Por Alberto Hernández

Desde Martín García donde estaba preso, Juan Domingo Perón le escribió el 1° de octubre de 1945 una amorosa carta a Eva entre lo que le decía: “Escribí hoy a Farrell, pidiéndole acelerara mi excedencia y, tan pronto salga de aquí, nos casaremos y nos iremos a vivir en paz a cualquier sitio…” dieciseis días después el pueblo le hizo cambiar de idea y lo hizo peronista. El pueblo, los trabajadores, los humillados de siempre por las clases dominantes, llegados en marejadas desde todos lados a plaza de mayo lo pusieron a Perón en el sitio que le reclamaba la historia.

Ahora tenemos otra carta, la de Cristina que nos dice: “No voy a ser mascota del poder por ninguna candidatura”. Pues al igual que con Perón, deberá ser el pueblo el que rompa la proscripción y la ponga a Cristina en el lugar que la historia y la democracia jaqueada la necesita. Nunca va a ser mascota del poder con el pueblo organizado y movilizado para defenderla. Estamos en una encrucijada histórica. El 25 de mayo habrá que llegarse desde todo el país a Plaza de Mayo, tendremos que ser millones y provocar otro 17 de octubre para romper la proscripción y terminar con la dictadura judicial. De eso depende buena parte de nuestro futuro.
