande que ya está en marcha. No por casualidad Evo Morales, Maduro, Correa, Lula, Mujica, Dilma y el propio Castro, se han pronunciado por el triunfo de Scioli. Saben positivamente que los procesos nacionales emancipadores, penden de un hilo, jaqueados por la derecha internacional y que todos dependen de como se consolide el bloque regional en el rumbo abierto hace una década.

¡A recapacitar votoblanquistas! Después será tarde para arrepentirse.

Alberto Hernández

Publicado en «La Idea» de Cruz del Eje de noviembre

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Soy zurdo y estoy convencido de que el capitalismo es un depredador de la humanidad; que no hay capitalismo bueno y que si alguna vez hay una sociedad donde reine la equidad, será socialista. Algún tipo de socialismo será. También estoy convencido de que en este capitalismo criollo nuestro, estos doce años de Kirchnerismo son lo mejor que le ha pasado a este país desde el 55 hasta la fecha.

Yo nací en 1951. Hace poco más de 64 años, cuando finalizaba el primer gobierno de Perón. Mi primera niñez transcurrió durante el segundo gobierno, cuando ya la crisis se empezó a a hacer sentir, moría Eva y los comandos civiles arreciaban; fracasaba el Segundo plan quinquenal, se producía la masacre de plaza de mayo y finalmente los milicos daban el golpe en setiembre del 55. Mi viejo recién recibido de bioquímico-farmacéutico trataba de abrirse paso en la profesión en Mar del Plata y mi vieja hacía magia para estirar el mango.

Luego vino la fusiladora; la represión a los trabajadores y al movimiento popular, los asesinatos, la cárcel y la tortura. Mi viejo había progresado algo, pero por razones de mi salud debió dejar todo para radicarnos en Córdoba y empezar de nuevo. Con un Fíat Topolino descapotable comenzó a transitar los caminos provinciales vendiendo tisanas y otros productos y también nos dejo un tiempo solos para buscar suerte en Mendoza. Fue 1958, cuando llegó Frondizi. Fueron años duros para parar la olla aunque vivíamos con los abuelos que nos ayudaban. Ya eramos cuatro los hermanos y ahí llegó la quinta. Con Frondizi llegó el desarrollismo y el auto abastecimiento petrolero, pero también el plan CONINTES y Alsogaray. La esperanza progresista duró poco. En 1962 irrumpieron de nuevo los milicos, y quedó el títere de Guido y nosotros radicándonos en Totoral. Mi viejo laburaba de sol a sol con su laboratorio de análisis y farmacia, donde también hacía de veterinario y curandero. Vayan a cobrarle a Don Fulano, nos mandaba y volvíamos con una canasta con, pollo, verduras y frutas pero ni un mango. Si habremos corrido a esconder cosas en las casas de los vecinos para evitar que las embargaran. Hasta a punta de pistola debió correr a un Juez de Paz, que venía con un camión a llevarse todo. Eso si, para comer no nos faltaba nada. Fue cuando subió Illía en 1963, con escaso apoyo, con una democracia recortada por la prohibición del peronismo, pero con convicciones. Se vivió una breve primavera de un gobierno popular, que duró hasta que los dueños de la Argentina dijeron que se estaba propasando e irrumpió Onganía en 1966, con su Revolución Argentina y sus deseos de emperador. Habíamos emigrado hacía un año, de nuevo a Mar del Plata con promesas de laburo para mi viejo más falsas que papel de cuete. Otra vez a empezar y mi viejo laburando de sol a sol sin que se viera un mango. Cuantas veces se habrán quedado sin morfar para que quedara para nosotros. Recuerdo haber ido al colegio con zapatos con la suela desclavada y que para que no se me doblara al caminar y la pisara, hacía paso marcial haciendo chasquear la suela como una cachetada para recién apoyar el pie. Ni para el zapatero teníamos. De a poco mi viejo empezó a laburar y también mi vieja de maestra. Seguíamos sin casa y sin auto y siempre con lo justo. Había que trabajar para colaborar, así que arranqué a los 14 años de cadete de tienda por la temporada. Mis hermanos también ya a los 10 u 11 se las rebuscaban para hacerse de unos mangos que mis viejos no podían darnos. No obstante eso, se ajustaron para mandarme a estudiar ingeniería a Córdoba y me enviaban unos modestos pesos mensuales. Llegué a Córdoba para el año del Cordobazo que marcó el fin del sueño militar de reinar hasta la eternidad. 1973 y voto por primera vez a los 22 años. De nuevo la democracia. El Tío Cámpora nos hace recuperar el entusiasmo, pero dura poco; muerto Perón, todo se desbarrancó. De nuevo la muerte se instaló en el día a día de todos nosotros. A los tres años, tiempo inexorable de duración de los períodos democráticos, irrumpen los militares con la mas sangrienta y feroz dictadura. Yo ya no estudiaba más y laburaba de lo que podía. Mis viejos, habían progresado algo pero seguían yugando de sol a sol, sin casa y sin auto, intentando negocios que invariablemente fracasaban.

Después de Malvinas, se les empezó a descascarar el proceso de reorganización nacional y la democracia, que esta vez vino para quedarse, fue la salida obligada. Pero lo que vino no fue fácil. Alfonsín intentó pero no pudo. Finalmente su efímera intención de construir el tercer movimiento histórico, fue doblegada por las presiones de los organismos financieros internacionales, de los grupos de poder locales y el poder militar y debió hacer concesiones en todos los planos. Vinieron las políticas de ajuste, la hiper inflación, las leyes de punto final y obediencia debida. En ese tiempo, ya casado y con dos hijas, tuvimos que mudarnos a un departamento de dos ambientes porque ya no podíamos pagar el otro que era más cómodo. Allí nacieron mis mellizos y ya éramos seis durmiendo en camas que desplegábamos por toda la cocina-comedor-estar. Recuerdo con que alborozo festejé el haberme podido comprar una pinza que hacía tiempo estaba necesitando para hacer algunos arreglos imprescindibles. Luego vino el sultanato de la pizza y el champán. Qué decir de ese período que no se haya dicho y que disfrutaron y con el que se beneficiaron el 10 % de la sociedad que han sido privilegiados desde la Revolución de Mayo hasta hoy y que siempre estuvieron mejor cuando la mayoría del pueblo estuvo mal. Mi viejo, que solía escribir versos camperos sobre la realidad decía en marzo de 1996 para un programa de radio: ¿Sabe una cosa aparcero ?/ ando medio disgustao / a mi país lo han cambiao / un hato de aventureros / que con el cuento agorero / de fomentar el trabajo / pa ayudar a los de abajo / a que tengan mejor vida / hacen más daño que el sida / sin importarles un carajo. La tenía clara el viejo.

Luego vino el que se tuvo que ir en helicóptero, que completó la tarea depredadora que dejara inconclusa Menem y dejó 35 muertos en su huida. Los cinco presidentes en diez días. Duhalde que empezó a arreglar un poco la economía, pero no se privó de un Costecky y Santillán. Y vino el Flaco y con convicciones y cojones empezó a cambiar las cosas. Se consolidó la democracia alejando definitivamente el peligro del golpe militar y se hicieron transformaciones recuperando y generando derechos en todos los rubros. Se mire por donde se mire, se mida como se mida, al menos desde que yo nací, hace algo más de 64 años, nunca se vivió tan bien en la Argentina como en estos últimos 12 años, descontando por supuesto al ya mencionando 10% que siempre estuvo bien.

Por eso estoy un poco caliente. Por eso puteo y sobre todo a los que les ha ido muy bien, han hecho negocios, han tenido aumentos reales de salarios y sobre todo de jubilaciones, se han jubilado sin haber hecho ningún aporte, han recibido créditos para vivienda, han ganado derechos, han ingresado en la clase media sin pagar peaje, etc, etc, etc y no se han cansado en estos años de denigrar al gobierno, insultar y difamar, tirar sospechas, prenderse de cada operación mediática, de cada falsa denuncia, de cada conspiración del poder y hoy votarán por Macri o por Massa. Los puteo porque van a votar por volver al pasado, por volver a esos períodos que he recorrido rápidamente en este racconto de mis 64 años de vida y ya no tengo ganas de volver a vivir, me agobia pensar que puede ser posible. Y a los que van a votar otras opciones marginales, también porque no entienden lo que está en juego y de una u otra manera terminan haciéndole el juego al neoliberalismo del PRO o al conservadurismo fascistoide de UNEN. Esta no es una elección más. Está en juego un proyecto de país. Y no hay más que dos trincheras.

Yo sigo soñando con el campo desalambrado, con la propiedad colectiva de la tierra y los medios de producción, con la sociedad sin clases, con la Patria Grande Latinoamericana y más, con un mundo sin fronteras y con el hombre nuevo. Sigo soñando con eso y estos últimos doce años no solo han sido lo mejores que he vivido en mis poco más de 64 años sino que realimentaron mis sueños que estaban bastante cascoteados. No quiero que esto termine y menos que este país vuelva a ser lo que fue antes y, nos guste mucho poquito o nada, el único hombre que encarna la posibilidad de continuar con esto y profundizarlo es Scioli, que, como dijo el periodista Roberto Navarro, me genera muchas dudas a diferencia de Macri y Massa que no me generan ninguna porque ya sabemos que añoran la Argentina del pasado y que son los candidatos de los sectores del privilegio y la reacción.

Estoy caliente con los que no ven o no quieren ver lo obvio y pido perdón si los he tratado mal. Seguramente hoy cuando veamos los resultados y Scioli gane en primera vuelta, ya me empiezo a olvidar y se me pasa. Ahora, si hay segunda vuelta, más vale que ni me hablen hasta noviembre porque muerdo.

Alberto Hernández

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La presencia de Hugo Moyano en un acto de los recolectores de residuos de la CABA, junto a Macri al que trató de “compañero” y colmó de elogios criticando simultáneamente al gobierno nacional, lo convierten en un aliado contra natura del candidato neoliberal, devenido fariseamente en nac & pop por imperio de las encuestas, que dicen que la mayoría de los argentinos están de acuerdo con las medidas más importantes que ha tomado el Kirchnerismo en macri_103estos años.

Aliado contra natura porque el jefe de gobierno representa los intereses y el ideario de todo aquello que fue históricamente enemigo del peronismo y no solo por su ADN de clase y lo que ha afirmado infinidad de veces respaldando la idea de laissez faire, laissez passer en la economía, sino esencialmente porque su gobierno ha dado muestras incontrastables de que gobierna para los ricos y de su aversión por lo popular. Sus políticas de salud, de educación, de seguridad y sus innumerables vetos y falta de reglamentación a leyes progresistas, lo ponen en evidencia, además de ser ostensiblemente un candidato del grupo Clarín.

El protagonismo político del sindicalismo argentino, desde las primeras organizaciones conducidas por anarquistas, socialistas y comunistas que asumían claras posturas anticapitalistas, pasando por la posterior adhesión al peronismo y el clasismo de los 70, han legado importantes hitos y documentos que afirman una clara postura de la clase obrera frente al proyecto de las clases dominantes, contra la explotación, las dictaduras y la dependencia.

Con el advenimiento del peronismo, la mayoría de los trabajadores adhirieron al ideario del las banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica. Y aun quienes se mantuvieron al margen, reivindicaban una postura de clase, de no colaboración con los partidos ni con el Estado.

En el período de la resistencia peronista, los trabajadores, fueron los principales pilares del luche y vuelve, plasmando los ideales que los movilizaban en dos programas memorables y guías el de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962) que fueron los inspiradores del programa del 1º de Mayo de la CGT de los Argentinos y más acá, aunque menos radicalizado, los 26 puntos de la CGT de Ubaldini en 1985.

Ni que hablar del compromiso político asumido en los setenta, por lo que se llamó el Sindicalismo de Liberación, que encarnaba Tosco o los sindicatos de FIAT (SITRAC y SITRAM), Salamanca, Piccinini y otros dirigentes.

Es decir que el compromiso político que siempre asumieron los dirigentes sindicales y los trabajadores encuadrados en sus organizaciones, más allá de las diferencias políticas e ideológicas, se ubicaba en la vereda del frente de los explotadores y los cultores del libre mercado y la dependencia. Y aunque, desde Vandor hasta nuestros días, siempre hubo quienes se cruzaron de vereda buscando poder y beneficios personales o corporativos, nunca como Moyano, lo hicieron enfrentando a un gobierno que ha llevado adelante buena parte de las banderas que históricamente levantó el peronismo.

Hay que decir para atenuar ese gesto y valorarlo en su justo término, que el sindicalismo -salvo honrosas excepciones-ya no es el de antes. Y los principios han sido reemplazados por los intereses corporativos de sus dirigentes-empresarios, que ponen su celo en los negocios personales y los de la organización, cuidando también, de que algo les toque a sus representados porque de eso depende que sigan estando donde están. En función de esa metamorfosis sufrida, seguramente podemos decir que el acercamiento del camionero a Macri, tiene mas que ver con favorecer los negocios de la recolección de residuos que le rinden muy buenos dividendos y poner freno a la política de desarrollo ferroviario del gobierno nacional que va a achicar sustancialmente el mercado del transporte por ruta y la base de su poder.

Esta es la lamentable historia de un combativo fundador del MTA, Kirchnerista a ultranza, con pretensiones de ser el Lula argentino y finalmente devenido en socio del candidato de las clases dominantes del pais. Aunque nada le va a sumar electoralmente porque hace rato, a diferencia de otras épocas donde eran referencia de un amplio espectro social, ennegrecidos por el humo de un cajón que se quemó una vez, que la mayoría de los sindicalistas, y sobre todo algunos, no solo no suman votos, sino que espantan. Tranquilo puede quedarse Scioli.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea (Cruz del Eje-Octubre)

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La campaña electoral para elegir intendente de la ciudad de Córdoba, ha dejado más dudas que certezas sobre lo que harían los candidatos para resolver los acuciantes problemas de los cordobeses. Han abundado los eslóganes, las denuncias de corrupción, la instalación de sospechas sobre los gastos de campaña y el origen de los fondos, juramentos de cambio y propuestas superficiales sin grandes fundamentos.

Con suerte se ha debatido sobre algunos aspectos recurrentes que parecen ser eternos como la recolección de residuos, el transporte, el estado de las calles, el tránsito, las cloacas y otros de menor rating que ninguno a resuelto porque todos -en el mejor de los casos- tienen una mirada parcial que no tiene en cuenta la lógica intrínseca de la acumulación capitalista en su dimensión urbana o si la tienen, han tomado partido, sin ponerse colorados, por los dueños del poder.

Giacomino, ha sido el único que arrimó el bochín a la cuestión de fondo diciendo que “la ciudad debe salir de esta lógica cortita” y que hay que “planteársela en forma integral” dando respuestas, para algunos de los forúnculos de esa lógica de hierro, que bucean hacia el corazón del drama urbano de la desposesión en perjuicio de las mayorías populares. Tal es el caso de su propuesta de Banco de Inmuebles, que envió como proyecto al Concejo Deliberante y que no prosperó por no tener mayoría propia y encontrar oposiciones como las de Olga Riutort por citar a uno de los candidatos que prometen cambios. O el sistema de recolección de residuos que durante su gestión ejerció la empresa estatal CRESE, el Banco de la Ciudad y otras.

El gran teórico marxista francés, Henri Lefebvre por los años sesenta y posteriormente el célebre geógrafo” Inglés David Harvey autor de “Ciudades Rebeldes”, elaboraron y actualizaron respectivamente la idea del derecho a la ciudad a partir de la constatación de que la lucha entre el capital y el trabajo o lo que es lo mismo la distribución de la riqueza, ha adquirido definitivamente dimensión urbana y es en las ciudades donde principalmente ese conflicto se presenta. El dominio fáctico del capital con la aquiescencia y complicidad de las administraciones locales, como la de Ramón Mestre o más claramente lo fue la de Kammerath, que adhieren a concepciones neoliberales, permiten y coadyuvan a que prosperen los negocios, fundamentalmente los inmobiliarios y a su ritmo y voluntad se va diseñando la ciudad: proliferan los guetos para ricos y pobres, se acrecienta el valor de la tierra desplazando a los grupos de menores ingresos a la periferia, con menores servicios y menores derechos, se deteriora la salud pública y se contamina el ambiente. Lo único que se democratiza es el pago de impuestos. Todo es negocio. Todo se compra y se vende. Los que no tienen poder de lobby no tienen el derecho a opinar y menos decidir sobre la ciudad que quieren para ellos y sus hijos; la planificación urbana es un privilegio de pocos.

El derecho a la ciudad, tal como lo define David Harvey “….es mucho más que la libertad individual de acceder a los recursos urbanos: se trata del derecho a cambiarnos a nosotros mismos cambiando la ciudad. Es, además, un derecho común antes que individual, ya que esta transformación depende inevitablemente del ejercicio de un poder colectivo para remodelar los procesos de urbanización”, pone el eje en el derecho que cada habitante tiene para desarrollar una vida plena, en un ámbito integrado y democrático.

Luis Juez solía repetir que “para tapar baches no hace falta ideología” y tenía razón solo en eso porque la ideología, eso que parece abstracto e inútil a la hora de resolver problemas prácticos, se pone en evidencia cuando se decide a quien servir desde el Estado. Pero de todo esto no se discute en las campañas; pareciera que mágicamente se pueden corregir las inequidades y problemas sin tocar ningún interés ni exigirles los mayores esfuerzos a aquéllos que hacen formidables negocios en y con la ciudad.

En Córdoba y en todo centro urbano, los candidatos deberían explicitar si se pretende gobernar para los dueños del capital o para asegurar el derecho a la ciudad de todos los ciudadanos. Son intereses en conflicto y el Estado debe actuar como equilibrador de la balanza. Se hace imperioso, con más de 30 años continuados de democracia debatir que ciudad queremos para los próximos 20 o 30 años y no andar parchando administración tras administración y sin ninguna participación de la ciudadanía que no sea votar cada cuatro años.

Pero estas cosas no se discuten.

El 4 de setiembre del corriente en Barcelona se llevó a cabo el “Primer encuentro municipalista de ciudades que apuestan por un cambio en las políticas públicas” Los alcaldes o sus representantes de Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña, Santiago de Compostela, Pamplona, Badalona y Cádiz, frente a un multitudinario auditorio conmovido y esperanzado, ratificaron su decisión de llevar adelante su revolución democrática, más allá de los límites de estos municipios, a toda España y Europa, sacudiendo las viejas estructuras burocráticas, elitistas e injustas. Este conglomerado de “ciudades rebeldes” como se definieron, enarbolaron bien alto las banderas del derecho a la ciudad que tienen todos los ciudadanos impulsando líneas de trabajo para combatir la pobreza y las desigualdades, abogando por una administración transparente con fuerte participación ciudadana y un modelo económico social y ambientalmente sostenible.

Bien le hubiera servido a los aspirantes a lord mayor de la ciudad haberse dado una vueltita por la ciudad catalana y contagiado un poco de todas esas ideas y ese fervor transformador.

Alberto Hernández

*Artículo publicado en La Idea de Cruz del Eje

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Lo mejor es enemigo de lo bueno, Voltaire, Perón o la Falacia del Nirvana.

scioli-zanini1Ya se resolvió la incógnita que mantuvo en vilo al universo K. No hay disputa interna en las Paso. El dedo – no siempre infalible – de Cristina resolvió que el FPV no debía exponerse en una confrontación y optó por lo que las encuestas indican es el mejor candidato para ganar en octubre del 2015, mal que les pese a todos los que razonablemente desconfían del compromiso de Scioli con la continuidad y profundización del «modelo». El hecho de que haya impuesto como compañero de fórmula al «Chino» Zanini, un leal sin ambages, pone en evidencia que el bonaerense tampoco era un candidato confiable para el máximo nivel de conducción, como no lo era para los que intentaron disputarle la candidatura a presidente. Durante el tiempo de campaña para las PASO ninguno ahorro gruesas descalificaciones para el bonaerense, incluyendo algunos exabruptos fuera de todo lugar para alguien que, hasta que no se demuestre lo contrario, es un compañero de ruta.

Por su parte el gobernador de Buenos Aires soportó como un señorito inglés todas las presiones y acusaciones, manteniéndose con los pies dentro del plato y desmintiendo a algunos analistas que hace unos meses pronosticaban su pase a otros espacios supuestamente más afines ideológicamente. Le sobró inteligencia para comprender que fuera del FPV sus acciones no valían nada. Tampoco para el grupo Clarín que concibió como estrategia construir otro Menem dentro del peronismo. Sin embargo el bonaerense no tuvo más remedio que aceptar las condiciones que CFK le impuso, como indiscutible líder y dueña de los votos del espacio, aun en contra de sus aspiraciones de fortalecer su proyecto personal ganándole al «candidato de Cristina», como confiaran sus enviados a sorprendidos kirchneristas cordobeses unos meses antes.

Esto también demuestra la equivocación de los que pensaban que criticándolo lo estaban «enviando en cuotas al enemigo», muy por el contrario los Rossi, Taiana, Urribarry, Randazzo, sus criticas y el planteo de sus diferencias con Scioli, sumadas a muchas actitudes de la propia presidenta, como cuando defendió a su Ministro del Interior y Transporte ante el ataque de los Fondos Buitres, lo fueron poniendo en caja. Dejó de coquetear con los grupos de poder, cambió el naranja de su campaña por el azul y blanco del FPV y aunque cedió a la frivolidad de Show Match, reafirmo cuantas veces pudo su pertenencia al proyecto.

Muy posiblemente sin estos meses de intensas discusiones y críticas no hubiera habido un Zanini para acompañar a Scioli. Lo que demuestra que haberlo llevado al bonaerense al terreno de demostrar su pertenencia al proyecto, facilitó el operativo de cerco que se completó con listas de diputados y equipo de gobierno, mayoritariamente integradas por leales. Este resultado debiera hacer recapacitar también a quienes descalificaron como una pérdida de tiempo o un desgaste contraproducente la disputa interna y alentaron un cierre con Scioli sin condiciones.

La disputa ideológica y política que se dio en estos meses de campaña entre los precandidatos, reivindica la política, que, vaciada de ideología, convicciones y ambición de poder, queda convertida en un mero acto administrativo y burocrático determinado por las encuestas, o los pseudo científicos vaticinios de las consultoras.

Ya pasó todo. El Kirchnerismo resolvió su formula como nos tiene acostumbrados en estos doce años, con la diferencia de que esta vez la conductora dejó correr a varios como forma de ir actuando sobre la realidad y que ésta le fuera devolviendo señales que le permitieran tomar la decisión más adecuada. Ahora solo queda a la militancia agachar la cabeza y militarla con la convicción de que cualquier otra opción es trabajar para la derecha que aspira a resetear este país para volverlo a los noventa.

Lo mejor es enemigo de lo bueno. La Falacia del Nirvana, enunciada por Voltaire y repetida muchas veces por Perón, parece resurgir con mucha fuerza en estos tiempos en Latinoamérica como paño frio a las pasiones y las aceleradas aspiraciones de cambio de los sectores populares. De todas maneras aun con contratiempos, con idas y vueltas, con duras confrontaciones, lo hecho en estos años y el sedimento dejado en la conciencia popular, hará muy difícil la vuelta atrás y constituye una formidable base para seguir alimentando la esperanza de conquistar la sociedad justa y solidaria a la que aspiramos.

Alberto Hernández

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El chiquero de la política.-

Existen muchas definiciones de Política. Desde Aristóteles, pasando por Platón, Weber, Maquiavelo, Gramschi y otros más acá, salvando sus diferencias, todas le atribuyen 205103_img_1además de su foco en el poder, un fin trascendente y la búsqueda del bien común. Como sustrato de esa concepción está la ideología, es decir la concepción sobre las relaciones sociales y económicas que orientan la política a defender un interés de clase u otro y la consiguiente dinámica de la economía y el papel del Estado. Pero una de las más difundida popularmente, atribuida a Maquiavelo, es que la política es “el arte de lo posible”. Formulada inicialmente como el imperativo de considerar las correlaciones de fuerzas y los intereses en pugna a la hora de plantearse acciones transformadoras, devino con el tiempo, trivializada, en una idea que denota conformismo, impotencia o la mera justificación de porqué solo se puede ser un administrador del capitalismo, ya que lo posible está determinado por lo que mandan los poderes fácticos, las trabas burocráticas o el sentido común del sistema. O lo que es lo mismo, la realidad, como escenario de la acción política es el marco del sistema capitalista y por lo tanto su lógica inmodificable. En ese sentido es que es válido recuperar aquélla consigna del Mayo Francés que decía:»seamos realistas, exijamos lo imposible» entendiendo que no hay cambios posibles si no se transgreden los límites que impone el sistema.
Pero esta concepción de la política de rodillas, con minúsculas, rueda cuesta abajo a la degradación total cuando lo posible implica la financiación de la actividad a través de la corrupción, la profesionalización que convierte a los políticos en miembros de una casta burocrática que se justifica a sí misma, el beneficio personal, el transfuguismo ideológico por el que se arroja al cesto de los residuos las viejas convicciones en aras del poder y el reemplazo del debate de ideas y propuestas, por el marketing y su conversión en un articulo de consumo. Obviamente que esa metamorfosis de la política, no es neutra, conlleva la ideología del sistema que la sostiene porque le es útil.
En ese tobogán hacia el chiquero de la política hay varios ejemplos patéticos y vergonzantes, aunque sus responsables ni siquiera se pongan colorados. Revolcándose en ese barro y como miembros de esa piara, podemos mencionar varios a nivel nacional y provincial, pero los que se han llevado los laureles son los que están «juntos por Córdoba» aunque uno sospecha que están juntos por sus intereses o negocios.
La tríada Aguad-Baldassi-Juez que pretende disputar el máximo poder provincial, es un rejunte que destila un hedor tal que debería alertar a los honestos ciudadanos cordobeses que desean un cambio en su calidad de vida. Basta con repasar algunas de las imputaciones que se hicieron antes de confluir.
El propio Luis Juez, que una vez se plantó como una opción al `partido único cordobés y que después dilapidó la esperanza suscitada con su oportunismo y ambición personal, trató a Macri de «nabo» y a Aguad le enrostró que la gestión de Mestre al frente del gobierno provincial donde él fue funcionario cerró escuelas, reprimió a trabajadores, les quitó el 15% a los jubilados y que él, amigo de los militares y particularmente de Luciano Benjamin Menéndez protegió a un torturador como el Tucán Yanicelli.
Pero el prontuario de Aguad no termina aquí: fue demandado por hacer desaparecer 60 millones de dolares del municipio de Corrientes y se salvó de la cárcel no por ser inocente sino por la prescripción de la causa. Representa a un radicalismo que junto a Sanz y siguiendo el derrotero del Angelocismo, abjuraron de los ideales Yrigoyenistas, para abrazar el pragmatismo vacío de contenido y la política como acción gerencial al servicio del sistema. Ni siquiera dejaron a salvo la proverbial honestidad radical de la cual hicieron gala Sabattini, Del Castillo o Illía.
Y si algo faltaba para echar por tierra cualquier atisbo de dignidad y contenido político fue la imposición del dueño de ese engendro, por el asesoramiento marketinero de Durán Barba, del Manual de Campaña estilo PRO para uniformar actitudes y discursos de los candidatos y que entre otras cosas recomienda no hablar de política porque la gente no entiende.
Un personaje nefasto y reaccionario como Aguad, un soplapito que es solo un alcahuete del mayor y mas nítido representante de la derecha argentina como Mauricio Macri y un devaluado Luis Juez al que abandonaron casi todos los mejores cuadros de que disponía en el Frente Cívico y que solo aspira a salvarse, constituyen una de las fuerzas con posibilidades de disputar el gobierno de la provincia el próximo 5 de julio.
El pueblo de Córdoba nos salve de embarrarnos en ese chiquero o cualquier otro.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea de Cruz del Eje junio 2015

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