Protagonistas.Leticia Medina: sin discusión política, sin horizontes, la unidad es un concepto vacío.

Por Alberto Hernández

La transpiración copiosa me puso impresentable luego de haber pedaleado en mi “bicipress”, en una calurosísima tarde veraniega cordobesa, hasta la sede de ADIUC en la Ciudad Universitaria para entrevistar a Leticia Medina, Secretaria General de la CTA de los Trabajadores de la Provincia de Córdoba. Adentro de las modernas y coquetas dependencias, el aire acondicionado y un vaso de agua fresca me devolvieron a la vida y pude empezar con la entrevista.

Leticia es Neuquina, y luego de peregrinar con sus padres por obra y gracia de la dictadura y el menemismo, por Comodoro Rivadavia, Córdoba y Jujuy, retornó a Córdoba en 1995 para estudiar comunicación social. En Jujuy comenzó su militancia estudiantil y social en un momento en que el Perro Santillán era un referente insoslayable. “Fue una experiencia invalorable – cuenta – un fogueo, una militancia estudiantil que también al mismo tiempo era social…una militancia muy de base, estudiantil, sindical, movimientista” . En el curso de ingreso de la carrera y sensibilizada por la etapa de la dictadura que impactó en su familia fue testigo de la formación de HIJOS junto a otros compañeros y poco después participó de la creación de La Arcilla, agrupación con la que ganaron el centro de estudiantes a la derecha radical. “Nos movilizaba – rememora con entusiasmo – la pertenencia a la universidad pública y la idea de que la comunicación tenía que ser otra cosa de lo que estábamos viendo en los medios (…) estábamos muy influidos por el aprendizaje con algunos referentes que elegimos tener sobre la comunicación popular y la política como Alcira Argumedo. La importancia que tuvo fue que en esos años y hasta el 2001 – año de mayor crecimiento – hizo parte de un movimiento estudiantil independiente que de alguna manera rescató la política…”

Ese concepto de “recuperar la política” es recurrente en vos, he leído algunas declaraciones…

Sí porque de alguna manera, es una marca fuerte, porque en nuestra juventud estaba muy cuestionada la política en nuestros espacios. Recuperar la política era nuestra consigna. Y ahora veo muchas cosas parecidas. Y mucho de esto: la cabeza piensa donde los pies pisan, la política no esta recluida en ningún ámbito sino que es lo que hacemos todos los días para transformar la realidad. Eso nos permitió construir desde lo chiquito hasta cosas grandes. En el 2000 casi ganamos la Federación Universitaria Argentina, con ese entramado de organizaciones independientes que logramos construir en esos pocos años, al calor de toda la movilización social de esa época. Se hizo el congreso de la FUA en Córdoba y teníamos treinta agrupaciones estudiantiles, que teníamos el nombre de independientes, pero teníamos en común una idea de lo que había que hacer y de la política y la organización. Sabíamos que estábamos parados en el mismo lugar. Fue una generación donde algunos éramos solo curiosos pero estaban Kicillof, Ivan Heyn…que tenían una cabeza….eran distintos. Esa fue una experiencia importante porque después organizamos en Córdoba la Bisagra, con Patria Libre, de la que nos separamos después, y en 2001 o 2002 fuimos poniendo mas carne a esa independencia, haciendo una lectura de lo que no estaban ofreciendo los espacios partidarios. En el 2001 estuvimos muy activos, también en el Frenapo; teníamos las urnas acá en la universidad. Participamos de todas esas movidas sociales y de articulación…

Esa campaña fue promovida por la CTA…

Exacto, acá teníamos reuniones en la Casa de los trabajadores…esa articulación con los sindicatos siempre estuvo. Desde el centro de estudiantes teníamos vínculos con el movimiento campesino y trabajos de extensiones en Villa El Libertador. Todavía hay algunas de esas experiencias que se sostienen. Se fue forjando una idea de construcción política….armamos la agencia de noticias y luego “Radio Revés”. La agencia nos permitía articular con un montón de colectivos y hacer realidad esa idea de comunicación que nos guiaba conceptualmente…teníamos también una revista muy linda del centro de estudiantes…todo eso nos fue forjando en una experticia política…tuvimos muchos presidentes del centro de estudiantes, hubo muchos consejeros y consiliarios, también nos empezamos a meter en el espacio de los egresados de la universidad publica y cuando llega Néstor Kirchner redefinimos esa independencia y si bien no fue inmediato tuvimos una lectura de lo que había que hacer. A partir de 2004 ya teníamos un diagnóstico y entendíamos que era un tiempo para participar de la política para construir una herramienta y al mismo tiempo ya veíamos que había una dispersión, una atomización…con la que no queríamos colaborar…le dimos vida al GRAP (Grupo de Reflexioń y Accioń Política) una agrupación irrelevante, de corta duración, pero que fue un espacio de reflexión y de formación política pero que no encontró tampoco el agujero al mate…hasta hoy yo creo. No hemos resuelto como dar forma a un herramienta política que no aportara al archipiélago de organizaciones o quioscos kirchneristas. Finalmente no pudimos y tuvo consecuencias nefastas…lo peor del kirchnerismo al menos en la última etapa, es esa idea de construcción de arriba hacia abajo, desde el estado hacia la sociedad y la disolución de todas las identidades sociales, de todas las experiencias sociales previas…el modo en que intentó organizar fue vertical…las lealtades políticas fueron todas hacia arriba, los funcionarios no construyen relaciones de lealtad con los de abajo. Y así nos fue: ahora a remarla de nuevo.

Yendo a la construcción política, y partiendo de la situación de hoy donde no hay conducción política alguna que oriente las acciones de masas hacia el combate de las políticas de este nuevo turno neoliberal, tanto que ha sido la CGT la que ha tomado la iniciativa, convocando a amplios sectores de la sociedad, mientras que los partidos han debido ir al pie y algunos con disgustos por considerar que la medida era apresurada. En ese sentido la CTA siempre se concibió como una central con una concepción política, que rescata los programas históricos del movimiento obrero, como los de La Falda, Huerta Grande, la CGT de los Argentinos, los 26 puntos del Ubaldinismo…y en la situación de tener tres o mas centrales, sigue siendo en ese sentido la organización diferente..¿cual crees que es el rol de esta central?

Bueno ahí, yo tengo una discusión con esa historia, porque me parece que hay dos lecturas posibles o dos aspectos no necesariamente antagónicos…yo destaco un aspecto del nacimiento de la CTA…por un lado está esta discusión con el sindicalismo ortodoxo, corporativo y hasta empresario en algún caso y oponerle un sindicalismo político, con proyecto, que se referencia en esos programas del sindicalismo combativo que mencionaste. Ese es un aspecto, pero el otro que destaco es la vocación de la CTA de representar una clase trabajadora que es muy diferente a la que podía representar la CGT y ahí es donde tenemos los principales desafíos, todo el movimiento sindical y donde yo siento más la falta de ideas y de osadía. Me parece que un capítulo de ese proyecto sindical político, debiera ser un tipo de organización sindical capaz de representar a la clase trabajadora realmente existente. La CGT ni se lo plantea a eso, pero la CTA nació con la Federación de Tierra y Vivienda, con el movimiento de desocupados, recuperando algunas herencias, como las del sindicalismo centroamericano, con una discusión acerca de la representación por ramas pero que atraviesa la condición laboral….hay ahí un montón de experiencias a nivel mundial que hace muchos años no se ponen en discusión. Entender el emprendedurismo como categoría laboral, moral y también política. Si nosotros no podemos pensar una organización que tenga en cuenta esta realidad de la clase trabajadora, me parece que estamos condenados a cierta impotencia…lo veo ahora donde tenemos todo un sector que nos exige que salgamos a parar día de por medio y la imposibilidad de hacer eso y también la inconveniencia en términos estratégicos porque son nuestros propios afiliados los que votaron a este gobierno. O son sectores que nunca podrían aspirar a afiliarse porque nunca van a encontrar un trabajo en blanco y muchos de ellos ni siquiera lo quieren porque esa es la realidad. Entonces ¿qué hacemos con todo eso? Nosotros empezamos a hacer exploraciones, el año pasado que hicimos las jornadas de sindicalismo inclusivo y un taller sobre desigualdad laboral tratando de pensar desde los sindicatos, cuales son los grupos, sectores o espacios de trabajo de nuestra propia rama de actividad que hoy no estamos cubriendo como sindicatos.¿De qué se compone nuestra rama de actividad? Si es que creemos que la organización por ramas sigue siendo potente, que es el corazón del modelo sindical que reivindicamos. Si se trata de trabajadores formales, es así. Pero si hablamos de rama de trabajadores, es mucho mas grande. Es necesario hacer el ejercicio de cómo se compone hoy cada rama de actividades. Donde están los trabajadores, en qué condiciones, cómo se organizan. Bueno, así como en su momento las alternativas fueron las federaciones o el movimiento de desocupados como estrategia organizativa, ¿cómo es hoy? Hace mucho tiempo que no estamos discutiendo eso. No hay un horizonte para el movimiento sindical. Para mí no lo hay ni en el político, ni en plano organizativo. ¿Cuál es la estrategia de organizacíón de la clase trabajadora.? Vos me preguntabas ¿cuál es el lugar de la CTA hoy? Bueno…por lo menos el lugar da la incomodidad, de la piedra en el zapato en el movimiento sindical. Plantear que acá hay algo en lo que no estamos pensando. Al menos eso. En otros momentos, además había ideas e iniciativas. Yo creo que hoy todo el movimiento popular tiene un profundo déficit organizativo, de ideas, de proyectos. Y por eso estamos donde estamos. Pero bueno confío en que se vienen tiempos de creación.

En estos tiempos en que el enemigo de los trabajadores y sectores populares es tan poderoso, no crees que la unidad de los trabajadores y sectores populares adquiere una importancia insoslayable?

Me parece que la unidad corre el riesgo de ser un concepto vacío. La unidad sin discusión política, sin ideas, sin horizonte, ¿para qué la queremos? En el momento en el que estamos, es razonable resignar la unidad en pos de ir a fondo en las discusiones que necesitamos. Hay un tipo de sindicalismo burocrático y empresario que se tiene que terminar. Nosotros queremos restaurar alguna idea del sindicalismo como una herramienta de la clase trabajadora, hay algunas cosas que hay que dejarlas atrás. Y no me estoy refiriendo a personas, a sindicatos…digo prácticas, proyectos, modos de hacer sindicalismo….si no es ahora ¿cuándo? Digo lo mismo para la política, si no dejamos de concebir la política para ocupar cargos y para ver cómo hacemos para tener la agrupación propia que lleve nuestro nombre. O sea eso se tiene que terminar y ciertas maneras de hacer sindicalismo se tiene que terminar porque no es lo que hizo fuerte al sindicalismo, sino más bien lo contrario. Esas prácticas son responsables de que el sindicalismo esté en el lugar donde está. Por eso creo que la tarea estratégica del sindicalismo es otra, no es la búsqueda de la unidad. Cuando yo veo que lo que se discute es si el acto tiene que ser a las 12 o a las 15. Entonces ¿cual es la discusión política y cuáles son los términos de la unidad? Si acordábamos a las 13:45 ¿esa es la unidad? ¿cuál es la idea de la unidad? Si no acordamos dónde estamos parados, ni cómo vamos a seguir después de este acto. Lo que no veo es disposición a dar los debates y a pensar honestamente lo que hay que pensar hoy. Recordando los 26 puntos de la CGT de Ubaldini…hoy no hay 26, no hay ni uno. Y no pasa solamente en el sindicalismo.

Y con la corriente federal?

Bueno, la corriente federal hizo un intento de hacer una actualización programática, que fue el último buen intento…o la CTA donde hay cosas que me parecen muy interesante como las cuestiones de género o la economía popular. Se nota que hay una renovación de la agenda pero claro, el programa de Huerta Grande tiene el impacto que tuvo porque el movimiento sindical tenía una dimensión y un peso que hoy no tiene. Hoy podemos hacer un programa que salga en Pagina 12, pero y nuestras bases ¿qué tan comprometidas están? ¿cuánto comparten de esos puntos, cuanto están conscientes de esas reivindicaciones, cuanto están dispuestos a poner de su energía y su lucha para exigir el cumplimiento de ese programa? Eso exige mucho trabajo político, lo vemos hoy en general en el debate político en un sentido amplio. Eso lo vemos en general en la formación ciudadana, en la formación política de nuestro pueblo. Todos somos responsables…todas las organizaciones somos responsables del vaciamiento de la formación política y lo digo como educadora también. No creamos que como vino un manual relindo del ministerio eso se metía en la cabeza de los pibes. Las nociones que hoy existen sobre la democracia, la constitución, la república..creíamos que como nuestra mirada era oficial, era hegemónica y no, no es lo mismo construir consensos que ser la voz oficial. Y esa confusión existe también respecto de los sindicatos…los afiliados te piden que el sindicato se exprese, que saque un comunicado…la voz oficial no construye consensos, el comunicado no construye consensos, se construye en los espacios de trabajo en la discusión política, partiendo de lo que le pasa al compañero, cómo lo vive, como lo interpreta. Es un problema de interpretación, no de voz oficial.

En otras épocas concebíamos a la clase obrera como sujeto histórico de cambio, hoy hay otros movimientos que irrumpieron con mayor dinamismo y capacidad transformadora, aunque por aspectos puntuales, como el feminismo, el ambientalismo, los pueblos originarios, los trabajadores de la economía popular, etc pero no aportan a un cauce politico común

Bueno, ahí hay un desafío de las dirigencias y de la militancia de poder articular, pero no se trata de hacer reuniones sino de articular sustantivamente. En los feminismos ese esfuerzo se viene haciendo en términos de interpretación teórica. Hace poco Nancy Fraser sacó un libro que se llama Capitalismo Caníbal, donde enuncia hipótesis bastante sugerentes; muestra cómo el capitalismo no solamente en un momento de acumulación originaria extrajo riquezas de las colonias, sino que la práctica de extracción salvaje de los recursos, es permanente y es por la vía del cuerpo de las mujeres, del trabajo de las mujeres, por la extracción de los recursos naturales, del daño ambiental, de la deuda externa… es decir hay una serie de mecanismos propios del capitalismo que están articulados como mecanismos de expropiación sistemática de la riqueza para que el capitalismo pueda sostenerse. Por eso digo es necesario poder pensar conceptualmente, poder pensar cómo el capitalismo se sostiene dañando la naturaleza y las personas, la explotación del cuerpo de las mujeres, del trabajo, la colonización. Eso nos obliga a pensar la razón de las luchas también y repensar, actualizar esa noción anterior del protagonismo de la clase trabajadora. Pero es interesante seguir pensando en la centralidad del trabajo, no tanto en el trabajador como sujeto histórico, pero si en el trabajo como organizador de la vida y pensar en el trabajo contenido en la explotación de los recursos naturales, en la economía popular. En este caso la UTEP es un sindicato de los trabajadores informales y es perfectamente compatible, hay que ponerse de acuerdo en que los trabajadores informales no son la amenaza de los trabajadores formales. Hay que tratar de comprender eso para construir formas de articulación mas potentes como clase trabajadora, pero también con los feminismos. La instalación del 8 de marzo como día de la mujer trabajadora, obligó al feminismo a un desplazamiento de la agenda desde la violencia hacia la cuestión del trabajo, es algo que desde las mujeres sindicalistas estamos tratando de seguir metiéndole mucho impulso. Tenemos que pasar de la agenda simbólica a la agenda material del trabajo. Así se van atando estas luchas a través de un eje transversal que es el trabajo, la creación de la riqueza y la apropiación de la riqueza. Ahí me parece que hay una cosa que debería fijar el horizonte político de la Central.

Es decir cómo abona ese dinamismo social a la construcción de un proyecto político…Hay una cosa que tampoco se discute y es el perfil productivo y el perfil del consumo. A través del consumo el capitalismo enajena y reproduce seres individualistas que no apuestan a un proyecto colectivo. Leonardo Boff decía del proceso de Lula en Brasil, que la necesidad de alimentar la dinámica de la economía a través de la demanda, el consumo de cualquier cosa, construyó consumidores y no ciudadanos. Es necesario también avanzar hacia un perfil del consumo que apunte a elevar el nivel de vida y desaliente el de lo insustancial, el lujo, lo innecesario…

El deseo de consumir es ilimitado. Sí, estaba leyendo el libro que sacó Pablo Semán sobre las derechas, en donde da cuenta de diez años de transformaciones y la profundización de la interpelación individualista a los sujetos mucho más formados en relación al mercado que a otra cosa o al Estado. El otro día decía Ofelia Fernández, “nosotros hablamos de derechos, de lo público, pero las personas, la gente común, nosotros, ya hemos privatizado nuestra relación con los derechos. Si podemos pagamos la escuela privada, la universidad privada, la seguridad privada, la salud privada”. Los sujetos ya están moldeados por el mercado que es por definición individualista y para la mayoría los derechos se merecen y se pagan, esa es la experiencia con los derechos y Milei es un emergente de ese proceso. ¡Qué pedazo de cambio!, ¿qué hacemos con eso, cómo se puede volver a construir lo colectivo?. No es casual que Milei apunte más contra el colectivismo que contra el peronismo. Es mucho más profundo el ataque porque no es a una identidad política, es al sentido de lo social, es al sentido de la sociedad. El Estado y la sociedad es un obstáculo para el desarrollo de los sujetos. Es un cambio de paradigma muy fuerte que nos obliga a pensar muchas cosas de nuevo. Salir del consignismo nuestro, de nuestras banderas…que ataque a la justicia social de esa manera es porque hace sentido. La idea de la justicia social tiene sentido para nosotros, pero evidentemente no es la experiencia de las mayorías. En estos desafíos del proyecto político hay que empezar desde muy atrás, o sea: cómo producimos interpelaciones que vuelvan a hacer sentido en los sujetos individuales la construcción de lo colectivo, de algo en común. A nosotros nos pasa con todo lo sindical…siempre los sindicatos tienen esta tensión entre el lugar donde la gente viene a resolver su problema laboral o de vida y entre el espacio de lucha, de organización. La distancia es total, mirá que nosotros estamos acá, damos clases, estamos siempre con los compañeros, y sin embargo el sindicato es una cosa que está ahi y que esperamos que haga cosas por nosotros.

Y si hacen números y no le conviene se desafilian…

Sí, sí porque es un peso, una carga, desde el Estado a todo lo demás.

Yendo a otro tema: en la medida en que ha desaparecido la capacidad de los estados nacionales de contrapesar el poder de los grupos económicos es imperativo el asociativismo en el plano regional, si no se elabora un proyecto político en el marco latinoamericano, no hay posibilidades de incidir desde una perspectiva soberana en este mundo multipolar, en ese sentido en el plano sindical ¿qué tipo de relaciones tienen?

Hay articulaciones, pero mi experiencia me dice que son muy superestructurales. Cuando hay situaciones extremas, cuando matan a un dirigente, la solidaridad se expresa en las redes y uno intuye que algún peso tienen, pero es muy superestructural. Sirven por ejemplo cuando la OIT hizo toda una rosca para que salga la recomendación del empleo doméstico, que es muy importante porque cuando hay gobiernos locales decididos a acompañar ampliación de derechos se traducen esas recomendaciones en leyes. La recomendación sobre el trabajo domestico salió en el 2009 y en 2013 se aprobó la ley en Argentina. Pero el Sinpecaf venía pidiendo por esa ley desde el año 1972. Ahí se ve todo ese trabajo donde una delegación de empleadas domésticas logran llegar a la OIT y obtienen resultados, pero en general son cosas así superestructurales que ademas no van de la mano de proyectos políticos más amplios. Otra cosa fue el apoyo internacional al paro del 24, que fue un trabajo que hizo la secretaría de relaciones internacionales de la CGT, pero claro la CGT tiene espalda económica y puede disponer que un secretario ande por el mundo solicitando pronunciamientos. Pero yo soy un poco escéptica en cuanto al impacto que todo eso tiene en la ciudadanía. También nuestra federación tiene gente que anda viajando por el mundo y gastando un montón de plata para conseguir una vez una declaración y que después todo siga como está. Así se va constituyendo una burocracia en las organizaciones en las relaciones internacionales. Entonces decís, hoy en términos estratégicos ¿cuál es el reflejo de todos esos recursos? No lo sé, pero me parece que sería muy honesto hacer una evaluación seria de este tipo de cosas. Hay que salir del declaracionismo. El gran cambio que tenemos es la tecnología, podemos hacer un montón de declaraciones por las redes que llegan al diez por ciento que miran declaraciones de los sindicatos, pero el 90 % ni se va a enterar que eso existe. Por eso digo que el peso de la mediación tecnológica y el modo en que recorta la realidad hace que un montón de estrategias que nosotros teníamos como eficaces ya no lo sean. Y lo mismo pasa con los bloques a nivel internacional. Nosotros tenemos la idea de la Patria Grande Latinoamericana, después aparecen los BRICS y capaz que no pasa por Latinoamérica sino por esta otra configuración. El ordenamiento de los bloques de poder es diferente. Por eso el movimiento sindical debería involucrarse en una discusión sobre el modelo de país, pero también con alguna perspectiva internacional, es decir cuál es hoy la articulación internacional para darle más espalda a los estados nacionales que son insignificantes muchos de ellos frente al poder de los grupos económicos. La regional latinoaméricana es una hipótesis, pero hay otras evidentemente.

Para ir terminando, te sentís dentro del peronismo?

Si, dentro del espacio nacional y popular. Yo forjé mi subjetividad política en el menemismo. No puedo decir que soy peronista de la primera hora ni mucho menos, vengo de la izquierda nacional y encontrándome con el peronismo desde ahí y además con esta experiencia de militancia desde los estudiantil, lo sindical y de otras experiencias como la del Perro Santillán de aquélla época, fue un encuentro con el peronismo desde la antítesis del menemismo, y siento hoy que hay algo potente en el peronismo para seguir pensando. Hoy se ha agotado una etapa en lo que hace a las representaciones políticas y con ellas el kirchnerismo y quizás también el peronismo, que hay que diferenciarlo del pejotismo; en realidad lo que se agota es una forma de construcción política, que es variable. Todo el tiempo se está renovando o no y aparecen ideas nuevas…yo creo que en la medida en que sea inspirador algunas ideas de la doctrina peronista…la idea de comunidad, de justicia, de democracia, de soberanía me parece que es potente, que siga estimulando búsquedas políticas y de transformación social, todo lo demás hay que inventarlo, hay que pensarlo estratégicamente, las formas organizativas, la construcción del Estado. Conversando con un compañero coincidíamos en preguntarnos cuánto hace que en el estado no tenemos un cuadro político como German Abdala…¿cuánto hace que no discutimos, aun con nuestras limitaciones, sobre el estado que tenemos, de los límites, de las fallas, del rol del estado, de la manera de ocuparlo, de las políticas públicas, porque evidentemente el rol del estado es una de las principales cosas cuestionadas hoy. Ese es el nudo de la discusión, el rol del estado, el funcionamiento del estado. Hay que volver a discutir el presupuesto participativo por ejemplo, que tiene que ser una herramienta de organización, de debate político, de construcción de algo en común, porque cada uno deberá renunciar a algo para poder tener algo que beneficie a todos. Construir consensos. Un ejercicio de definición colectiva de lo que tengamos en común.

(1) Está entre nosotros-¿de donde sale y hasta donde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?-Ed. Siglo XXI-2023)

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About Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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